Archivo de las Herejías Recientes post-elección del Antipapa Benedicto XVI

 

Por el Hno. Miguel Dimond, O.S.B.

 

Nota introductoria: * Un hereje es un bautizado que rechaza un dogma de la Iglesia Católica Romana. Un cismático es quien niega estar en comunión con el Papa verdadero o con los verdaderos católicos. Un apóstata es quien rechaza por completo la fe cristiana. Todos los herejes, cismáticos y apóstatas se separan automáticamente de la Iglesia Católica (Pío XII, encíclica Mistici corporis, 29 de junio de 1943). Por lo tanto, quien es hereje no es católico (Papa León XIII, encíclica Satis cognitum, 29 de junio de 1896). Y la mayoría de los herejes están convencidos que no niegan dogma alguno, cuando en realidad sí lo hacen.  Esta página se actualizará periódicamente.  (Todo el énfasis, como negrita, subrayado y cursiva no es necesariamente la del autor citado.)

 

- 16 de mayo de 2012 -

 

Nuevas herejías de Benedicto XVI promoviendo el judaísmo

 

Saludo de Benedicto XVI a una delegación del Congreso Judío Latinoamericano en el Vaticano, 16 de mayo de 2012:


“Queridos amigos judíos:


“Mucho me complace dar la bienvenida a esta delegación del Congreso Judío Latinoamericano. Nuestro encuentro es particularmente significativo, pues ustedes son el primer grupo que representa a organizaciones y comunidades judías en América Latina con el que me he encontrado aquí en el Vaticano. En toda Latinoamérica hay comunidades judías dinámicas, especialmente en Argentina y Brasil, que viven junto a una gran mayoría de católicos. A partir de los años del Concilio Vaticano II, las relaciones entre judíos y católicos se han fortalecido también en su región, y hay diversas iniciativas que siguen profundizando la mutua amistad.


“Como ustedes saben, el próximo mes de octubre se celebra el cincuentenario del comienzo del Concilio Vaticano II, cuya Declaración Nostra Aetate sigue siendo la base y guía en nuestros esfuerzos por promover mayor comprensión, respeto y cooperación entre nuestras dos comunidades. Esta Declaración no sólo asumió una neta posición contra toda forma de antisemitismo, sino que sentó también las bases para una nueva valoración teológica de la relación de la Iglesia con el judaísmo, y manifestó su confianza en que el aprecio de la herencia espiritual compartida por judíos y cristianos llevaría a una comprensión y estima mutua cada vez mayor (n. 4).


“Al considerar el progreso adquirido en los últimos cincuenta años de relaciones judeo-católicas en todo el mundo, no podemos por menos que dar gracias al Todopoderoso por este signo evidente de su bondad y providencia. Con el crecimiento de la confianza, el respeto y la buena voluntad, grupos que inicialmente se relacionaban con cierta desconfianza, se han convertido paso a paso en socios de confianza y amigos, buenos amigos incluso, capaces de hacer frente juntos a la crisis y superar los conflictos de manera positiva. Ciertamente, aún queda mucho por hacer en la superación de los lastres del pasado, en el fomento de mejores relaciones entre nuestras dos comunidades, y en la respuesta a los desafíos que afrontan cada vez más los creyentes en el mundo actual. Sin embargo, es un motivo para dar gracias el que estemos comprometidos a recorrer juntos el camino del diálogo, la reconciliación y la cooperación.


“Queridos amigos, en un mundo cada vez más amenazado por la pérdida de los valores espirituales y morales, que son los que pueden garantizar el respeto de la dignidad humana y la paz duradera, un diálogo sincero y respetuoso entre religiones y culturas es crucial para el futuro de nuestra familia humana. Tengo la esperanza de que esta visita de hoy sea una fuente de aliento y confianza renovada a la hora de afrontar el reto de construir lazos cada vez más fuertes de amistad y colaboración, y de dar testimonio profético de la fuerza de la verdad de Dios, la justicia y el amor reconciliador, para el bien de toda la humanidad.


