Pablo VI (hereje manifiesto que decía ser Papa durante 1963-1978)

Por el Hno. Miguel Dimond y Hno. Pedro Dimond (del libro La verdad de lo que realmente le ocurrió a la Iglesia Católica después del Vaticano II)

 

Las herejías de Pablo VI (1963-1978), el hombre que le dio al mundo la Nueva Misa y las enseñanzas del Vaticano II [PDF]

(En este artículo completo no solo se contiene las peores herejías de Pablo VI, sino también fotos, incluyendo donde Pablo VI se deshizo de la tiara papal y mucho más).

 

Pablo VI llevando el pectoral de efodPablo VI deshaciéndose de la tiara papalPablo VI dando saludo masónico con un líder cismático

Pablo VI (izquierda) llevando el pectoral de efod del sumo sacerdote judio, (centro) deshaciéndose de la tiara papal (un símbolo de la autoridad papal) y (derecha) participando en falso ecumenismo y dando un posible saludo masónico con un líder cismático

 

 

14. Las herejías de Pablo VI (1963-1978), el hombre que le dio al mundo la Nueva Misa y las enseñanzas del Vaticano II

 

“¿Cómo un sucesor de Pedro ha podido en tan poco tiempo causar más males a la Iglesia que la revolución de 1789? (…) [¿]la más radical, rápida y generalizada en su historia – algo que ningún heresiarca jamás ha logrado? (…) ¿Tenemos realmente un Papa ó un intruso en la Sede de Pedro?[1] (Arzobispo Marcel Lefebvre comentado sobre el reinado de Pablo VI en 1976)

 


Pablo VI

 

Pablo VI fue el hombre que decía ser el jefe de la Iglesia Católica desde el 21 de junio de 1963 hasta el 6 de agosto de 1978.  Él fue el hombre que promulgó el Concilio Vaticano II y la Nueva Misa.  Ya hemos visto que las pruebas indican que el hombre que precedió y elevó a Pablo VI, Juan XXIII, fue un masón y un manifiesto hereje.  También hemos visto que los documentos del Vaticano II contienen muchas herejías, y que la Nueva Misa promulgada por Pablo VI, representó una revolución litúrgica.

Pablo VI ratificó solemnemente todos los 16 documentos del Vaticano II.  No es posible que un verdadero Papa de la Iglesia Católica ratifique solemnemente enseñanzas que son heréticas.  Como se verá en más detalle más adelante en este libro, el hecho que un Papa haya ratificado solemnemente las enseñanzas heréticas de Vaticano II, demuestra que Pablo VI no fue un verdadero Papa, sino un antipapa.

 

Es importante tener en cuenta que Pablo VI fue quien dio al mundo la Nueva Misa, los otros nuevos “sacramentos” y las enseñanzas heréticas del Vaticano II.  Si usted asiste a la Nueva Misa o acepta las enseñanzas del Vaticano II, la confianza que usted tiene de esas cosas están legítima y directamente relacionadas con la confianza que usted tiene de que Pablo VI fue un verdadero Papa católico.

 

A continuación exponemos las sorprendentes herejías de Pablo VI.  Mostramos, a partir de sus discursos y escritos oficiales, que Pablo VI era un completo apóstata que no era ni siquiera remotamente católico.  Todos los discursos y escritos oficiales del hombre que decía ser el Papa están extraídos del periódico semanal del Vaticano L’Osservatore Romano.  El Vaticano ha reimpreso la publicación de su periódico desde el 4 de abril de 1968 hasta el presente.  De esos discursos, vamos a probar que Pablo VI no era un verdadero Papa debido a la irrefutable e innegable evidencia de que él era un completo apóstata y hereje.

 

Pablo VI, Audiencia general, 6 de diciembre de 1972: “¿Existe Dios?  ¿Quién es Dios?  ¿y lo que el conocimiento que puede tener el hombre de Dios?  ¿Cuál es la relación que cada uno de nosotros debe tener con él?  Responder a estas preguntas nos llevaría a un discurso en mil discusiones complejas e interminables…”[2].

 

Estas preguntas no nos llevan a discusiones complejas.  ¿Dios existe?  Sí.  ¿Quién es Dios?  La Santísima Trinidad.  ¿Qué conocimiento puede tener el hombre acerca de Él?  La fe católica.  ¿Qué relaciones tiene cada uno de nosotros con Él?  Pertenecer a la Iglesia por Él establecida.  Pablo VI está declarando que estas son preguntas interminables y complejas.  Ningún católico afirmaría semejante disparate, que se burla y hace sin sentido a la fe católica y al verdadero Dios.

 

Pablo VI, Audiencia general, 27 de junio de 1973: “…todo tiene que cambiar, todo debe progresar.  La evolución parece ser la ley que trae la liberación.  Debe haber gran certidumbre y bondad en esta mentalidad…”[3].

 

Aquí Pablo VI afirma y aprueba explícitamente la blasfemia modernista de que todo está en un estado de evolución.  Esta herejía fue condenada explícitamente por el Papa San Pío X.

 

Papa Pío X, Pascendi, # 26, 8 de septiembre de 1907, explicando la doctrina de los modernistas: “Por consiguiente, si no quieren fenecer —el dogma, la Iglesia, el culto sagrado, los libros venerados como santos, incluso la fe misma, tienen que someterse a las leyes de la evolución[4].

 

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[1] Declaración del arzobispo Marcel Lefebvre, agosto de 1976; citado parcialmente por Mons. Tissier De Mallerais, The Biography of Marcel Lefebvre [La Biografía de Marcel Lefebvre], edición inglesa, Kansas City, MO: Angelus Press, 2004, p. 505.

[2] L’Osservatore Romano (el periódico del Vaticano), edición inglesa, 14 de diciembre de 1972, p. 1.

[3] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de julio de 1973, p. 1.

[4] The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], de Claudia Carlen, edición inglesa, Raleigh: The Pierian Press, 1990, Vol. 3 (1903-1939), p. 82.

 

 

PABLO VI SOBRE LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS

La Iglesia Católica enseña que todas las religiones no católicas son falsas.  Sólo existe una verdadera Iglesia, fuera de la cual nadie puede salvarse.  Este es dogma católico.

 

Papa San Gregorio Magno, 590-604: “La santa Iglesia universal enseña que no es posible adorar verdaderamente a Dios excepto en ella, y asevera que todos los que están fuera de ella no serán salvos[5].

 

Todas las otras religiones pertenecen al diablo.  Esta es la enseñanza de Jesucristo, la Iglesia Católica y la Sagrada Escritura.  Véase 1 Cor. 10, 20 y Salmo 95, 5.  Todo aquel que muestre aprecio por las religiones no cristianas, o las considere buenas o dignas de respeto, niega a Jesucristo y es un apóstata.

 

Pablo VI, Audiencia general, 8 de noviembre de 1972: “El ecumenismo se inició de esta manera; como el respeto por las religiones no cristianas…”[6].

 

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 2, 6 de enero de 1928:
“…en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, (…)  Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión…”[7].

 

He aquí más del pensamiento de Pablo VI sobre las religiones no cristianas del diablo:

 

Pablo VI, 22 de septiembre de 1973: “… las nobles religiones no cristianas…”[8].

 

Esto es apostasía – un rechazo total de Jesucristo.

 

Pablo VI, Audiencia general, 12 de enero de 1972: “Ante nuestros ojos se abre una imagen desconcertante: la de las religiones, las religiones inventadas por el hombre; intentos que a veces son extremadamente audaces y nobles…”[9].

 

¡Aquí Pablo VI dice que las religiones inventadas por el hombre, son a veces extremadamente nobles!  Esto es apostasía – un rechazo de Jesucristo y de la fe católica.

 

Pablo VI, Mensaje, 6 de diciembre de 1977: “…las religiones no cristianas, que la Iglesia respeta y aprecia…”[10].

 

Él dice que aprecia las religiones falsas.

 

Pablo VI, Mensaje, 24 de noviembre de 1969: “…superar las divisiones, mediante el desarrollo de un respeto mutuo entre las diferentes confesiones religiosas[11].

