Una Santa Iglesia Católica Apóstolica Romana
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Palabras del maestro judío Gilbert Levine a Larry King de CNN sobre Juan Pablo II:
“KING: ¿El Papa lo felicitó
por el bar mitzvahs de sus hijos?
”LEVINE: No solo nos
felicitó, él nos envió una menorah.
”KING: ¿Él le envió una menorah?
”LEVINE: En realidad él no la envió, sino que nos la dio. En realidad nos
dio una menorah. Creo que es del siglo XVI de
Praga. Es la más hermosa menorah. Él nos enviaba una carta por ocasión del
bar mitzvah de cada uno de nuestros hijos. También
le ordenó al cardenal a cargo de las relaciones católicos/judíos que nos
enviara una carta que fue leída en mi sinagoga ortodoxa por ocasión del bar mitzvahs más reciente de mi hijo. Y el rabino la leyó como
si viniera de un rabino”
[1]
.
Karol Wojtyla (Juan Pablo II) reclamó
ser Papa entre 1978-2005
LAS
HEREJÍAS DE JUAN PABLO II
|
Juan Pablo II ensenó la salvación
universal, esto es, que todos los hombres se salvan
La
única dificultad en la discusión de las herejías de Juan Pablo II es decidirse
por dónde empezar. Sus herejías son tan
numerosas que uno se queda casi abrumado al decidir por dónde partir. Un buen punto de inicio es con su constante
enseñanza sobre la salvación universal. La
idea de que todos los hombres se salvan es contraria a las claras palabras del
Evangelio y a numerosos dogmas católicos, especialmente a los referentes a los
dogmas de fuera de la Iglesia católica no
hay salvación y que todos los que mueren en pecado original o mortal no se
pueden salvar.
Papa
Gregorio X, Segundo Concilio de Lyon,
ex cathedra:
“Las
almas de aquellos que mueren en pecado mortal o con solo el original,
descienden inmediatamente al infierno, para ser castigados, aunque con penas desiguales”
[2]
.
Sin
embargo, Juan Pablo II sostuvo y enseñó que en la Encarnación, el Hijo de Dios
se unió con cada hombre en una unión inquebrantable, lo que hace imposible,
según él, que alguien vaya al infierno. Juan
Pablo II enseñó explícitamente que esta unión entre Cristo y cada hombre dura
eternamente.
Juan
Pablo II, Redemptor hominis, #
13, 4 de marzo de 1979:
“Se
trata de «cada» hombre, porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de
la Redención y con cada uno se ha unido Cristo, para siempre, por medio
de este ministerio”
[3]
.
Juan
Pablo II, Redemptoris missio, # 4,
7 de diciembre de 1990:
“En
el hecho de la Redención está la salvación de todos, ‘porque cada uno ha sido
comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno Cristo se ha unido, para siempre, por medio de este
misterio’”
[4]
.
Juan
Pablo II, Centecimus annus, # 53,
1991:
“No
se trata del hombre abstracto, sino del hombre real, concreto e histórico: se
trata de cada hombre, porque a cada
uno llega el misterio de la redención, y con
cada uno se ha unido Cristo para siempre a través de este misterio”
[5]
.
Nótese
la palabra “para siempre” en las tres citas. Sí, en tres diferentes encíclicas,
Juan Pablo II afirma sin rodeos que cada hombre se une con Cristo para siempre.
Esto significa que todos los hombres se salvan. El infierno es la separación
eterna de Dios, pero nadie se separa nunca de Dios según Juan Pablo II. Todos
están unidos con Dios para siempre. Esto es la salvación universal.
Hay
muchas otras citas que se podrían presentar para demostrar que Juan Pablo II
enseñó que todos los hombres se salvan. Por ejemplo, en 1985, Juan Pablo II
explicó cómo la sangre redentora de Cristo no está sólo disponible para todos
(lo que es cierto), sino que en realidad llega a todos y salva a todos.
Juan
Pablo II, Homilía, 6 de junio de
1985:
“La
eucaristía es el sacramento de la alianza del cuerpo y sangre de Cristo, de la
alianza que es eterna. Esta es la alianza que incluye a todos. Esta sangre llega a todos y a todos
salva”
[6]
.