“Con estos sentimientos, queridos amigos, pido al tres veces Santo que les bendiga a ustedes y a sus familias con abundantes dones espirituales, y que guíe sus pasos por el camino de la paz. Shalom elichém[1].

 

Benedicto XVI comienza su escandalosamente herético discurso diciéndole a los judíos que rechazan a Cristo que sus comunidades son “dinámicas”. La palabra dinámica significa “llena de energía y vitalidad”, es decir, “lleno de vida”. Jesucristo es la Vida; la Vida que los judíos rechazan. ¡Benedicto XVI enseña exactamente lo contrario de la verdad! Luego él dice ―basándose en la herética declaración Nostra Aetate del conciliábulo Vaticano II― que debemos tener aprecio de la herencia espiritual compartida con los judíos; herencia que consiste en rechazar a Jesús. En otras palabras, Benedicto XVI ¡está diciendo que los cristianos comparten la herencia judía que consiste principalmente en el rechazo de Cristo! ¡Eso es totalmente falso y herético! Y a continuación, él dice que el aprecio de esta “herencia espiritual compartida” hará que los católicos tengan una estima cada vez mayor por los judíos, es decir, ¡los cristianos deben estimar cada vez más el hecho de que los judíos rechacen a Cristo! Benedicto XVI más adelante dice que los líderes de una religión que rechaza totalmente a Jesucristo ¡son “buenos amigos” y “socios de confianza”!

 

En seguida, Benedicto XVI se lamenta de que el mundo esté cada vez más amenazado por la pérdida de los valores morales y espirituales, y dice que el dialogo y respeto entre las religiones (sin importar que sean falsas y conduzcan las almas al infierno) ayudará a resolver este problema. Benedicto XVI afirma que los judíos que niegan a Cristo pueden dar “testimonio profético de la fuerza de la verdad de Dios, la justicia y el amor reconciliador, para el bien de toda la humanidad”. Nótese bien sus palabras, ¡Benedicto XVI afirma que los judíos dan “testimonio de la fuerza de la verdad de Dios”! Eso es totalmente falso, Jesucristo es la Verdad, y los judíos lo rechazan. Considérese la gravedad que implica esta blasfemia de Benedicto XVI contra el Señor Jesucristo, el Dios todopoderoso. El que acepta a Benedicto XVI como verdadero Papa católico, podrá esperar pasar la eternidad en las llamas del infierno con él.


 

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Estas citas vienen del L’ Osservatore Romano, edición inglesa:

[1] L’ Osservatore Romano, 16 de mayo de 2012, p. 4. (Versión española aquí: http://www.zenit.org/article-42181?l=spanish).

 

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UN HEREJE NO PUEDE SER UN PAPA VÁLIDO


Es un hecho comprobado que Ratzinger (hoy Benedicto XVI) es un hereje no católico. La Iglesia Católica enseña que un hereje no puede ser válidamente elegido Papa, ya que un hereje no es miembro de la Iglesia Católica. Ratzinger, quien es ahora Benedicto XVI, es un antipapa no católico cuya elección fue absolutamente nula e inválida.


Papa Pablo IV, de la Bula Cum ex Apostolatus Officio, 15 de febrero de 1559: “6. Agregamos, [por esta Nuestra Constitución, que debe seguir siendo válida en perpetuidad, Nos promulgamos, determinamos, decretamos y definimos:] que si en algún tiempo aconteciese que un obispo, incluso en función de arzobispo, o de patriarca, o primado; o un cardenal, incluso en función de legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía:


(i) …la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto;


(ii) y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos;


(iii) tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes…


(vi) los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder


10. Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de Nuestra aprobación, innovación, sanción, estatuto, derogación, voluntades, decretos, o por temeraria osadía, contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios omnipotente y en la de sus santos Apóstoles Pedro y Pablo.


Dado en Roma, junto a San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor 1559, XV anterior a las calendas de marzo, año 4º de Nuestro pontificado.


† Yo, Pablo, obispo de la Iglesia católica…”.

 

San Roberto Belarmino: “Un Papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser Papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción” (De Romano Pontifice, II, 30).

 

 

 

www.vaticanocatolico.com