 

Pablo VI, Discurso, 3 de diciembre de 1970: “Saludamos con respeto a los representantes de todas las otras religiones que nos han honrado con su presencia[12].

 

Pablo VI, Audiencia general, 6 de julio de 1977: “Damos la bienvenida con sincero respeto a la delegación japonesa de la religión Konko-kyo[13].

 

En su Discurso, 22 de agosto de 1969, Pablo VI elogió a Gandhi el hindú, y declaró que él estaba: “Siempre consciente de la presencia de Dios…”[14].

 

Los hindúes son paganos e idólatras que adoran muchos dioses falsos diferentes.  El hecho que Pablo VI haya elogiado al famoso hindú Gandhi por estar “siempre consciente de la presencia de Dios” demuestra otra vez que Pablo VI era un completo indiferente en lo religioso.  Pablo VI también elogió oficialmente la falsa religión del hinduismo en el documento oficial del Vaticano II, Nostra aetate # 2 (sobre las religiones no cristianas), ya citado en el capítulo sobre el Vaticano II.

 

Pablo VI, Exhortación apostólica, Evangelii Nuntiandi, # 53, 8 de diciembre de 1975: “La Iglesia respeta y estima estas religiones no cristianas…”[15].

 

Nótese otra vez que Pablo VI estima las falsas religiones; esto es satánico.

 

Pablo VI, Discurso, 24 de agosto de 1974: “Las diferencias religiosas y culturales en India, como habéis dicho, son honradas y respetadas (…) Nos complace ver que se practique este mutuo honor y estima…”[16].

 

Pablo VI dice que las diferencias religiosas son honradas en India y que le complace ver esto.  Esto significa que él honra el culto a los dioses falsos.

 

Pablo VI, Discurso al Sínodo de Obispos, 2 de septiembre de 1974: “Del mismo modo no podemos omitir una referencia a las religiones no cristianasEstas, de hecho, ya no deben considerarse como rivales u obstáculos a la evangelización…”[17].

 

Aquí Pablo VI revela atrevidamente que él está predicando un nuevo evangelio.  Las religiones no cristianas, nos dice, ya no son un obstáculo para la evangelización.  Esta es una religión anticristiana de apostasía.

 

Papa Gregorio XVI, Mirari vos, # 13, 15 de agosto de 1832: “… entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, ‘están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo’, (Lc. 11, 23) y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es ‘indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guarden íntegra y sin mancha’ (Credo Atanasiano)[18].

 

Pablo VI, Discurso al Dalai Lama, 30 de septiembre de 1973: “Nos complace dar la bienvenida a Su Santidad el día de hoy (…) Vos venís de Asia, cuna de antiguas religiones y tradiciones humanas que son debidamente conservadas con profunda veneración[19].

 

¡Pablo VI nos dice que es correcto conservar las falsas religiones que adoran dioses falsos con “profunda veneración”!  Esta puede ser la peor herejía que Pablo VI haya pronunciado.

 

Pablo VI, Discurso, agosto de 1969: “…Uganda incluye diferentes religiones que se respetan y estiman entre sí[20].

 

¿La verdadera religión estima a las falsas religiones?  No, esto de nuevo es abiertamente herético.

 

Pablo VI, Mensaje a los paganos sacerdotes sintoístas, 3 de marzo de 1976: “Conocemos la fama de vuestro templo, y la sabiduría que está representada tan vivamente por las imágenes que contiene[21].

 

Esta es una de las declaraciones más perversas, reveladoras y heréticas que Pablo VI haya pronunciado.  Él elogia la sabiduría contenida en las imágenes del templo pagano sintoísta, en otras palabras, ¡él está elogiando a los ídolos de los sintoístas!

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[5] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 230.

[6] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de noviembre de 1972, p. 1.

[7] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 3 (1903-1939), pp. 313-314.

[8] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de octubre de 1973, p. 10.

[9] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 20 de enero de 1972, p. 1.

[10] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de diciembre de 1977, p. 2.

[11] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de diciembre de 1969, p. 2.

[12] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de diciembre de 1970, p. 7.

[13] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de julio de 1977, p. 12.

[14] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de octubre de 1969, p. 5.

[15] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 25 de diciembre de 1975, p. 5.

[16] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 12 de septiembre de 1974, p. 2.

[17] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 10 de octubre de 1974, p. 7.

[18] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 238.

[19] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de octubre de 1973, p. 4.

[20] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 12.

[21] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de marzo de 1976, p. 12.

 

PABLO VI SOBRE EL BUDISMO

El budismo es una religión falsa y pagana del Oriente que enseña la creencia en la reencarnación y el karma.  Los budistas sostienen que la vida no vale la pena vivirla, y que toda forma de existencia consciente es un mal.  Los budistas adoran varios dioses falsos.  El budismo es una religión idólatra y falsa del diablo. Este es el pensamiento de Pablo VI sobre el budismo:

 

Pablo VI, Audiencia general a los budistas japoneses, 5 de septiembre de 1973: “Es un gran placer para nosotros dar la bienvenida a los miembros al Tour Europeo de los japoneses budistas, los honrados seguidores de la secta Soto-shu del budismo. (…) En el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica exhortó a sus hijos e hijas a estudiar y evaluar las tradiciones religiosas de la humanidad y ‘para advertir en diálogo sincero y paciente las riquezas que Dios generoso ha distribuido a las gentes’ (Ad gentes, 11) (…) El budismo es una de las riquezas de Asia…”[22].

 

Según Pablo VI, ¡la falsa, pagana e idólatra religión del budismo es una de las “riquezas” de Asia!

 

Pablo VI, Audiencia general al tour misionero budista japonés, 24 de octubre de 1973: “Una vez más es un placer dar la bienvenida a un distinguido grupo del tour misionero budista japonés.  Nos complace reiterar el aprecio que tenemos por vuestro país, sus nobles tradiciones…”[23].

 

Pablo VI, Discurso al budista líder espiritual tibetano, 17 de enero de 1975: “El Concilio Vaticano II ha expresado su sincera admiración por el budismo en sus diversas formas (…) Les deseamos a Su Santidad y a todos los fieles una abundante paz y prosperidad”[24].

 

Nótese su idolatría y apostasía al admirar, no solamente a los budistas, sino la falsa religión del budismo.

 

Pablo VI, Discurso a los budistas, 5 de junio de 1972: “Es con gran cordialidad y estima que saludamos a tan distinguido grupo de líderes budistas de Tailandia. (…) Tenemos un respeto profundo por (…) sus tradiciones preciosas[25].

 

Pablo VI a un grupo de líderes budistas, 15 de junio de 1977: “Le ofrecemos al distinguido grupo de líderes budistas de Japón una cálida bienvenida. El Concilio Vaticano II declaró que la Iglesia Católica ve con sincero respeto vuestra forma de vida (…) En esta ocasión nos complace recordar las palabras de San Juan: ‘El mundo pasa, y con él sus deseos insaciables; pero el que hace la voluntad de Dios vive para siempre’”[26].

 

Él dice primero que la Iglesia Católica ve con sincero respeto la forma de vida budista.  Esto es herejía. Luego dice que, en esta ocasión, le complace recordar las palabras de San Juan: el que hace la voluntad de Dios vive para siempre.  Su significado es claro, esto es, que los budistas vivirán para siempre; o sea, ellos se salvarán.  Esto es totalmente herético.

 

Pablo VI, Discurso al patriarca budista de Laos, 8 de junio de 1973: “… [el] budismo (…) la Iglesia Católica considera sus riquezas espirituales con estima y respeto, y desea colaborar con vosotros, como hombres religiosos, por el logro de la verdadera paz y salvación del hombre[27].

 

Pablo VI dice que la Iglesia Católica considera con estima y respeto las riquezas espirituales de la falsa religión del budismo.  ¡Luego dice que desea colaborar con el patriarca budista para el logro de la salvación del hombre! Esto es herejía y apostasía.

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[22] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de septiembre de 1973, p. 8.

[23] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de noviembre de 1973, p. 1.

[24] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de enero de 1975, p. 5.

[25] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de junio de 1972, p. 5.

[26] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de junio de 1977, p. 5.