En
contraste a esto, la enseñanza dogmática de la Iglesia Católica afirma que la
sangre de Cristo no llega ni salva a todos.
Papa
Paulo III, Concilio de Trento,
sesión, 6, ex cathedra: “Mas, aun
cuando Él murió por todos [2 Cor. 5, 15], no todos,
sin embargo, reciben el beneficio de su muerte, sino sólo aquellos a quienes
se comunica el mérito de su pasión”
[7]
.
Sólo
aquellos que son liberados del pecado original por el bautismo, y unidos a Él
por los sacramentos y la verdadera fe, reciben los beneficios de la muerte de Cristo.
Juan
Pablo II, Homilía, 27 de abril de
1980:
“…
Jesús nos hace, en sí mismo, una vez más hijos de su Padre eterno. Él obtiene, de una vez por todas, la
salvación del hombre: de cada hombre y de todos…”
[8]
.
Juan Pablo II, Audiencia general, 27 de diciembre de 1978:
“Jesús es la Segunda Persona de la
Santísima Trinidad hecho hombre, y por lo tanto, en Jesús, la naturaleza humana
y la humanidad toda es redimida,
salvada, ennoblecida en la medida de la participación en la ‘vida divina’ por
medio de la gracia”
[9]
.
Aquí
Juan Pablo II explica que toda la humanidad ha sido salvada y participa de la
vida divina. La frase “participación en la vida divina” se refiere al estado
de justificación o estado de gracia santificante. Al decir que toda la
humanidad participa en la vida divina, ¡Juan Pablo II está diciendo que toda
la humanidad está en estado de gracia! Esto
significa que nadie está en pecado mortal o pecado original.
|
Con
una doctrina como esta, ¿quién no sería amado por el mundo? Juan Pablo II apeló
a y fue amado por las masas, porque él aceptaba la religión de todos y enseñaba
que todo el mundo estaba unido con Cristo sin importar en que creyera o
hiciera. Este es el indiferentismo religioso que caracterizó su
antipontificado.
Juan Pablo II enseñó que el Espíritu
Santo es el responsable de las religiones no cristianas
Además
de su increíble doctrina de la salvación y justificación universal, hay muchas
otras herejías de Juan Pablo II que debemos examinar. De particular importancia
es su enseñanza sobre la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu
Santo. Lo que Juan Pablo II enseñó sobre el Espíritu Santo es tan blasfemo y herético que podría decirse que es
su peor herejía.
Juan
Pablo II, Redemptor hominis, # 6,
4 de marzo de 1979:
“¿No
sucede quizá a veces que la creencia firme de los seguidores de las
religiones no cristianas, —creencia que es efecto también del Espíritu de
verdad, que actúa más allá de los confines visibles del Cuerpo Místico…”
[10]
.
Juan
Pablo II dice que la creencia firme de los seguidores de las
religiones no cristianas procede del Espíritu Santo, el Espíritu de la
Verdad. Sabemos por la Sagrada Escritura y la enseñanza católica que Satanás es
el autor de todas las religiones no cristianas, lo que declara aquí Juan Pablo
II es que el Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad, en realidad es el
espíritu de las mentiras: Satanás. Ésta es una increíble blasfemia contra Dios.
La
Escritura y la Tradición nos enseñan que las religiones no cristianas
pertenecen al diablo, y que los “dioses” que ellos adoran en realidad son
demonios.
Salmos,
95, 5: “Todos los dioses de los gentiles son demonios…”.
1
Corintios, 10, 20: “Antes bien, digo que lo que sacrifican los gentiles, a los
demonios y no a Dios lo sacrifican. Y no quiero yo que vosotros tengáis parte
con los demonios”.
Puesto
que Juan Pablo II enseñó que la creencia de esas religiones es el resultado del
Espíritu de Verdad, esa es la razón de que él repetidamente elogiara,
promoviera y incluso rezara con los miembros y líderes
de las religiones no cristianas.
Juan Pablo II con animista
africano (brujo), trataremos más sobre esto más adelante
Juan
Pablo II, Redemptoris missio, # 29,
7 de diciembre de 1990: “La relación de
la Iglesia con las demás religiones está guiada por un doble respeto: ‘Respeto por el hombre en su búsqueda de respuesta a las preguntas más
profundas de la vida, y respeto por
la acción del Espíritu en el hombre’”
[11]
.
