La revolución del Concilio Vaticano II (1962-1965)

 

22 de Febrero de 2015
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vaticanocatolico.com

Yves Marsaudon, francmasón del rito escocés grado 33, 1965: “… la audaz idea de la libertad de pensamiento… ―aquí se puede hablar de una revolución que viene de nuestras logias masónicas― ha expandido magníficamente sus alas sobre la cúpula de San Pedro[1].

Una sesión del Concilio Vaticano II

Una sesión del Concilio Vaticano II

La revolución del Concilio Vaticano II (1962-1965) [PDF]

Por el Hno. Miguel Dimond y el Hno. Pedro Dimond (del libro La verdad de lo que le ocurrió a la Iglesia Católica después del Segundo Concilio Vaticano)

El Concilio Vaticano II fue un concilio que se celebró entre los años 1962 a 1965. El Vaticano II fue un concilio que constituyó una revolución contra los 2000 años de enseñanza y tradición católica. Como veremos, el Vaticano II contiene varias herejías que fueron directamente condenadas por los papas y concilios del pasado. El Vaticano II se propuso dar a los católicos una nueva religión. En el período siguiente al Vaticano II, se impulsaron masivos cambios en todos los ámbitos de la fe católica, incluyendo la implementación de una nueva misa.

La comunión en la boca antes del Vaticano II La ‘comunión’ en la mano después del Vaticano II Vaticano II

Antes del Vaticano II                               Después del Vaticano II

También el Vaticano II introdujo nuevas prácticas e instauró una nueva visión con respecto a las otras religiones. La Iglesia Católica no puede cambiar su enseñanza sobre las otras religiones y de cómo ella considera a las otras religiones, puesto que son enseñanzas que se fundamentan en verdades de fe entregadas por Jesucristo. El Vaticano II intentó cambiar esas verdades de la Iglesia Católica.

El Vaticano II fue convocado por Juan XXIII y fue solemnemente promulgado y confirmado por Pablo VI el 8 de diciembre de 1965. El Vaticano II no fue un concilio general o ecuménico de la Iglesia Católica porque, como veremos en detalle en secciones posteriores, fue convocado y confirmado por herejes manifiestos (Juan XXIII y Pablo VI), que no fueron elegibles para la elección papal (véase la constitución apostólica del papa Paulo IV antes citada). Los frutos del Concilio Vaticano II son evidentes para todos. Cualquier católico honesto que haya vivido antes del concilio y lo compara con lo que él mismo ha experimentado en materia de religión en su propia diócesis, puede atestiguar el hecho de que el Vaticano II inauguró una nueva religión.

Otras principales herejías del Concilio Vaticano II

Ahora vamos a abordar las otras herejías que se encuentran en los siguientes documentos del Concilio Vaticano II:

1. Unitatis Redintegratio – el decreto sobre el ecumenismo

2. Orientalium Ecclesiarum – el decreto sobre las Iglesias católicas de Oriente

3. Lumen Gentium – la constitución “dogmática” sobre la Iglesia

4. Dignitatis Humanae – la declaración sobre la libertad religiosa

5. Ad Gentes – el decreto sobre la actividad misionera

6. Nostra Aetate – el decreto sobre las religiones no cristianas

7. Gaudium et Spes – la constitución sobre la Iglesia en el mundo moderno

8. Sacrosanctum Concilium – la constitución sobre la sagrada liturgia

Hay otras herejías en los documentos del Vaticano II. Sin embargo, lo que ha sido cubierto debería ser suficiente para convencer a cualquiera de que ningún católico de buena voluntad puede aceptar este concilio herético sin negar la fe. Y no basta con resistir las herejías del Vaticano II; se debe condenar por completo este concilio no-católico y a todos los que obstinadamente adhieren a sus enseñanzas. Porque si una persona rechaza las herejías del Vaticano II, y aun así se considera en comunión con aquellos que aceptan las herejías del Vaticano II, entonces esa persona sigue estando en realidad en comunión con los herejes y, por lo tanto, es un hereje.

– Las herejías más específicas del Vaticano II –

El Vaticano II utiliza el mismo verbo que el Concilio de Florencia para enseñar exactamente lo contrario

Video: La herejía del Vaticano II sobre los judíos (14 minutos)

El Concilio de Florencia definió dogmáticamente que toda persona que tenga una posición contraria a la enseñanza de la Iglesia Católica sobre nuestro Señor Jesucristo o la Trinidad, o cualquiera de las verdades acerca de nuestro Señor o de la Trinidad, es rechazada por Dios.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, bula Cantate Domino, 1442, ex cathedra: “La sacrosanta Iglesia romana, fundada por la palabra del Señor y Salvador nuestro, firmemente cree, profesa y predica a un solo verdadero Dios omnipotente, inmutable y eterno, Padre, Hijo y Espíritu SantoA cuantos, por consiguiente, sienten de modo diverso y contrario, [la sacrosanta Iglesia romana] los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia[2].