[27] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de junio de 1973, p. 5.

 

PABLO VI SOBRE EL ISLAM

El islam es una religión falsa que niega la divinidad de Cristo y rechaza la Santísima Trinidad.  Además de rechazar al verdadero Dios, el islam permite la poligamia hasta cuatro esposas, y sus seguidores (los musulmanes) propagan esta falsa religión con un celo no sin igual entre los demás.  El islam es entre las falsas religiones la más cruelmente anti-cristiana.  En muchos países islámicos la conversión al cristianismo significa la muerte.  La propagación de la verdadera fe está estrictamente prohibida por los musulmanes.  La sociedad islámica es una de las más malvadas de la historia humana.  Esto es lo que Pablo VI pensaba sobre esta falsa religión que rechaza a Cristo y la Trinidad:

 

Pablo VI, Discurso, 9 de septiembre de 1972: “También queremos que sepan que la Iglesia reconoce la riqueza de la fe islámica – una fe que nos une al único Dios[28].

 

Pablo VI habla sobre la “riqueza” de la fe islámica, una “fe” que rechaza a Jesucristo y la Trinidad.   Dice que esta “fe” nos une al único Dios.  Esto es apostasía.

 

Pablo VI, Discurso, 18 de septiembre de 1969: “…los musulmanes (…) adoran junto con nosotros al Dios único y misericordioso, que en el último día juzgará al hombre”[29].

 

Los musulmanes no adoran al único Dios verdadero, la Santísima Trinidad, junto con los católicos, como lo hemos demostrado en capítulo sobre las herejías del Vaticano II.  Afirmar que los musulmanes adoran al mismo Dios que los católicos es herejía.  Y los musulmanes ciertamente no adoran al Dios que juzgará a la humanidad en el último día, juzgará Jesucristo.

 

Pablo VI, Discurso al embajador musulmán, 4 de junio de 1976: “…los marroquíes musulmanes (…) nuestros hermanos en la fe en el Dios único.  Siempre seréis muy bien recibidos y encontraréis aquí estima y comprensión”[30].

 

Él dice que los musulmanes son nuestros hermanos en la fe.  Esto es apostasía.  Luego dice que los musulmanes siempre encontrarán estima en el Vaticano.

 

Pablo VI, Discurso, 2 de diciembre de 1977: “…los musulmanes, que profesan la fe de Abraham, y adoran con nosotros al único Dios misericordioso, que juzgará a los hombres en el día postrero, como declaró solemnemente el Concilio Vaticano II”[31].

 

Pablo VI, Discurso, agosto de 1969: “… Nuestro vivo deseo de saludar, en vuestras personas, a las grandes comunidades musulmanas dispersas por toda África?  Permitidnos manifestaros aquí nuestro gran respeto por la fe que profesáis (…) En memoria de los mártires católicos y anglicanos, recordamos gustosamente también a aquellos confesores de la fe musulmana, que fueron los primeros en sufrir la muerte…”[32].

 

Él menciona su gran respeto por la falsa fe del islam, y conmemora a los musulmanes que fueron testigos de esta falsa religión con la muerte.  Esto es total apostasía.

 

Pablo VI, Ángelus, 3 de agosto de 1969: “Veintidós mártires fueron reconocidos, pero habían muchos más y no sólo católicos.  También los hubo anglicanos y musulmanes[33].

 

Esta es probablemente la declaración más escandalosa que hemos visto respecto a la herejía de que existen mártires no católicos.  Pablo VI dice que los musulmanes (que ni siquiera creen en Cristo o la Trinidad) son mártires, además de los anglicanos.  Esto es realmente increíble y totalmente herético.

 

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1441, ex cathedra:
“…además, todo aquel, no importando lo grande que hayan sido sus limosnas y obras de caridad, y no importando de que llegase a derramar su sangre por causa de Cristo, no puede salvarse si no se hallare en el seno y unidad de la Iglesia Católica”[34].

 

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Credo dogmático Atanasiano, 1439: “Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre…”[35].

 

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[28] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de septiembre de 1972, p. 2.

[29] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de octubre de 1969, p. 2.

[30] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de junio de 1976, p. 4.

[31] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de diciembre de 1977, p. 2.

[32] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 10.

[33] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de agosto de 1969, p. 1.

[34] Denzinger 714.

[35] Decrees of the Ecumenical Councils [Los Decretos de los Concilios Ecuménicos], edición inglesa, Vol. 1, pp. 550-553; Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [Las Fuentes de Dogma Católica], edición inglesa, B. Herder Book Co. trigésima edición inglesa, 1957, no. 39-40.

 
PABLO VI SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA

Pablo VI, Discurso, 9 de julio de 1969: “Ella [la Iglesia] también ha afirmado, durante su larga historia, a costa de la opresión y la persecución, la libertad para todas las personas de profesar su propia religión.  Nadie, dice Ella, está impedido de actuar, nadie está obligado a actuar de manera contraria a sus propias creencias (…) Como hemos dicho, el Concilio exigió una verdadera y pública libertad religiosa…”[36].

 

Esto es completamente falso y herético.  La Iglesia Católica ha afirmado durante su larga historia, a costa de la opresión y la persecución, que la religión de Jesucristo es la única verdadera; y que Cristo es el verdadero Dios y verdadero hombre.  Sin embargo, Pablo VI nos quiere hacer creer que los mártires fueron torturados horriblemente, no por su profesión de fe en Cristo, ¡sino para que todos tengan la libertad de profesar sus diferentes religiones falsas!  ¡Esta es una distorsión increíblemente herética de la verdad!

 

Pablo VI, Mensaje, 10 de diciembre de 1973: “…las reiteradas violaciones del sagrado derecho a la libertad religiosa en sus diversos aspectos y la ausencia de un acuerdo internacional que apoye este derecho…”[37].

 

Pablo VI, Carta, 25 de julio de 1975: “…la Santa Sede se alegra de ver enfatizado específicamente el derecho de la libertad religiosa”[38].

 

Una vez más, en el capítulo sobre el Vaticano II mostramos que la doctrina sobre la libertad religiosa, que fue defendida por Pablo VI fue, de hecho, condenada por los Papas católicos.

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[36] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de julio de 1969, p. 1.

[37] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 20 de diciembre de 1973, p. 3.

[38] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1975, p. 3.

PABLO VI SOBRE LOS “ORTODOXOS”

 

Aquí vemos a Pablo VI dando un saludo masónico al patriarca cismático oriental de Constantinopla, Atenágoras, el 5 de enero de 1964.  Ambos también levantaron mutuamente las excomuniones recíprocas de 1054.  Esto significa que Pablo VI consideraba que los “ortodoxos” orientales ya no estaban excomulgados, aunque ellos nieguen el Papado.  Por lo tanto, según Pablo VI, el Papado no es un dogma obligatorio bajo pena de excomunión.

 

Los “ortodoxos” orientales son cismáticos que rechazan la infalibilidad papal y los últimos trece concilios generales de la Iglesia Católica.  Ellos rechazan que el Espíritu Santo proceda de la Segunda Persona de la Trinidad; ellos permiten el divorcio y el segundo matrimonio; y muchos de ellos rechazan la Inmaculada Concepción.  Esto es lo que Pablo VI pensaba de estos cismáticos:

 

Pablo VI, Discurso, 19 de abril de 1970, hablando del fallecido patriarca cismático de Moscú: “Hasta el final estaba consciente y solícito por su gran ministerio[39].

 

Él dice que el liderazgo en una iglesia cismática es un gran ministerio.

 

Pablo VI, Discurso, 24 de enero de 1972: “…damos la bienvenida entre nosotros a un eminente representante de la venerable Iglesia ortodoxa (…) un hombre de gran piedad…”[40].

 

Pablo VI, Discurso, 23 de enero de 1972: “…el gran, venerable y excelente patriarca ortodoxo…”[41].

 

Pablo VI, Discurso a la delegación cismática, 27 de junio de 1977: “Luego, diez años más tarde, realizamos una visita a vuestra santa Iglesia…”[42].

 

Pablo VI, Audiencia general, 20 de enero de 1971: “… la venerable Iglesia ortodoxa oriental…”[43].