Aquí
Juan Pablo II dice que el respeto por las religiones no cristianas está dictado
por el respeto de la acción del Espíritu en el hombre. Esto significa
claramente que el Espíritu es el responsable de esas religiones no cristianas,
lo que significa, una vez más, que el Espíritu Santo es comprendido como el
espíritu de la mentira: Satanás.
Juan
Pablo II, Redemptoris missio, # 56,
7 de diciembre de 1990:
“Las otras religiones constituyen un
desafío positivo para la Iglesia de hoy; en efecto, la estimulan tanto a
descubrir y a conocer los signos de la presencia de Cristo y de la acción del Espíritu”
[12]
.
Juan
Pablo II afirma que las otras religiones nos estimulan a descubrir la presencia
y la acción del Espíritu. Esto significa que las religiones no cristianas son
obra del Espíritu – el Espíritu Santo – lo que es igualar una vez más el
Espíritu de verdad con el espíritu de mentira: Satanás.
Juan Pablo II enseñó y practicó por
completo el indiferentismo religioso
Papa
Pío IX, Qui pluribus,
# 15, 9 de noviembre de 1846:
“Tal es el sistema perverso y
opuesto a la luz natural de la razón que propugna la indiferencia en materia de
religión, con el cual estos inveterados enemigos de la Religión, quitando
todo discrimen entre la virtud y el vicio, entre la verdad y el error, entre la
honestidad y vileza, aseguran que en cualquier religión se puede conseguir la
salvación eterna, como si alguna vez
pudieran entrar en consorcio la justicia con la iniquidad, la luz con las tinieblas, Cristo con Belial”
[13]
.
El
indiferentismo religioso de Juan Pablo II fue tal vez la característica más
común de sus volúmenes de escritos y discursos. Él estimaba y elogiaba
constantemente a las religiones no cristianas, negando de esta manera a la
Santísima Trinidad y la necesidad en la creencia en la única verdadera religión
católica, mientras que se burla de la muerte de los mártires.
Juan
Pablo II, Discurso en el aeropuerto en Korea, 3 de mayo de 1984: “Vuestro orgulloso y tenaz pueblo, (…) que ha producido estupendos frutos en el arte, la religión y
la vida humana. Vuestros antepasados
abrazaron esos abrumadores mundos espirituales como el confucionismo y el budismo, haciéndolos, a pesar de todo,
verdaderamente vuestros, intensificándolos,
viviéndolos e incluso trasmitiéndolos a otros. Wonhyo y Sosan (…) expresan elocuentemente esta hazaña”
[14]
.
La
palabra “hazaña” significa un acto extraordinario. De manera que Juan Pablo II
dice que las falsas religiones del budismo y el confucionismo son frutos
espléndidos de la religión, y que fue un acto extraordinario que los
coreanos trasmitieran a los demás esas religiones de Satanás.
Papa
Gregorio XVI, Probe nostis,
# 6, 18 de septiembre de 1840: “Estamos agradecidos por el éxito de las
misiones apostólicas en América, las Indias y en otras tierras de infieles (…)
Ellos buscan a los que habitan en las
tinieblas y en la sombra de la muerte para convocarlos a la luz y la vida
de la religión católica (…) A fin de
arrebatarlos del dominio del Demonio, por el baño de la regeneración y
llevarlos a la libertad de los hijos adoptivos de Dios”
[15]
.
Juan Pablo II en el templo budista
En
su segundo viaje a Asia en 1984, Juan Pablo II visitó el templo budista. Antes
de llegar al templo él expresó lo ansioso que estaba con reunirse con “su
santidad el patriarca budista supremo en el templo”. Pocos días antes de ir al
templo budista, Juan Pablo II dijo también:
Juan
Pablo II, 6 de mayo de 1984: “… el mundo mira a Corea con especial interés
puesto que el pueblo coreano, ha buscado, a lo largo de la historia, en la gran
visión ética y religiosa del budismo y el confucionismo, el camino de la auto
renovación. (…) ¿Podré dirigir un
particular saludo a los miembros de la tradición budista puesto que se preparan
para celebrar la festividad de la Venida del Señor Buda? Que vuestra
alegría sea completa y vuestro gozo cumplido”
[16]
.
