Archivo de las Herejías Recientes post-elección del Antipapa Benedicto XVI

 

Por el Hno. Miguel Dimond, O.S.B.

 

Nota introductoria: * Un hereje es un bautizado que rechaza un dogma de la Iglesia Católica Romana. Un cismático es quien niega estar en comunión con el Papa verdadero o con los verdaderos católicos. Un apóstata es quien rechaza por completo la fe cristiana. Todos los herejes, cismáticos y apóstatas se separan automáticamente de la Iglesia Católica (Pío XII, encíclica Mistici corporis, 29 de junio de 1943). Por lo tanto, quien es hereje no es católico (Papa León XIII, encíclica Satis cognitum, 29 de junio de 1896). Y la mayoría de los herejes están convencidos que no niegan dogma alguno, cuando en realidad sí lo hacen.  Esta página se actualizará periódicamente.  (Todo el énfasis, como negrita, subrayado y cursiva no es necesariamente la del autor citado.)

 

- enero del 2011-

 

Benedicto XVI dice que los “ortodoxos” tienen santos y mártires, y dice que espera con interés el 2017 para celebrar una conmemoración ecuménica común por el 500 aniversario de la publicación de las tesis de Martín Lutero

 

Benedicto XVI, 28 de enero de 2011, discurso para la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias orientales ortodoxas:

“Para mí es una gran alegría daros la bienvenida, miembros de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias orientales ortodoxas. A través de vosotros extiendo de buen grado un saludo fraterno a mis venerables hermanos jerarcas de las Iglesias orientales ortodoxas. (…) Que la intercesión y el ejemplo de los numerosos mártires y santos, que dieron valiente testimonio de Cristo en todas nuestras Iglesias, os sostengan y fortalezcan a vosotros y a vuestras comunidades cristianas[1].

 

El término “venerables hermanos” es un término tradicional que usaban los Papas católicos para dirigirse únicamente a los obispos de la Iglesia católica. Como podemos ver, Benedicto XVI llama “venerables hermanos” a los obispos cismáticos de la Iglesia “ortodoxa”. A continuación, Benedicto XVI dice que las Iglesias “ortodoxas” cismáticas tienen “numerosos mártires y santos”.  Esta es la misma escandalosa herejía proclamada por el antipapa Juan Pablo II en su encíclica herética Ut unum sint.

 

Benedicto XVI, 24 de enero de 2011, discurso al “pastor y obispo” luterano Friedrich y a su delegación de la Iglesia Evangélica Luterana Unida de Alemania:

“Querido o bispo Friedrich, queridos amigos de Alemania, os doy una cordial bienvenida a todos ustedes, que representan a los líderes de la Iglesia e vangélica l uterana u nida de Alemania, ante el p alacio a postólico, y me alegro que hayan venido como delegación a Roma al finalizar la semana de oración por la unidad cristiana. De este modo, también manifestáis que nuestro profundo anhelo por la unidad sólo puede dar fruto si está enraizada en la oración común. Me gustaría en particular agradeceros, querido o bispo, por vuestras palabras, que expresan con gran sinceridad el esfuerzo común para profundizar la unidad entre todos los cristianos. (…) De aquí que el compromiso de la Iglesia católica hacia el ecumenismo – como lo dijo mi venerado predecesor el Papa Juan Pablo II en su encíclica Ut u num sint – no es una mera estrategia de comunicación en un mundo cambiante, sino un compromiso fundamental de la Iglesia, comenzando por su propia misión. (…) Actualmente, el diálogo ecuménico ya no puede ser alejado de la realidad y de la vida de fe sin que produzcan daño a las iglesias. Por lo tanto, dirijamos juntos nuestra mirada hacia el año 2017, que recuerda los 500 años de la publicación de las tesis de Martín Lutero acerca de las indulgencias. En esa ocasión, los luteranos y los católicos tendrán la oportunidad de celebrar en todo el mundo una conmemoración ecuménica común, para luchar por las cuestiones fundamentales a nivel global, no – como usted mismo acaba de decir – como una celebración triunfal, sino como una profesión común de nuestra fe en el Dios, u no y t rino, en la obediencia común a n uestro Señor y a su p alabra. Debemos dar un lugar importante a la oración en común y a la oración interior dirigida a nuestro Señor Jesucristo para el perdón de los mutuos agravios y la culpabilidad de los mutuos errores respecto a las divisiones. Parte de esta purificación de conciencia es la mutua valoración por los 1.500 años que precedieron a la Reforma, y que tenemos en común”[2].

 

Benedicto XVI le llama “o bispo” a un laico luterano .  Y a continuación, Benedicto XVI dice: “dirijamos juntos nuestra mirada hacia el año 2017, que recuerda los 500 años de la publicación de las tesis de Martín Lutero acerca de las indulgencias. En esa ocasión, los luteranos y los católicos tendrán la oportunidad de celebrar en todo el mundo una conmemoración ecuménica común …”.  ¡Benedicto XVI dice que espera con interés el año 2017 y el 500 aniversario de la publicación de las tesis de Martin Lutero!  Ese acto de parte de Martín Lutero es ampliamente reconocido como el inicio de la revolución protestante.  Él dice que este aniversario – del que muchos creen que es el inicio del protestantismo –, será una “oportunidad de celebrar en todo el mundo una conmemoración ecuménica común”.  Esta es una blasfemia increíble contra Dios y es una herejía contra la una, santa Iglesia católica.