 

Él dice que las iglesias cismáticas son venerables.

 

Pablo VI, hablando de la muerte del cismático patriarca Atenágoras, 9 de julio de 1972: “…os recomendamos este gran hombre, un hombre de una venerada Iglesia…”[44].

 

Pablo VI, Discurso, 25 de mayo de 1968: “…la venerable Iglesia ortodoxa de Bulgaria”[45].

 

Pablo VI, Declaración común con el patriarca de la secta cismática de Siria, 27 de octubre de 1971: “Esto debe hacerse con amor, con la apertura a las inspiraciones del Espíritu Santo, y con el respeto mutuo del uno al otro y de la Iglesia de cada uno[46].

 

Entonces Pablo VI respeta el rechazo del Papado y la infalibilidad papal.

 

Pablo VI, Telegrama a la elección del nuevo patriarca cismático de Constantinopla, julio de 1972: “En el momento en que asumís una pesada carga en el servicio de la Iglesia de Cristo…”[47].

 

Esto significa que la iglesia cismática es la Iglesia de Cristo.

 

Pablo VI, Discurso, 14 de diciembre de 1976: “…muy queridos hermanos, enviados por la venerable Iglesia de Constantinopla (…) realizamos el solemne y el sagrado acto eclesial de levantar los antiguos anatemas, un acto con el que deseamos eliminar esos eventos para siempre de la memoria y el corazón de la Iglesia…”[48].

 

Los “ortodoxos” cismáticos están anatematizados por la Iglesia Católica por negar el Papado, y por no aceptar los dogmas de la fe católica.  Pero Pablo VI solemnemente levanta estos anatemas contra ellos, como hemos mencionado anteriormente.  Como la declaración anterior, este discurso de Pablo VI significa que él intentó anular el Papado como un dogma que debe ser creído bajo pena de anatema o condenación.

 

Pablo VI, Carta, 7 de marzo de 1971, respecto a la muerte de los dos patriarcas cismáticos: “…conmovido por la muerte de Su Santidad el Patriarca Kyrillos VI expresamos nuestra sincera simpatía con la seguridad de nuestras oraciones por el eterno descanso de su amado pastor, y la bendición consoladora de Dios sobre toda la Iglesia Ortodoxa Copta[49].

 

Tenga en cuenta dos cosas: en primer lugar, Pablo VI dice que va a orar por el alma de un cismático fallecido, indicando que el fallecido patriarca no católico pudo salvarse, lo que es herético.  En segundo lugar, él invoca la bendición consoladora de Dios sobre toda la Iglesia ortodoxa copta.  ¿Qué de eso de que sólo existe una Iglesia verdadera y que la Iglesia cismática copta no forma parte de ella?  ¿Y eso de la gracia de Dios por la conversión de la Iglesia ortodoxa copta a la verdadera Iglesia?  La declaración de Pablo VI muestra una vez más que él sostenía que las sectas heréticas son iglesias verdaderas, y que la fe católica carece de sentido.

 

Papa Gregorio XVI, 27 de mayo de 1832: “No erréis, hermanos míos; si alguno sigue al que hace cisma, no obtendrá la herencia del reino de Dios”[50].

 

Pablo VI, Carta a un cismático, noviembre de 1976: “…la primera conferencia pan-ortodoxa en preparación para el Gran Concilio Santo de las Iglesias ortodoxas ha comenzado sus trabajos (…) para el mejor servicio de la venerable Iglesia ortodoxa[51].

 

Él le llama “santo” al concilio cismático y “venerable” a la iglesia cismática.  Pablo VI era un cismático.

 

Pablo VI, Audiencia general, 24 de enero de 1973: “…nuestro hermano de venerable memoria, el patriarca ecuménico de Constantinopla…”[52].

 

Pablo VI, Mensaje con respecto al fallecido cismático ruso, 7 de abril de 1972: “…expresamos a vuestra eminencia y al santo sínodo de la Iglesia ortodoxa de Georgia nuestras sinceras condolencias con la seguridad de nuestras oraciones por el eterno reposo de vuestro pastor…”[53].

 

Pablo VI, Mensaje al patriarca cismático de Moscú, 23 de mayo de 1968: “…Santidad, con motivo de las celebraciones por el quincuagésimo aniversario del día en que el sínodo de toda la Iglesia ortodoxa rusa restableció la sede patriarcal de Moscú (…) hemos delegado participar en las solemnes celebraciones que tendrán lugar en vuestra ciudad patriarcal a nuestros muy queridos hermanos en el episcopado…”[54].

 

Él llama “Su Santidad” al patriarca cismático de Moscú y celebra el quincuagésimo aniversario de la Iglesia cismática.

 

Pablo VI, Discurso a los cismáticos, 1 de julio de 1978: “Os recibimos con afecto y estima[55].

 

Pablo VI, Audiencia general, 30 de noviembre de 1977: “Os saludamos con alegría, amados hermanos, que representáis aquí a Su Santidad el Patriarca Pimen y la Iglesia ortodoxa rusa (…) toda nuestra estima y amor fraternal a Su Santidad el Patriarca Pimen, a su clero y a todo el pueblo de los fieles[56].

 

Pablo VI llegó a decir en una carta acerca del cismático Atenágoras (julio de 1972): “… Rogamos al Señor que lo reciba en su reino celestial…”[57].

 

Pablo VI, Declaración conjunta con el “Papa” cismático Shenouda III, 10 de mayo de 1973: “Pablo VI, obispo de Roma y Papa de la Iglesia Católica, y Shenouda III, Papa de Alajandría y Patriarca de la Sede de Marcos (…) En nombre de la caridad, rechazamos toda forma de proselitismo (…) Que cese, donde pueda que exista…”[58]

 

Esto es todo lo que se necesita ver para saber que Pablo VI era un cismático y no un católico.  Él hizo una declaración conjunta con un “papa” cismático.  Él reconoce a este cismático como titular de la sede de San Marcos.  Esto es una blasfemia contra el Papado, ya que este cismático no tiene ninguna autoridad.  Él rechaza todas las formas de proselitismo – es decir, tratar de convertir a los cismáticos – y él dice “cese donde pueda que exista”.  Pablo VI era un formal hereje y cismático.

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[39] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de abril de 1970, p. 12.

[40] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 10 de febrero de 1972, p. 3.

[41] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de enero de 1972, p. 12.

[42] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de julio de 1977, p. 10.

[43] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 28 de enero de 1971, p. 1.

[44] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1972, p. 12.

[45] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de junio de 1968, p. 5.

[46] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de noviembre de 1971, p. 14.

[47] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de julio de 1972, p. 12.

[48] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de enero de 1976, p. 6.

[49] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de marzo de 1971, p. 12.

[50] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 230.

[51] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de diciembre de 1976, p. 8.

[52] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de febrero de 1973, p. 12.

[53] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de mayo de 1972, p. 4.

[54] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de junio de 1968, p. 4.

[55] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1978, p. 3.

[56] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de diciembre de 1977, p. 4.

[57] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1972, p. 12.

[58] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de mayo de 1973, p. 6.

PABLO VI SOBRE LAS OTRAS SECTAS PROTESTANTES

El protestantismo se inició con el sacerdote alemán Martín Lutero, que dejó la Iglesia Católica e inició la revolución protestante en 1517.  Lutero negó el libre albedrío, el Papado, la oración a los santos, el Purgatorio, la Tradición, la Transubstanciación y el Santo Sacrificio de la Misa.  Lutero reemplazó la Misa con un servicio conmemorativo de la última cena.  Todos los sacramentos excepto el Bautismo y la Santa Eucaristía fueron rechazados.  Lutero decía que tras de la caída de Adán el hombre no podía hacer ninguna obra buena.  La mayoría de los protestantes tienen las mismas creencias de Lutero, pero todos ellos rechazan muchos dogmas católicos.  Esto es lo que Pablo VI pensaba de estos herejes y cismáticos:

 

Pablo VI, Discurso del ángelus, 17 de enero de 1971: “Desde la oposición polémica entre las diversas denominaciones cristianas hemos pasado al respeto mutuo…”[59].