Juan
Pablo II fue luego al templo de la idolatría y se inclinó ante el patriarca
budista que estaba de pie delante de la gigantesca estatua de Buda. Esto
constituye un acto de apostasía.
Juan
Pablo II en el templo budista
Juan
Pablo II, audiencia general, 11 de enero de 1995:
“Me complace en esta ocasión asegurar a quienes practican la religión budista mi profundo respeto y sincera estima”
[17]
.
Papa
León XIII, 8 de diciembre de 1892:
“Todos
deben evitar la familiaridad o amistad con cualquiera que sea sospechoso de
pertenecer a la masonería o a grupos afiliados. Conocedlos por sus frutos y
evitadlos. Debe evitarse toda
familiaridad, no sólo con aquellos impíos libertinos que promueven abiertamente
el carácter de la secta, sino también
con aquellos que se esconden bajo la máscara de la tolerancia universal, el
respeto a todas las religiones…”
[18]
.
Juan
Pablo II, Homilía, 12 de abril de
1997:
“…
la Iglesia, que sólo busca poder predicar libremente (…) con el respeto (…) por todas las religiones”
[19]
.
Juan Pablo II recibió la marca de
los adoradores de Shiva
El
2 de febrero de 1986, Juan Pablo II recibió en su frente el Tilac o Tika, la pasta de polvo rojo de los
hindúes, el signo de reconocimiento de los adoradores de Shiva. Esto es una
total apostasía e idolatría.
Juan Pablo II veneró al hindú Gandhi
En
marzo de 1986, Juan Pablo II viajó a Nueva Delhi, el lugar donde el hindú
Mahatma Gandhi fue incinerado. Mahatma Gandhi fue un pagano e idolatra que
adoraba dioses falsos.
Juan
Pablo II se quitó los zapatos delante del monumento de Gandhi y declaró: “Hoy,
como peregrino de la paz, he venido aquí a rendir homenaje a Mahatma Gandhi, héroe de la humanidad”
[20]
.
Un
idolatra y pagano era un “héroe de la humanidad” para Juan Pablo II.
Como
hemos visto aquí, Juan Pablo II también lanzó flores sobre la tumba de Gandhi
para honrar y conmemorar a este pagano. Santo Tomás de Aquino explica que, así
como hay afirmaciones heréticas, también hay acciones heréticas y apóstatas.
Santo
Tomás de Aquino, Summa Theologica,
Pt. I-II, q. 103, art. 4: “Son las
ceremonias otras tantas profesiones de la fe, en que consiste el culto
interior; y tal es la profesión que
el hombre hace con las obras cual es la que hace con las palabras. Y,
si en una y otra profesa el hombre alguna falsedad, peca mortalmente”
[21]
.
Santo
Tomás incluso nos da un ejemplo:
Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica,
Pt. II, q. 12, art. 1, obj. 2: “… si alguien (…)
adorara el sepulcro de Mahoma, sería considerado como apóstata”
[22]
.
La
apostasía se puede manifestar por palabras y por obras. Por lo que él hizo, además de lo que dijo, Juan Pablo
II manifestó lo equivalente a adorar la tumba de Mahoma al rendirle culto a un
hindú.
La apostasía de Juan Pablo II en
Asís
El
27 de octubre de 1986, Juan Pablo II invitó a los principales líderes de todas
las falsas religiones del mundo a acudir a Asís, Italia para una Jornada
Mundial de Oración por la Paz. Juan Pablo II oró con más de 100 líderes
religiosos de diferentes falsas religiones, repudiando de ese modo, la
enseñanza de la Escritura y el magisterio de 2000 años de la Iglesia Católica
que prohíbe la oración con las religiones falsas.
Toda
la jornada de oración con los paganos, infieles y herejes fue idea de Juan
Pablo II. Durante esta reunión, el Dalai Lama colocó una estatua de Buda sobre
el tabernáculo en la iglesia de San Francisco.