Ésta es una definición dogmática infalible de la Iglesia Católica sobre las personas que tienen una opinión sobre nuestro Señor Jesucristo o la Santísima Trinidad que es contraria a la de la Iglesia (por ejemplo, los judíos, musulmanes, etc.). ¡El Concilio de Florencia define solemnemente que todo aquel que tiene una opinión contraria a la enseñanza de la Iglesia sobre nuestro Señor y la Santísima Trinidad (por ejemplo, los judíos), está condenado y reprobado! Nota: el Concilio no se limita a decir que la opinión contraria a nuestro Señor es reprobada, sino que la persona (por ejemplo, el judío) es reprobada. Este dogma se basa en la verdad que específicamente nuestro Señor reveló en la Sagrada Escritura.

Mateo 10, 33: “Pero todo aquel que me negare delante de los hombres, yo le negaré también delante de mi Padre, que está en los cielos”.

La palabra “negar” significa rechazar, reprobar o repudiar. El que niega a nuestro Señor es por Él rechazado. Pero en su decreto sobre las religiones no-cristianas, el Vaticano II enseña todo lo contrario.

Vaticano II, declaración Nostra aetate, # 4: “Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras”[3].

El Vaticano II niega la verdad divinamente revelada en Mateo 10, 33, que fue solemnemente definida por el Concilio de Florencia. La enseñanza del Vaticano II es manifiestamente herética.

Pero esto se pone aún peor cuando se analiza en más detalle. En caso de tener alguna duda sobre esta herejía, por favor considere lo siguiente:

Vaticano II vs. concilio dogmático de Florencia

 Vaticano II, Nostra aetate, # 4:“… no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios…”. Concilio dogmático de Florencia:“… A cuantos, por consiguiente, sienten de un modo diverso y contrario [la Iglesia] los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia”.
Vaticano II, Nostra aetate, # 4, latín original:“… Iudaei tamen neque ut a Deo reprobati neque ut maledicti exhibeantur…”[4]. El latín del Concilio de Florencia:“Quoscunque ergo adversa et contraria sentientes damnat, reprobat et anathematizat, quod est ecclesia, alienos ese denuntiat”[5].

Al hacer la declaración dogmática infalible de que todos los que tienen una opinión contraria a la fe en nuestro Señor o la Trinidad son reprobados, el latín original del Concilio de Florencia utiliza la palabra “reprobat”, que significa “rechazar” o “reprobar”. Ello es a partir del verbo latino reprobo, que significa “reprobar” o “condenar”.

Pero aquí está la bomba: En Nostra aetate, # 4 (el decreto del Vaticano II sobre las religiones no-cristianas) al declarar exactamente lo opuesto, ¡el Vaticano II usa exactamente el mismo verbo! El Vaticano II utiliza “reprobati”, que es el participio pasado de reprobar, ¡exactamente el mismo verbo que utiliza el Concilio de Florencia! Esto significa que el Vaticano II y el Concilio de Florencia están hablando exactamente de la misma cosa; ellos utilizan exactamente el mismo verbo, ¡y enseñan exactamente lo opuesto! La Iglesia Católica enseña que todos los individuos (judíos, etc.) que tengan una opinión contraria a la fe en Cristo o de la Trinidad, la Iglesia “reprobat” (los reprueba). El Vaticano II nos dice que los judíos no deben ser considerados como “reprobati” (como reprobados). ¡El Vaticano II no podría contradecir de manera más precisa el dogma católico!

No puede haber ninguna duda que el Vaticano II niega la enseñanza dogmática del Concilio de Florencia. Si bien que en el Vaticano II hay muchas herejías evidentes, como veremos, ésta es una de las más específicas. Quien niega que el Vaticano II enseña aquí la herejía, a la luz de estos hechos, es simplemente un mentiroso.

Esta herejía, en la declaración Nostra aetate del Vaticano II, es el fundamento teológico de la actual enseñanza de la Iglesia conciliar sobre los judíos. Ésta es la razón por la que actualmente el Vaticano publica libros que enseñan que los judíos son perfectamente libres de vivir como si Cristo no hubiera venido. Ésta es la razón por la que la Iglesia conciliar enseña que la Antigua Alianza sigue válida. Por eso, como veremos, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI han visitado la sinagoga para intentar validar la religión judía.

Otras principales herejías del Vaticano II

Las herejías que se encuentran en los siguientes documentos del Concilio Vaticano II:

1. Unitatis Redintegratio – el decreto sobre el ecumenismo

▪ El Vaticano II suspira por una Iglesia universal.
▪ El Vaticano II dice que la Iglesia no es plenamente católica.
▪ El Vaticano II enseña que los herejes y cismáticos están en comunión con la Iglesia.
▪ El Vaticano II dice que nadie que nace en el protestantismo puede ser acusado del pecado de separación (es decir, de herejía).
▪ El Vaticano II dice que la vida de la gracia existe fuera de la Iglesia.
▪ El Vaticano II dice que las sectas no-católicas son un medio de salvación.
▪ El Vaticano II dice que los herejes deben ser vistos con respecto… y más.