 

Aquí Pablo VI revela que la agenda del Vaticano II con respecto a las sectas protestantes ha pasado desde la posición polémica – en otras palabras, una oposición a sus falsas doctrinas – a una actitud de aceptación y de respeto mutuo por su falsa religión.

 

Pablo VI, Discurso a los representantes de las iglesias no católicas de Ginebra, junio de 1969: “El espíritu que nos anima (…) Este espíritu establece, como primer fundamento de todo contacto fructífero entre las diferentes confesiones, que cada una profese su fe lealmente[60].

 

Pablo VI dice que los protestantes no deben convertirse, sino que deben permanecer leales a sus creencias.

 

Pablo VI, Homilía, 25 de enero de 1973: “… expreso un pensamiento respetuoso y afectuoso en Cristo para los cristianos de las otras denominaciones que residen en esta ciudad y les aseguro nuestra estima…”[61].

 

Esta es una homilía increíble.  Él asegura su estima a los herejes de las otras denominaciones.  Considere que Pablo VI ni siquiera conoce personalmente a todas esas personas que estima.  Él no sabía nada acerca de ellos salvo que ellos pertenecían a una de esas sectas, ¡y él les asegura su estima sobre esa base!

 

Pablo VI, Carta al Consejo Mundial de Iglesias, 6 agosto de 1973: “El Consejo Mundial de Iglesias ha sido creado con el fin, por la gracia de Dios, para servir a las iglesias y comunidades eclesiales en sus esfuerzos para restaurar y manifestar a todos la perfecta comunión en la fe y amor que es el don de Cristo a su Iglesia[62].

 

Pablo VI dice que el Consejo Mundial de Iglesias ha sido creado para restaurar y manifestar a todos la perfecta comunión en la fe y amor que es el don de Cristo a su Iglesia.  Advierta la sorprendente implicación de esta declaración.  La perfecta comunión en la fe y caridad que es el don de Cristo a su Iglesia es la institución de la Iglesia Católica, la Iglesia universal fundada por Cristo.  ¡Pero Pablo VI dice que esto se manifiesta a través del Consejo Mundial de Iglesias!  El Consejo Mundial de Iglesias es una organización formada por muchas sectas y diferentes denominaciones.  Un comentarista tradicional la rotularía correctamente como una organización comunista – que intenta diluir y emancipar a las iglesias “cristianas” del mundo.  Pero indudablemente se trata de una organización ecuménica muy herética formada por varias religiones hechas por el hombre.

 

Pablo VI, Discurso, 12 de diciembre de 1968: “… nuestros hijos están en buenas relaciones con sus hermanos cristianos, luteranos, evangélicos…”[63].

 

Papa Pío IV, profesión de fe, Concilio de Trento, ex cathedra: “… esta verdadera fe católica, fuera de la cual nadie puede salvarse (…) que ahora profeso y verdaderamente mantengo…”[64].

 

Pablo VI, Discurso, 28 de abril de 1977: “…las relaciones entre la Iglesia Católica y la comunión anglicana (…) estas palabras de esperanza, ‘la comunión anglicana no absorbida’, ya no son un mero sueño[65].

 

Esto significa que Pablo VI quiere unirse con la secta anglicana sin absorberla, es decir, sin tener que convertirlos.

 

Pablo VI, Discurso, 2 de agosto de 1969: “Hemos querido conocer a la iglesia anglicana que ha florecido en este país. Hemos querido rendir homenaje a aquellos hijos de quien ella se siente más orgullosa, aquellos que – junto con nuestros propios mártires católicos – dieron un testimonio generoso de sus vidas del Evangelio…”[66].

 

Pablo VI, hablando de la muerte del protestante Martin Luther King Jr, 7 de abril de 1968: “…todos debemos compartir las esperanzas que este mártir nos inspira”[67].

 

Papa Gregorio XVI, 27 de mayo de 1832:

“Finalmente algunas de estas descarriadas personas intentan persuadirse a sí mismas y a otros que los hombres no se salvan únicamente en la religión católica, sino que incluso los herejes pueden alcanzar la vida eterna”[68].

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[59] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de enero de 1971, p. 12.

[60] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de junio de 1969, p. 9.

[61] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 8 de febrero de 1973, p. 7.

[62] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de septiembre de 1973, p. 8.

[63] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 26 de diciembre de 1968, p. 4.

[64] Denzinger 1000.

[65] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de mayo de 1977, p. 1.

[66] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 1.

[67] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de abril de 1968, p. 2.

[68] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 229.

PABLO VI SOBRE EL CONTROL DE LA NATALIDAD

Pablo VI favoreció el control de la natalidad.

 

Pablo VI, Discurso, 16 de noviembre de 1970: “…esto, entre otros efectos, sin duda favorecerá un control racional de la natalidad por parte de las parejas…”[89].

 

Pablo VI, Discurso, 24 de agosto del 1969: “…la libertad del marido y la mujer y no se les impida una limitación  moral y razonable de la natalidad…”[70].

 

Pablo VI, Humanae vitae, # 16, 25 de julio de 1968: “Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá”[71].

 

Pablo VI dice en Humanae vitae que las parejas son perfectamente libres de no tener hijos si no lo desean.

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[69] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 26 de noviembre de 1970, p. 7.

[70] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de septiembre de 1968, p. 10.

[71] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 5 (1858-1981), p. 227.

PABLO VI SOBRE LAS NACIONES UNIDAS

Las Naciones Unidas es una organización malvada que promueve la contracepción y el aborto, y busca tener control de la toma de decisiones de todos los países del planeta.  El ex secretario general de la ONU, U Thant, elogió al comunista Lenin como un hombre cuyos “ideales fueron recogidos en la carta de las Naciones Unidas”[72].   Esto es lo que Pablo VI pensaba de la ONU.

 

Pablo VI, Discurso, 5 de febrero de 1972: “… tenemos fe en las Naciones Unidas[73].

 

Pablo VI, Mensaje, 26 de abril de 1968: “… que todos los hombres se unan de corazón pacíficamente para que los principios de las Naciones Unidas puedan no solo ser proclamados, sino puestos en práctica, y que no solo la constitución de los Estados puedan promulgarlos, sino que las autoridades públicas los apliquen…”[74].

 

Pablo VI, Discurso al secretario general de la ONU, 9 de julio de 1977: “… queremos escuchar la voz del representante autorizado de la Organización de las Naciones Unidas (…) todo esto no hace más que acentuar el rol benéfico e irremplazable de la Organización de las Naciones Unidas…”[75].

 

Pablo VI, Mensaje a la ONU, 4 de octubre de 1970: “Hoy queremos repetir una vez más las palabras que tuvimos el honor de pronunciar el 4 de octubre de 1965 desde la tribuna de vuestra asamblea: ‘Esta organización representa el camino que se debe adoptar para la civilización moderna y por la paz mundial (…) ¿Dónde más, por otra parte, podrían estos gobiernos y pueblos encontrar un puente para unirlos, y un tribunal donde ellos puedan implorar la causa de la justicia y la paz? (…) ¿Quién mejor que la Organización de las Naciones Unidas y sus organismos especializados podrían asumir el desafío presentado a toda la humanidad? (…) Existe en efecto un bien común del hombre, y le corresponde a vuestra organización, por su dedicación a la universalidad, que es su razón de ser, para promoverlo incansablemente[76].

 

En primer lugar, Pablo VI dice que la ONU es el camino que hay que tomar.  Él dice que la ONU, no la Iglesia Católica, es el mejor medio para la causa de la justicia y la paz para el mundo.  En segundo lugar, ¡él dice que la ONU es el organismo universal (es decir, católico) para la humanidad!  Él reemplaza la Iglesia Católica por la ONU.

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[72] http://www.worldnetdaily.com/news/article.asp?article_id=16291

[73] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de febrero de 1972, p. 5.

[74] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de mayo de 1968, p. 4.

[75] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de julio de 1977, p. 6.

[76] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de octubre de 1970, p. 3.

PABLO VI PROMUEVE EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Pablo VI, Mensaje al presidente de la conferencia de la ONU, mayo de 1976: “…este nuevo orden económico internacional que hay que construir sin cesar[77].