La estatua de buda sobre el
tabernáculo en Asís
Entre
los distintos líderes de religiones falsas en Asís, había rabinos, muftíes
musulmanes, monjes budistas, sintoístas, un surtido de ministros protestantes,
animistas, jainistas, entre otros.
Durante
la reunión, un miembro de cada religión falsa ofreció una oración por la paz;
oraciones blasfemas, por ejemplo, como la del hindú que dijo: “La paz sea con todos los dioses”
(El líder animista oró al “Gran Pulgar”). Pero sus dioses son demonios, como
vimos más arriba, ¡por lo que se rezaba
por la paz a todos los demonios (que crearon las falsas religiones) en el Vaticano, patrocinador de la Jornada
Mundial de Oración por la Paz! La religión del Vaticano II quiere que
estemos en comunión con los demonios.
En
1928, el Papa Pío XI condenó autoritativamente esta actividad inter-religiosa y
la denunció como una apostasía de la verdadera fe.
Papa
Pío XI, Mortalium animos, #
2, 6 de enero de 1928: “Con tal fin suelen estos mismos organizar
congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e
invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género,
de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo
o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión. Tales
tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los
católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan
que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables,
pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente
el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y
reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos
sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la
verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco
vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde
claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas,
se apartan totalmente de la religión revelada por Dios”.
|
Papa
Pío XI, Mortalium animos, # 10:
“Siendo todo esto así, claramente se ve
que ni la Sede Apostólica puede en manera alguna tener parte en dichos
Congresos [con los no católicos], ni de ningún modo pueden los católicos
favorecer ni cooperar a semejantes intentos…”
[23]
.
Juan
Pablo II, Discurso del ángelus, 12 de
octubre de 1986: “En pocos días iremos a Asís, representantes de la Iglesia católica,
de otras iglesias cristianas y comunidades eclesiales, y otras grandes religiones
del mundo. (…) He hecho esta invitación a los ‘creyentes de todas las
religiones’”
[24]
.
Juan
Pablo II, Redemtoris missio, # 55,
7 de diciembre de 1999: “Dios (…) no
deja de hacerse presente de muchas maneras, no sólo en cada individuo sino
también en los pueblos mediante sus
riquezas espirituales, cuya expresión principal y esencial son las religiones…”
[25]
.
Encontramos
aquí una vez más una clara expresión de la apostasía. Él dice que Dios se hace
presente a través de las riquezas
espirituales de los pueblos, de los cuales sus religiones son su principal expresión. Esto significa que Dios
se hace presente a los pueblos mediante las religiones no cristianas, lo que
significa que las religiones no cristianas son verdaderas e inspiradas por
Dios.
Papa
Pío VIII, 24 de mayo de 1829: “Contra estos experimentados sofistas, al pueblo se le debe enseñar que la
profesión de la fe católica es la única verdad, como clama el apóstol: ‘un
Señor, una fe, un bautismo’”
[26]
.
Juan
Pablo II, Discurso, 22 de mayo de 2002:
“Alabados seáis, seguidores del islam, (…) Alabado seáis, pueblo judío (…)
Alabado seáis especialmente, Iglesia ortodoxa…”
[27]
.
Papa
Gregorio XVI, Mirari vos, # 13, 15 de
agosto de 1832: “Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo
bautismo (Ef. 4, 5), entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas
partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador,
están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo (Luc.
11, 23) y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán
eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin
mancha”
[28]
.
Juan
Pablo II, Redemptoris missio, # 10,
7 de diciembre de 1990: “La universalidad de la salvación no significa que se conceda
solamente a los que, de modo explícito, creen en Cristo y han entrado en la
Iglesia”
[29]
.
Papa
Eugenio IV, Concilio de Florencia, credo
dogmático Atanasiano, 1439: “Todo el que quiera salvarse, ante todo es
menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e
inviolada, sin duda perecerá para siempre. (…) Pero es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en
la encarnación de nuestro Señor Jesucristo…”
[30]
.
Las otras reuniones ecuménicas de
Juan Pablo II
Juan
Pablo II continuó, después del evento de Asís, con su desenfrenado programa de
apostasía, totalmente condenado por la enseñanza de la Iglesia Católica. Juan
Pablo II patrocinó encuentros de oración paganos en Kioto (1987), Roma (1988),
Bari (1990), y Malta (1991), así como numerosas reuniones después de 1991.