 

Benedicto XVI, 10 de enero de 2011, discurso a los miembros del cuerpo diplomático acreditado:

Señoras y Señores e mbajadores, vuestra presencia en esta solemne circunstancia es una invitación a reconocer los países que representáis y el mundo entero. En esta panorámica, ¿ no encontramos numerosas situaciones en que el derecho a la libertad religiosa ha sido lamentablemente lesionado o negado? Este es, en realidad, el primero de los derechos humanos, no sólo porque fue históricamente el primero en ser reconocido , sino también porque apunta a la dimensión constitutiva del hombre, es decir, a su relación con el Creador . (…) Sin embargo, este derecho humano fundamental ¿no ha sido a menudo violado o puesto en discusión ? (…) Quisiera recordar, una vez más, que el derecho a la libertad religiosa no se respeta plenamente cuando sólo se garantiza la libertad de culto y cuando hay restricciones. Además, doy ánimo para que se promueva la plena protección de la libertad religiosa y de los otros derechos humanos, mediante programas que, desde la escuela primaria y en el marco de la enseñanza religiosa, enseñen a respetar a todos los hermanos en la humanidad (…) Dirigiendo nuestra mirada de o riente a o ccidente, nos encontramos frente a otros tipos de amenazas para el pleno ejercicio de la libertad religiosa. Pienso, en primer lugar, en los países que conceden una gran importancia al pluralismo y a la tolerancia, pero donde la religión sufre una marginación creciente. Hay una tendencia a considerar la religión, toda religión, como algo insignificante, ajeno o desestabilizador de la sociedad moderna, y se trata de impedir por diversos medios su influencia en la vida de la sociedad. (…) El reconocimiento de la libertad religiosa significa también garantizar que las comunidades religiosas puedan trabajar libremente en la sociedad, con iniciativas en el ámbito social, caritativo o educativo. (…) Señoras y Señores e mbajadores: En esta solemne circunstancia, permitid me explicitar algunos principios que inspiran la actividad de la Santa Sede, y de toda la Iglesia católica, ante las o rganizaciones i nternacionales intergubernamentales, a fin de promover el pleno respeto de la libertad religiosa de todos. En primer lugar, la convicción de que no se puede crear una especie de escala de grados de intolerancia religiosa. Por desgracia, esta actitud se encuentra con frecuencia, y son precisamente los actos de discriminación contra los cristianos los considerados menos graves y menos dignos de atención por parte de los g obiernos y de la opinión pública. Al mismo tiempo, hay una necesidad de rechazar la noción peligrosa de un conflicto entre el derecho a la libertad religiosa y los otros derechos del hombre, sin tener en cuenta que tiene el papel central que el respeto de la libertad religiosa en la defensa y protección de la dignidad humana fundamental. (…) La actividad de los representantes pontificios en los Estados y o rganizaciones internacionales está también al servicio de la libertad religiosa. (…) Ante este ilustre auditorio, quisiera reafirmar con fuerza que la religión no constituye un problema para la sociedad, no es un factor de perturbación o de conflicto. Quisiera repetir que la Iglesia no busca privilegios, ni quiere intervenir en cuestiones extrañas a su misión, sino simplemente cumplirla con libertad. Invito a todos a reconocer la gran lección de la historia: «¿Cómo negar el aporte de las grandes religiones del mundo al desarrollo de la civilización? La búsqueda sincera de Dios ha llevado a un mayor respeto de la dignidad del hombre. (…) E xhorto a todos los líderes políticos  y religiosos y a las personas de todos los ámbitos de la vida, a emprender con determinación el camino hacia una paz auténtica y estable, que pasa por el respeto del derecho a la libertad religiosa en toda su amplitud[3].

 

Benedicto XVI pide que los programas que se enseñan en la escuela primaria adoctrinen a las personas a respetar a todos en su práctica de las distintas falsas religiones.  Luego dice que es cosa terrible que las personas traten de prohibirles influencia a las distintas religiones en la sociedad.  Benedicto XVI luego declara que las falsas religiones no representan un problema en la sociedad.  Y culmina su discurso promoviendo la libertad religiosa al declarar blasfemamente: “¿Cómo negar el aporte de las grandes religiones del mundo al desarrollo de la civilización? ”. Según él, las diversas religiones falsas (que fueron creadas por el diablo) ayudan al desarrollo de la civilización .  Él es un apóstata.

 

Telegrama del “cardenal” Berone enviado en nombre de Benedicto XVI en respeto al recién fallecido líder de los judíos italianos, Tullia Zevi:

“ Al enterarse de la muerte de la S ra. Tullia Zevi, el Sumo Pontífice comparte en espíritu el duelo de sus familiares y de las comunidades judías en Italia (UCEI), asegurándoles sus oraciones y recordando su perfil de alta moral y la autorizada contribución para el desarrollo de la sociedad italiana de los valores de la democracia, la paz, la libertad y el diálogo sincero y fructífero entre judíos y cristianos. Me sumo a mi testimonio personal de profundo pesar”[4].