 

Pablo VI, Mensaje, 8 de septiembre de 1977: “El esfuerzo es colocado legítimamente hoy en día en la necesidad de construir un nuevo orden mundial…”[78].

 

Pablo VI, Mensaje a las Naciones Unidas, 24 de mayo de 1978: “…estamos conscientes que el camino que debe conducir a un nuevo orden mundial (…) no puede en ningún caso ser tan corto como quisiéramos que fuera (…) El desarme, un nuevo orden mundial y el desarrollo son tres obligaciones que están inseparablemente unidas entre sí…”[79].

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[77] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de junio de 1976, p. 3.

[78] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de septiembre de 1977, p. 11.

[79] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de junio de 1978, p. 3.

PABLO VI SOBRE EL CULTO DEL HOMBRE

Pablo VI, Discurso, 7 de febrero de 1971: “¡Todo el honor al hombre!”[80].

 

Pablo VI, Discurso, 1 de agosto de 1969: “…no os dejéis desanimar por los obstáculos y dificultades que surgen constantemente; no perdáis la fe en el hombre[81].

 

Pablo VI, Mensaje, 25 de marzo de 1971: “…el hombre, a quien todas las cosas de la tierra deben estar relacionadas como su centro y corona”[82].

 

Esto es una blasfemia.  Pablo VI estaba aquí citando la herejía del Vaticano II.

 

Pablo VI, Discurso, 18 de noviembre de 1971: “En nuestra visita a Bombay enfatizamos: ‘El hombre debe encontrar al hombre’”[83].

 

Pablo VI, Audiencia, 10 de enero de 1972: “Desde las exigencias de la justicia, señores, sólo se puede obtener a la luz de la verdad, esa verdad que es el hombre…”[84].

 

Esto significa que el hombre es la verdad.

 

Pablo VI, Discurso, 11 de abril de 1973: “…siempre ansiosos de salvaguardar, por encima de todo, la supremacía del hombre…”[85].

 

En su Discurso del ángelus, 27 de enero de 1974, Pablo VI habló positivamente de: “…el culto del hombre por el bien del hombre”[86].

 

Pablo VI, Discurso, 15 de febrero de 1974: “…como vuestra excelencia ha recordado con razón: que el objetivo final es el hombre…”[87].

 

Pablo VI, Discurso, 29 de diciembre de 1968: “El misterio cristiano que descansa sobre el hombre…”[88].

 

Pablo VI, Audiencia, 28 de abril de 1969: “En el análisis final, no hay riqueza verdadera sino en el hombre…”[89].

Pablo VI, Discurso del ángelus, 20 de julio de 1969: “Nos haría bien meditar sobre el hombre…”[90].

 

Pablo VI, Audiencia general, 28 de julio de 1971: “¡La dignidad del hombre!  Nunca seremos capaces de apreciarla y honrarla lo suficiente”[91].

 

Pablo VI, Discurso, 4 de septiembre de 1968: “Los temas que hoy preocupan a la religión, sea católica o no católica, todos convergen desde todas las direcciones sobre un tema central, dominante, a saber: el hombre. ‘Según la opinión casi unánime de los creyentes y de los no creyentes por igual, todas las cosas en la tierra deben estar relacionadas con el hombre como su centro y corona’”[92].

 

Pablo VI, Mensaje del ángelus, 13 de julio de 1975: “… la ciencia más preciosa de todas, la ciencia de conocerse a sí mismo, de reflexionar, casi soñando, acerca de la propia conciencia (…) Larga vida a la fiesta libre de otros compromisos, pero ocupados en la exploración de los secretos de la propia vida”[93].

 

Piense acerca de este sorprendente mensaje.  Él no dice que la teología, el estudio de Dios, es la ciencia más preciosa; él dice que es la ciencia de conocerse a sí mismo y soñando con la propia conciencia.  Él también dice que viva la fiesta (es decir, larga vida al día santo) libre de otros compromisos (¿quizás sin asistir a Misa?), un día santo ocupado en la exploración de los secretos de la vida propia.  En otras palabras, él quiere un día santo sobre el hombre sin otros compromisos.  Esto es claramente el culto del hombre.

 

Pablo VI, Mensaje del ángelus, 26 de septiembre de 1973: “Estamos extasiados de admiración por el semblante humano…”[94].

 

Pablo VI, Discurso, 16 de octubre de 1976: “…si el Evangelio es para el hombre, nosotros como cristianos somos completamente para el Evangelio”[95].

 

Nótese que sólo dice que somos para el Evangelio si el Evangelio es para el hombre.

 

Pablo VI, Discurso, 4 de diciembre de 1976: “… por encima de todos los condicionamientos ideológicos, la grandeza y dignidad de la persona humana debe surgir como el único valor que hay que promover y defender”[96].

 

Pablo VI, Mensaje de navidad, 25 de diciembre de 1976: “Honremos a la humanidad caída y pecadora”[97].

 

Pablo VI, Discurso, 10 de junio de 1969: “Porque en última instancia no hay verdadera riqueza sino en la riqueza del hombre”[98].

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[80] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de febrero de 1971, p. 12.

[81] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 8.

[82] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de mayo de 1971, p. 5.

[83] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de diciembre de 1971, p. 3.

[84] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 20 de enero de 1972, p. 7.

[85] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de abril de 1973, p. 9.

[86 L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de febrero de 1974, p. 6.

[87] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 28 de febrero de 1974, p. 3.

[88] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de enero de 1969, p. 12.

[89] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 8 de mayo de 1969, p. 3.

[90] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de julio de 1969, p. 12.

[91] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de agosto de 1971, p. 12.

[92] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 12 de septiembre de 1968, p. 1.

[93] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de julio de 1975, p. 2.

[94] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de octubre de 1976, p. 2.

[95] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 28 de octubre de 1976, p. 4.

[96] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de diciembre de 1976, p. 4.

[97] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de diciembre de 1976, p. 1.

[98] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de junio de 1969, p. 6.

PABLO VI SOBRE LA NAVIDAD

Pablo VI, Audiencia general, 17 de diciembre de 1969: “…la navidad es el cumpleaños de la vida.  De nuestra vida”[99].

 

La navidad es el cumpleaños de Jesucristo.  No es el cumpleaños de nuestra vida porque no somos Jesucristo.  Pero esto era lo que Pablo VI predicaba.

 

Pablo VI, Discurso del ángelus, 21 de diciembre de 1974: “Una feliz navidad para vosotros (…) Es la fiesta de la vida humana…”[100].

 

Pablo VI, Mensaje de navidad, 25 de diciembre de 1976: “Hermanos, honremos en el nacimiento de Cristo la incipiente vida del hombre”[101].

 

La palabra incipiente significa un “comienzo, una etapa inicial”[102].  Por lo tanto, Pablo VI dice que en el nacimiento de Cristo encontramos las primeras etapas de la vida del hombre.  Esto implica, una vez más, que el hombre es Cristo.

 

Pablo VI, Mensaje del ángelus, 18 de diciembre de 1976: “La navidad es la fiesta de la humanidad (…) destinada, como un efecto feliz, a honrar la existencia humana”[103].

 

Pablo VI, Discurso, 12 de septiembre de 1970: “…la única palabra que explica al hombre es Dios mismo hecho hombre, el Verbo hecho carne”[104].

 

Esto claramente significa que el hombre es Dios mismo hecho hombre, Nuestro Señor Jesucristo.

 

Papa San Pío X, E supremi apostolatus, 4 de octubre de 1903: “… esta es la señal propia del anticristo según el mismo Apóstol, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios…”[105].

 

Pablo VI fue un hereje manifiesto y un antipapa no católico.

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[99] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 25 de diciembre de 1969, p. 3.

[100] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de enero de 1976, p. 11.

[101] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de diciembre de 1976, p. 1.

[102] The Oxford Illustrated Dictionary [El Diccionario Ilustrado de Oxford], edición inglesa, p. 425.

[103] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de diciembre de 1976, p. 5.

[104] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de septiembre de 1970, p. 2.

[105] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 3 (1903-1939), p. 6.