Juan
Pablo II siendo “bendecido” en un ritual pagano por un chamán indio en 1987(
[31]
)
Hubo
una escandalosa reunión de oración pagana en 1999, que se denominó oficialmente
“El encuentro pan-cristiano”, en la que una gran concurrencia de religiones
falsas fueron al Vaticano a petición de Juan Pablo II (más sobre esto en un
momento).
Juan Pablo II oró con los animistas
africanos
El
8 de agosto de 1985, Juan Pablo II oró con animistas africanos (brujos). Juan
Pablo II recordó la reunión:
“Particularmente notable fue la
reunión de oración en el santuario de Nuestra Señora de la Misericordia en el
lago Togo, donde, por primera vez, yo también recé junto a un
grupo de animistas”
[32]
.
Se
dice que en realidad en Togo él prestó homenaje a las serpientes sagradas.
En Cotonú, África, el 4 de febrero de 1993, niñas
cantoras invitaron a Juan Pablo II a una “inducción de trance” de danza vudú.
Juan Pablo II también participó en
numerosos eventos tanto en Roma como en el extranjero, donde se incluían
rituales paganos. Estos rituales, que tienen su
origen de culturas que son totalmente demoniacas y satánicas en todos los
aspectos de sus prácticas religiosas, a pesar de todo, fueron incluidas en
muchas celebraciones litúrgicas de Juan Pablo II.
Arriba,
“misa” de Juan Pablo II en ciudad de México en 2002, que incorporó las
costumbres de la cultura demoniaca azteca. Indios bailaron delante del altar
vistiendo atuendos y corazas dejando descubierto media parte de su cintura. A
medida que ellos realizaban sus bailes, se escuchaban silbidos de serpiente de
cascabel y el batir de tambores. En realidad, el mismo Juan Pablo II fue el que
recibió una purificación pagana que realizó una mujer.
El encuentro “pan-cristiano”: la
reunión de oración apóstata de Juan Pablo II en 1999
En
la foto superior aparece Juan Pablo II rodeado por un surtido grupo de paganos
e idólatras, algunos a medio vestir, el 7 de noviembre de 1992 (otra de sus
incontables reuniones apóstatas de oración interreligiosas). Nótese el
encapuchado pagano justo detrás de Juan Pablo II a su derecha. Juan Pablo II
fue por ellos elogiado por su estima por sus falsas religiones del demonio.
Esto no es otra cosa que ocultismo.
Esta
reunión se denominó “Encuentro Pan Cristiano”. Esto es interesante si se
considera que, en su encíclica Mortalium animos, el Papa Pío XI describe como “pan-cristianos” a los herejes que
promueven el indiferentismo religioso(
[33]
).
Algunas de las cosas que incluyó la reunión pan-religiosa de Juan Pablo II en
1999: un indio americano pivotante en el centro de la Plaza de San Pedro al
atardecer “bendiciendo los cuatro cantos de la tierra”, y musulmanes que
extendían alfombras en el Vaticano para rezar de rodillas en dirección a la Meca(
[34]
).
Papa
León X, Quinto Concilio de Letrán, sesión 9, 5 de mayo de 1514:
“La
hechicería, por medio de encantamientos, adivinaciones, supersticiones y la
invocación de demonios, están prohibidas por la leyes civiles y las sanciones
de los cánones sagrados”
[35]
.
La reunión de oración con las falsas
religiones de Juan Pablo II: otra reunión apóstata de oración en 2002
Más
recientemente hubo un espectáculo en Asís. El 24 de enero de 2002, Juan Pablo
II celebró otra reunión de oración pagana en la ciudad de Asís, Italia, una
repetición del evento abominable que tuvo lugar en 1986. Sin embargo, esta
reunión de Asís, fue aún peor.