 

Benedicto XVI envía un telegrama de respeto a un líder de la comunidad judía que rechazó hasta su último aliento a Jesucristo y la fe católica .

 

Benedicto XVI, 25 de enero de 2011, homilía por el término de la “Semana de oración por la unidad de los cristianos”:

 

“Debemos estar agradecidos porque en las últimas décadas, el movimiento ecuménico, ‘ impulsado por la gracia del Espíritu Santo’, ha dado pasos significativos , que han permitido alcanzar convergencias alentadoras y consensos sobre diversos puntos, desarrollando relaciones de estima y respeto recíproco entre las Iglesias y las comunidades eclesiales (…) Quiero dirigir un saludo particular también a los representantes de la Iglesia evangélica luterana alemana, que han llegado a Roma encabezados por el obispo de la i glesia de Baviera”[5].

 

Benedicto XVI dice que él quiere desarrollar relaciones de estima entre las diferentes iglesias heréticas “cristianas” .  De nuevo le llama “ obispo” a un laico luterano.

 

Benedicto XVI, 17 de diciembre de 2010, discurso al nuevo embajador de Italia:

“… el Acuerdo sobre modificación del Concordato apunta a garantizar fundamentalmente el pleno ejercicio de la libertad religiosa, es decir, del derecho que histórica y objetivamente es el primero entre los derechos fundamentales de la persona humana. Por eso, es de gran importancia observar y, al mismo tiempo, desarrollar la letra y el espíritu de esos acuerdos y de los que han derivado de ellos, recordando que han garantizado y pueden seguir garantizando una serena convivencia de la sociedad italiana. (…) Al contrario, esos acuerdos tienen su fundamento en la justa voluntad de parte del Estado de garantizar el pleno ejercicio de la libertad religiosa a las personas y a la Iglesia, derecho que no sólo tiene una dimensión personal, porque ‘la misma naturaleza social del hombre exige que é ste exprese externamente los actos internos de religión, que se comunique con otros en materia religiosa, que profese de modo comunitario su religión’. La libertad religiosa, por tanto, es un derecho, no sólo de la persona, sino también de la familia, de los grupos religiosos y de la Iglesia, y el Estado está llamado a tutelar, además de los derechos de los creyentes a la libertad de conciencia y de religión, también el papel legítimo de la religión y de las comunidades religiosas en la esfera pública. (…) Por eso, no se puede pensar que se logrará el auténtico progreso social recorriendo el camino de la marginación o incluso del rechazo explícito del factor religioso, como en nuestros tiempos se tiende a hacer con distintas modalidades”[6].

 

Esto es sólo otro de los interminables discursos de Benedicto XVI promoviendo la condenada herejía de la libertad religiosa. Él h asta hace hincapié en que el Estado tiene el deber de proteger la “libertad” religiosa de los no creyentes. Esto es una herejía que ha sido condenada solemnemente por la Iglesia.

 

 

 

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Las citas del L’ Osservatore Romano son de la edición inglesa:

 

[1] L’Osservatore Romano, 2 de febrero de 2011 p. 3.

[2] L’Osservatore Romano, 2 de febrero de 2011 pp. 3-4.

[3] L’Osservatore Romano, 12 de enero de 2011 pp. 4-5.

[4] L’Osservatore Romano, 2 de febrero de 2011 p. 2.

[5] L’Osservatore Romano, 26 de enero de 2011 pp. 8-9.

[6] L’Osservatore Romano, 12 de enero de 2011 p. 9.

 

 

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UN HEREJE NO PUEDE SER UN PAPA VÁLIDO


Es un hecho comprobado que Ratzinger (hoy Benedicto XVI) es un hereje no católico. La Iglesia Católica enseña que un hereje no puede ser válidamente elegido Papa, ya que un hereje no es miembro de la Iglesia Católica. Ratzinger, quien es ahora Benedicto XVI, es un antipapa no católico cuya elección fue absolutamente nula e inválida.


Papa Pablo IV, de la Bula Cum ex Apostolatus Officio, 15 de febrero de 1559: “6. Agregamos, [por esta Nuestra Constitución, que debe seguir siendo válida en perpetuidad, Nos promulgamos, determinamos, decretamos y definimos:] que si en algún tiempo aconteciese que un obispo, incluso en función de arzobispo, o de patriarca, o primado; o un cardenal, incluso en función de legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía:


(i) …la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto;


(ii) y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos;


(iii) tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes…


(vi) los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder


10. Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de Nuestra aprobación, innovación, sanción, estatuto, derogación, voluntades, decretos, o por temeraria osadía, contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios omnipotente y en la de sus santos Apóstoles Pedro y Pablo.


Dado en Roma, junto a San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor 1559, XV anterior a las calendas de marzo, año 4º de Nuestro pontificado.


† Yo, Pablo, obispo de la Iglesia católica…”.

 

San Roberto Belarmino: “Un Papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser Papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción” (De Romano Pontifice, II, 30).

 

 

 

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