2. Orientalium Ecclesiarum – el decreto sobre las Iglesias católicas de Oriente

▪ El Vaticano II enseña que los cismáticos acatólicos pueden recibir legítimamente la sagrada comunión, lo que está totalmente condenado por la doctrina católica.
▪ El Vaticano II dice que las Iglesias católicas deben ser compartidas con los acatólicos.

3. Lumen Gentium – la constitución “dogmática” sobre la Iglesia

▪ El Vaticano II dice que los obispos tienen la suprema potestad sobre la Iglesia junto con el papa.
▪ El Vaticano II enseña que los musulmanes y católicos adoran al mismo Dios verdadero.
▪ El Vaticano II enseña que se puede ser ateo sin culpa propia.
▪ El Vaticano II enseña que la Iglesia está unida con quienes no aceptan la fe o el papado.

4. Dignitatis Humanae – la declaración sobre la libertad religiosa

▪ Explicación de la doctrina católica contra la libertad religiosa…
▪ Explicación de cómo el Vaticano II enseña exactamente lo opuesto…
▪ ¡Benedicto XVI admite que la enseñanza del Vaticano II sobre la libertad religiosa contradice la enseñanza del Syllabus de errores del Papa Pío IX!
▪ Refutación detallada del intento de defender la enseñanza del Vaticano II sobre este tema: refutación del subterfugio de la “coacción”, el subterfugio “dentro de los debidos límites”, la objeción de que “este tema no es un dogma”, etc.
▪ La enseñanza del Vaticano II sobre la libertad religiosa rechaza toda la historia de la cristiandad y destruye la sociedad católica.
▪ Cambios en la constitución española como resultado de la enseñanza del Vaticano II…
▪ El Vaticano II enseña las herejías condenadas de la libertad de expresión y de prensa.

5. Ad Gentes – el decreto sobre la actividad misionera

▪ El Vaticano II enseña que la Iglesia Católica es insuficiente como medio de salvación.
▪ El Vaticano II enseña que debemos trabajar con los herejes en las actividades misioneras.

6. Nostra Aetate – el decreto sobre las religiones no cristianas

▪ El Vaticano II elogia a los musulmanes, y enseña que el “dios” de los musulmanes creó el cielo y la tierra.
▪ El Vaticano II utiliza el mismo lenguaje del Concilio de Florencia sobre los ayunos, limosnas, etc., pero en el sentido opuesto.
▪ El Vaticano II dice que en el budismo se enseña un camino en que el hombre puede adquirir la suprema iluminación.
▪ Pablo VI confirma la enseñanza herética del Vaticano II.
▪ El Vaticano II elogia la falsa religión del hinduismo, y utiliza un lenguaje que contradice directamente la enseñanza de León XIII contra el hinduismo.

7. Gaudium et Spes – la constitución sobre la Iglesia en el mundo moderno

▪ El Vaticano II enseña que en la encarnación, Cristo se unió en cierto modo con todo hombre.
▪ Juan Pablo II utilizó esta herejía para enseñar repetidamente la salvación universal.
▪ El Vaticano II enseña que el control de la natalidad puede ser virtuoso.
▪ El Vaticano II enseña que el hombre es superior a todo, y que todo debe ordenarse a él como su centro y cima.

8. Sacrosanctum Concilium – la constitución sobre la sagrada liturgia

▪ El Vaticano II puso en marcha la revolución litúrgica que presenciamos ahora.
▪ El Vaticano II pidió oficialmente modificar los libros litúrgicos, incluyendo la revisión del rito de todos los sacramentos.
▪ El Vaticano II permitió que fuesen incluidas en la liturgia las costumbres de los pueblos paganos, algo condenado explícitamente como modernismo por el Papa San Pío X.
▪ El Vaticano II permitió la simplificación de los ritos, lo que fue condenado por el Papa Pío VI.
▪ El Vaticano II promovió incorporar en la liturgia “las expresiones corporales”, adaptaciones radicales, y la música pagana.

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Leer Libro Completo: La verdad de lo que le ocurrió a la Iglesia Católica después del Segundo Concilio Vaticano

Notas:

[1] Yves Marsaudon en su libro Ecumenism Viewed by a Traditional Freemason, París: Ed. Vitiano, 121; citado por Permanences, no. 21 (julio de 1965), 87; también citado por el obispo Tissier De Mallerais, The Biography of Marcel Lefebvre, Kansas City, MO: Angelus Press, 2004, p. 328.

[2] Denzinger, The Sources of Catholic Dogma, B. Herder Book. Co., Thirtieth Edition, 1957, no. 703-705.

[3] Walter M. Abbott, The Documents of Vatican II, The America Press, 1966, p. 666.

[4] Decrees of the Ecumenical Councils, Sheed & Ward y Georgetown University Press, 1990, vol. 1, p. 970.

[5] Versión latina del Denzinger de 1937, Enchiridion Symbolorum, Herder & Co.., no. 705.

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