Durante
la segunda reunión de oración de Asís, se autorizó a los representantes de
todas las falsas religiones que participaron subieran al púlpito y dieran un
sermón sobre la paz mundial. En la presencia de Juan Pablo II, un sumo
sacerdote vudú subió al pulpito superior de la Basílica de San Francisco y dio
la prescripción vudú para la paz mundial (recuérdese que los vudús son
brujos). Por lo tanto, según las disposiciones de Juan Pablo II, desde el
púlpito superior de la histórica Basílica de San Francisco, ¡se le permitió a
un brujo dar un sermón y ofrecer una receta para la paz mundial! Esto
implicaría cortar las gargantas de las cabras, gallinas y palomas y drenar la
sangre de sus arterias.
La
mujer hindú dijo a toda la multitud reunida que todos eran Dios y en presencia
de Juan Pablo II. Después que el judío, el budista, el musulmán, el brujo y el
resto terminaran su predicación, los distintos líderes religiosos se dirigieron
a diferentes salones para rezar a sus dioses falsos.
4.
Invitación a la oración:
El Santo
Padre los invita a todos los presentes a proceder a sus lugares
respectivos para la oración.
II. Oración en diferentes lugares
1. Acceso a los diferentes lugares
para la oración:
A. Basílica primer piso: Cristianos
B. Sacro-convento:
Cuarto
A: Islam
Cuarto
B: Budistas
Cuarto
C: Siquismo
Cuarto
D: Religiones africanas tradicionales
Cuarto
E: Hinduismo
Cuarto
F: Tenrikyō
Cuarto
G: Sintoísmo
Cuarto
H: Judaísmo
Cuarto
I: Zoroastrismo, jainismo, y
confucianismo
|
Juan
Pablo II había dispuesto de antemano que se le designara a cada religión falsa
una sala separada en la cual adorasen al diablo.
Todos
los crucifijos fueron retirados, y los que no pudieron ser retirados fueron
cubiertos. Juan Pablo II se aseguró que los infieles, brujos y paganos no
vieran ningún signo de Jesucristo.
Los
musulmanes necesitaban una sala que estuviera orientada hacia el este, hacia la
Meca, y se les concedió una. Los zoroastrianos necesitaban una habitación con una ventana, de manera que el humo de las ramas
que ellos quemaban al diablo pudiera salir por ella, y se les concedió una. Los
judíos querían una sala que nunca antes hubiera sido bendecida, es decir, una
habitación que nunca haya sido bendecida en el nombre de Jesucristo, y Juan
Pablo II les proporcionó una. No es posible imaginar una mayor abominación,
blasfemia y rechazo al verdadero Dios.
Concilio de Elvira,
305 d.C.: “Se decreta que los adultos
que después de recibir el bautismo hayan entrado en templos paganos para adorar
a los ídolos, lo que es un crimen mortal y el sumo de la maldad, no podrán
ser admitidos a la comunión, incluso en la muerte”
[36]
.
Vemos
que en este concilio regional en la Iglesia primitiva consideraba el sumo de la
maldad que se entrara a un templo pagano a adorar a los ídolos (lo que Juan
Pablo II hizo en Tailandia). Ello representaba una tal apostasía de la fe que
aquellos que se arrepentían de haber ido sólo eran admitidos a la confesión (no
a la comunión). Si entrar en un templo pagano era considerado una tan grave
apostasía, ¿qué habrían dicho acerca de
un supuesto líder de la Iglesia que convierte las mismas Iglesias católicas en
templos paganos para que los paganos puedan adorar en ellas a sus falsos
dioses? Sin duda considerarían aquello el sumo de la apostasía.
Papa Pío XI, Ad salutem, #27, 20 de abril de 1930: “…toda compulsión y locura, todo ultraje y
lujuria, son introducidos en la vida del hombre por los demonios a través de
la adoración de dioses falsos”
[37]
.
La apostasía de Juan Pablo II con
los musulmanes
El
14 de mayo de 1999, Juan Pablo II reverenció y besó el Corán. El Corán es el
libro sagrado de los musulmanes que blasfema contra la Santísima Trinidad y
niega la divinidad de Jesucristo. El reverenciar el libro sagrado de una falsa
religión siempre ha sido considerado un acto de apostasía – un rechazo total de
la verdadera religión. Este solo acto hace de Juan Pablo II un apóstata; porque
ello equivale a adorar la tumba de Mahoma, y a lo que Santo Tomás considera ser
un apóstata.
Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica,
Pt. II, q. 12, art. 1, obj. 2: “… si alguien (…)
adorara el sepulcro de Mahoma, sería considerado como apóstata”.