OTROS CAMBIOS REALIZADOS POR PABLO VI

Pablo VI deshaciéndose de la tiara papal

Pablo VI deshaciéndose de la tiara papal

 

El 13 de noviembre de 1964, Pablo VI subastó la tiara papal de triple corona en la Feria Mundial de New York[106].  La tiara papal es un signo de la verdadera autoridad del Papa, las tres coronas representan la autoridad dogmática [doctrina], litúrgica [culto] y disciplinaria [gobierno] del Papa.  Al entregarla, Pablo VI simbólicamente renunció a la autoridad del Papado (aunque él no tenía a nada que renunciar puesto que en realidad era un antipapa).  Pero ello fue un acto simbólico de cómo él era un satánico infiltrado cuya misión era intentar destruir la Iglesia Católica.  (Nótese que también el “cardenal” Ottaviani, de quien muchos creen falsamente fue un verdadero conservador, permanece a la derecha del antipapa Pablo VI durante este acto).

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P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church [La Nueva Iglesia Montiniana], edición inglesa, pp. 394-395.

PABLO VI TAMBIÉN FUE VISTO MUCHAS VECES LLEVANDO EL PECTORAL DE EFOD, TAMBIÉN CONOCIDO COMO EL JUICIO DE RAZÓN DEL SUMO SACERDOTE JUDÍO

Pablo VI llevando el pectoral de efod

Pablo VI llevando el pectoral de efod, una vestimenta usada por los masones y los sumos sacerdotes judíos

 

Nótese que las doce piedras representan las doce tribus de Israel.  Esto no sólo es el pectoral del sumo sacerdote judío, sino que además según la Enciclopedia de la Masonería de Mackey, el efod es también “usado en los capítulos americanos (masónicos) del Arco Real, por el sumo sacerdote como parte de sus ornamentos oficiales”.  El efod era la vestimenta que fue usada por Caifás, el sumo sacerdote de la religión judía, que ordenó que Jesucristo fuera condenado a muerte a la crucifixión.

 

El antipapa Pablo VI usó numerosas veces el pectoral de efod, también conocido como el Juicio de Razón del sumo sacerdote judío.  Dios permite cosas como estas para que la gente reconozca que esos son los hombres infiltrados y enemigos de la Iglesia Católica.

 

Además de todas las herejías que hemos cubierto en los discursos de Pablo VI, él fue el hombre que con autoridad implementó el falso Segundo Concilio Vaticano, cambió la Misa católica por un servicio protestante y cambió el rito de cada uno de los sacramentos. Él cambió la materia o la forma de la Eucaristía, Extremaunción, Orden Sagrado, y Confirmación.  Pablo VI quiso asesinar a Cristo en la Misa (quitándola y reemplazándola por una falsificación), y quiso asesinar a su Iglesia Católica tratando de cambiar la Iglesia por completo.

A los dos años de la clausura del Vaticano II, Pablo VI quitó el Índice de Libros Prohibidos, una decisión que un comentarista calificó acertadamente de “incomprensible”.

 

Otra foto de Pablo VI llevando de pectoral el efod

 

Pablo VI suprimió el juramento contra el modernismo en el mismo momento en que el modernismo estaba floreciendo como nunca antes.  El 21 de noviembre de 1970[107], Pablo VI también excluyó a los cardenales de más de 80 años de participar de las elecciones papales.  Pablo VI desbarató la corte papal, disolvió la Guardia Noble y la Guardia Palatina[108].  Pablo VI abolió el rito de la Tonsura, todas las cuatro Órdenes Menores, y el rango del Subdiaconado[109].

 

“Pablo VI devolvió a los musulmanes el estandarte de Lepanto.  La historia de esa bandera era venerable.  Ella le fue arrebatada al almirante turco durante la gran batalla naval de 1571.  Mientras el Papa San Pío V ayunaba y rezaba el Rosario, la reducida flota cristiana derrotó a la mucha más grande armada musulmana, salvando así a la cristiandad de los infieles.  En honor de la victoria milagrosa, Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario para conmemorar su intercesión.  En un acto terrible, Pablo VI renunció no solo a la extraordinaria victoria cristiana, sino también a las oraciones y sacrificios de un gran Papa y santo”[110].

 

Bajo Pablo VI, el Santo Oficio fue reformado: ahora su principal función era investigar, no defender la fe católica[111].  Según los que vieron la película de la visita de Pablo VI al Fátima, él no rezó el Ave María[112].

 

En 1969, Pablo VI eliminó a cuarenta santos del calendario litúrgico oficial[113].

 

Pablo VI eliminó los exorcismos solemnes del rito bautismal.  En lugar de los exorcismos solemnes, los reemplazó por una oración opcional que apenas hace una referencia pasajera de la lucha contra el demonio[114].

 

Otra foto clara de Pablo VI llevando de pectoral el efod

 

Pablo VI concedió más de 32.000 solicitudes de sacerdotes que pidieron ser liberados de sus votos para volver al estado laical; el mayor éxodo de sacerdotes desde la revolución protestante[115].

 

La desastrosa influencia de Pablo VI fue inmediatamente visible.  Por ejemplo, en Holanda ni un solo candidato solicitó la admisión al sacerdocio en 1970, y en un plazo de doce meses todos los seminarios fueron cerrados[116].  La destrucción espiritual estaba en todas partes; incontables millones abandonaron la Iglesia, muchos otros dejaron de practicar su fe y confesar sus pecados.

 

Y mientras Pablo VI era la causa de este implacable desastre y destrucción espiritual, como serpiente astuta que era, él calculadamente desviaba la atención de sí mismo.  En la quizás su cita más famosa, él señaló que el humo de Satanás había penetrado en el templo de Dios.

 

Pablo VI, Homilía, 29 de junio de 1972: “El humo de Satanás ha penetrado por una grieta en el Templo de Dios…”[117].

 

Cuando Pablo VI hizo esta declaración, todo el mundo miraba a los cardenales, a los obispos y los sacerdotes para descubrir dónde podría estar este humo.  Miraron a todos excepto al hombre que hizo esta declaración.  Pero en realidad, Pablo VI fue el humo de Satanás, y él hizo esta declaración para desviar la mirada de la gente sobre él, y en esto él tuvo éxito.  Pero lo que es quizás más alarmante es que la famosa declaración de Pablo VI es básicamente una referencia directa al Apocalipsis 9, 1-3.

 

Apocalipsis 9, 1-3: “… y le fue dada la llave del pozo del abismo; y abrió el pozo del abismo, y subió del pozo humo, como el humo de un gran horno…”.


En Apocalipsis 9 vemos una referencia directa al humo de Satanás y a alguien se le da las llaves para desatarlo.  El antipapa Pablo VI no tenía las llaves de San Pedro, pero le fue dada la llave del pozo del abismo.  Fue él quien introdujo el humo del gran horno de Satanás; como lo dijo, por alguna grieta.

 

Jean Guitton, un íntimo amigo de Pablo VI, cuenta lo que Pablo VI le dijo en la sesión final del Vaticano II: “Era la sesión final del Concilio”, escribe Guitton, “la más esencial, en la que Pablo VI entregó a toda la humanidad las enseñanzas del Concilio.  Él me anunció en aquel día lo siguiente: ‘estoy a punto de tocar las siete trompetas del Apocalipsis’”[118].

 

Pablo VI, Discurso al Seminario Lombardo, 7 de diciembre de 1968: “La Iglesia atraviesa un momento de inquietud, de autocrítica, se podría decir incluso de auto-demolición (…) La Iglesia es herida por ella misma[119].

 

Pablo VI se burló de nuevo de la gente.  Él dice que la Iglesia está en un proceso de “auto-demolición” y es “herida por ella misma”.  ¡Él de nuevo está refiriéndose a sí mismo, porque fue él quien está tratando de destruirla y herirla a cada momento!

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[107] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 3 de diciembre de 1970, p. 10.

[108] George Weigel, Witness to Hope [Testigo de Esperanza], edición inglesa, p. 238.

[109] The Reign of Mary [El Reinado de María], edición inglesa, Vol. XXVI, No. 81, p. 17.

[110] Mark Fellows, Fatima in Twilight [Fátima en Crepúsculo], edición inglesa, Niagra Falls, NY: Marmion Publications, 2003, p. 193.

[111] Mark Fellows, Fatima in Twilight, edición inglesa, p. 193

[112] Mark Fellows, Fatima in Twilight, edición inglesa, p. 206.

[113] Nino Lo Bello, The Incredible Book of Vatican Facts and Papal Curiosities [El Libro Increíble de Hechos del Vaticano y Curiosidades Papales], edición inglesa, Ligouri, MO: Liguori Pub., 1998, p. 195.

[114] The Reign of Mary, edición inglesa, Vol. XXVIII, No. 90, p. 8.

[115] George Weigel, Witness to Hope [Testigo de Esperanza], edición inglesa, New York, NY: Harper Collins Publishers, Inc., 1999, p. 328.

[116] Piers Compton, The Broken Cross [La Cruz Torcida], edición inglesa, Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co. Ptd Ltd, 1984, p. 138.

[117] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1972, p. 6.

[118] Jean Guitton, “Nel segno dei Dodici,” entrevista por Maurizio Blondet, Avvenire, 11 de octubre de 1992.

[119] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de diciembre de 1968, p. 3.

 

PABLO VI SOBRE LA “MAGIA”

El Diccionario Ilustrado de Oxford define la magia como: “El arte fingido de influenciar en los eventos por el control oculto de la naturaleza o de los espíritus, brujería…”[120].

 

Los católicos tienen prohibido practicar la magia.  Pero Pablo VI hablaba frecuentemente de la magia.

 

Pablo VI, Homilía, 12 de noviembre de 1972: “¿De dónde viene, esta magia interior que destierra el miedo…”[121].

 

Pablo VI, Audiencia general, 30 de diciembre de 1970: “… la invisible pero abrumadora magia de influir en la opinión pública…”[122].

 

Pablo VI, Mensaje, 1 de enero de 1975: “¡Reconciliación! (…) No se puede encontrar un lugar a esta palabra mágica en el diccionario de nuestras esperanzas…”[123].

 

Pablo VI, Homilía, 11 de mayo de 1975: “Ustedes, los artistas del teatro y del cine (…) que poseen el arte mágico de ofrecer con la voz y con la música (…) la escena de un evento de la vida real…”[124].

 

Pablo VI, Discurso, 18 de mayo de 1969: “Todo se transforma bajo la influencia mágica de la ciencia…”[125].

 

Pablo VI, Mensaje al pueblo brasileño, febrero de 1972: “Servicio: una palabra mágica que impulsa a la acción…”[126].

 

Pablo VI, discurso, 23 de junio de 1973: “… la raíz religiosa ha perdido gran parte de su poder mágico de inspiración?”[127].

 

¿Por qué Pablo VI habló tanto acerca de la magia?  Ello fue, en nuestra opinión, precisamente porque él sabía que era la magia negra lo que le permitía a él, un infiltrado satánico, engañar al mundo haciéndolo pensar que él era un Papa de manera que él pudiera destruir la Misa y casi toda la Iglesia Católica.  Él sabía que era su magia negra lo que le permitió cambiar el rito de todos los sacramentos y  endosar su nueva religión del Vaticano II sobre el mundo.

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[120] The Oxford Illustrated Dictionary, segunda edición inglesa, p. 512.

[121] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de noviembre de 1972, p. 1.

[122] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de enero de 1971, p. 1.

[123] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 26 de septiembre de 1974, p. 6.

[124] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de mayo de 1975, p. 3.

[125] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de mayo de 1969, p. 12.

[126] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de marzo de 1972, p. 2.

[127] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 12 de julio de 1973, p. 6.

PABLO VI ADMITIÓ QUE SU IGLESIA ERA LA RAMERA DE BABILONIA

En el Apocalipsis, capítulos 17 y 18, se predice que se levantará una ramera en los últimos días en la ciudad de las siete colinas, que es Roma.  Esta ramera pisará sobre la sangre de los santos y mártires. Esta ramera es claramente todo lo contrario de la inmaculada esposa de Cristo, la Iglesia Católica.  En otras palabras, la ramera de Babilonia será una Iglesia falsa de Roma que aparecerá en los últimos días.  Cerca del final de este libro presentamos la evidencia de que la ramera de Babilonia es la secta del Vaticano II, una falsa novia que aparecerá en Roma en los últimos días para engañar a los fieles católicos.

 

La Santísima Virgen, en su aparición en La Salette, Francia, el 19 de septiembre de 1846, predijo: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo (…) La Iglesia será eclipsada”.

 

En la siguiente cita, el antipapa Pablo VI esencialmente admite que su nueva Iglesia es la falsa Iglesia al admitir que su “iglesia” ha abandonado su oposición al mundo, que es lo que caracteriza a la verdadera Iglesia.

 

Pablo VI, Audiencia general, 1 de octubre de 1969: “Por otro lado, ella [la Iglesia] también está tratando de adaptarse y asimilarse a los caminos del mundo; ella se ha quitado sus vestimentas sagradas que la distinguen porque quiere sentirse más humana y terrena.
    ”Ella se está dejando absorber por el medio social y temporal.  Ella casi se ha dejado tomar por el respeto humano al pensar que ella es diferente de alguna manera y obligada a tener un estilo de pensamiento y de vida que no es el del mundo.  Ella ha experimentado cambios y degradaciones con conformismo, casi un afán vanguardista[128]

 

Aquí Pablo VI admite que la Iglesia post-Vaticano II es una Iglesia falsa que se ha adaptado al mundo y que ha asimilado los caminos del mundo con afán.  Esta es una admisión impresionante de Pablo VI.  Él admite en pocas palabras que la Iglesia post-Vaticano II es la ramera de Babilonia.

 

Cuando se combina el hecho de que Pablo VI frecuentemente usaba el efod judío con todos sus otros intentos sistemáticos para destruir toda la tradición católica, ello es una fuerte evidencia de que él era un judío satánico infiltrado.

 

De hecho, los antepasados de Pablo VI eran judíos.  Su verdadero nombre era Giovanni Montini.  La familia Montini aparece en el Libro de Oro del Patrimonio Noble Italiano (1962-1964, edición inglesa, p. 994): “Una rama de la noble familia de Brescia (…) de donde viene su blasón noble y que reconoce como su seguro tronco y fundador a un Bartolomé (Bartolino) de Benedictis, dijo que Montini era de origen judío[129].

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[128] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de octubre de 1969, p. 1.

[129] P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, edición inglesa, p. 391.

OTRA FOTO DEL ANTIPAPA PABLO VI LLEVANDO EL JUICIO DE RAZÓN DEL SUMO SACERDOTE JUDÍO

 

Hemos demostrado que Pablo VI era un completo apóstata que creía que las falsas religiones son verdaderas, que la herejía y el cisma no tienen nada de malo, y que los cismáticos no deben ser convertidos, por decir lo menos.

 

Si usted acepta el Vaticano II o la Nueva Misa o los nuevos ritos de los sacramentos – en definitiva, si acepta la religión del Vaticano II – este es el hombre cuya religión usted sigue, un manifiesto hereje infiltrado, cuya misión era derrumbar y destruir cuanto sea posible la fe católica.

 

Los católicos no deben asistir a la Nueva Misa del antipapa Pablo VI (el Novus Ordo) y deben rechazar completamente el Vaticano II y los nuevos ritos de los sacramentos.  Los católicos deben rechazar completamente al antipapa Pablo VI porque él no era católico.  Los católicos deben rechazar y no apoyar a ningún grupo que acepte a este apóstata como Papa, o que acepta la nueva Misa o el Vaticano II o los nuevos ritos sacramentales de Pablo VI.
LA FIRMA DEL ANTIPAPA PABLO VI CONTIENE TRES SEIS

 

Esta es una foto de la firma del antipapa Pablo VI.  Si usted gira el texto, verá que hay tres seis.  La que aparece bajo la primera foto es otra más ampliada con su nombre vuelto al revés.  Se ve claramente el 666.  Por lo que sabemos, esta era la forma como firmaba Pablo VI.