Durante
su visita a Alemania el 17 de noviembre de 1980, Juan Pablo II alentó a los
musulmanes a “vivir su fe también en un
país extranjero…”
[38]
.
En
febrero de 2000, Juan Pablo II se reunió con el “gran jeque” de la república
islámica Mohammed. Juan Pablo II cometió otro acto de apostasía en su discurso
a los musulmanes.
Juan
Pablo II, mensaje al “gran jeque Mohammed”, 24 de febrero de 2000: “El islam es
una religión. El cristianismo es una religión. El islam se ha convertido en una
cultura. El cristianismo también se ha convertido en una cultura (…) Doy
gracias a vuestra universidad, el mayor centro de cultura islámica. Agradezco a quienes están desarrollando
la cultura islámica…”
[39]
.
Juan
Pablo II agradeció a quienes desarrollan la cultura islámica. Él agradece a los
infieles por desarrollar una cultura que niega a Jesucristo, la Trinidad y la
fe católica a nivel masivo, y que mantiene a cientos de millones en las
tinieblas del diablo. De todas las cosas malas que uno puede pensar en el
mundo, la cultura islámica probablemente se ubica entre las cinco primeras de
las más malas.
Papa Calixto III: “Yo
prometo (…) exaltar la fe verdadera, y exterminar con la secta diabólica de
los reprobados e infieles de Mahoma [islam] en el Oriente”
[40]
.
En
la Edad Media hubo una constante batalla espiritual y física entre los
cristianos de occidente y las hordas islámicas. Esta declaración de Juan Pablo
II constituye un rechazo de Jesucristo y una apostasía formal. Ningún católico
jamás haría una declaración como esa.
¡Juan Pablo II le pidió a San Juan
Bautista que protegiera al islam!
El
21 de marzo de 2000, Juan Pablo II le pidió a San Juan Bautista para que
protegiera el islam (la religión de los musulmanes), que niega a Cristo y a la
Trinidad, y mantiene a ciento de millones de almas en las tinieblas del diablo.
Juan
Pablo II, 21 de marzo de 2000:
“Que San Juan Bautista proteja el
islam y al pueblo de Jordania…”
[41]
.
Esto
es pedirle a San Juan Bautista que proteja la negación de Jesucristo y la
condenación de las almas.
El
12 de abril de 2000, Juan Pablo II se reunió con el rey de Marruecos, un
descendiente del falso profeta del islam, Muhammad. Juan Pablo II le preguntó
“¿Usted es un descendiente del profeta, no es así?”
[42]
.
La apostasía de Juan Pablo II en la
mezquita
El
6 de mayo de 2001, culminó su apostasía acumulada del año con los musulmanes al
viajar y asistir a la “Gran Mezquita Omeya” de Damasco. En la mezquita Juan
Pablo II se quitó los zapatos como gesto de reverencia en el templo de la
infidelidad.
En
la foto superior izquierda, vemos a Juan Pablo II entrando en la “Gran Mezquita
Omeya” de Damasco, el 6 de mayo de 2001. En las otras fotos lo vemos en la
mezquita con el infiel gran jeque Sheikh Ahmad Kfutaro. En la mezquita Juan Pablo II se sentó en una silla
idéntica a la del gran jeque infiel. Esta es la declaración que ese día hizo
Juan Pablo II a los musulmanes:
Juan
Pablo II, Discurso a los musulmanes de la
mezquita, 6 de mayo de 2001: “Es en las mezquitas e iglesias que las
comunidades musulmana y cristiana forman su identidad religiosa, (…) ¿Qué
sentido de identidad se les inculca en los jóvenes cristianos y musulmanes en
nuestras iglesias y mezquitas? Es mi
ardiente esperanza que los líderes religiosos y maestros musulmanes y
cristianos presentarán nuestras dos grandes comunidades en un respetuoso
diálogo, nunca más como comunidades en conflicto”
[43]
.
Es
muy interesante notar que el califato “Omeya” (una línea de gobernantes
musulmanes), a cuya mezquita asistió Juan Pablo II, fue una línea de gobernantes
que estuvo enormemente involucrada en la guerra de 700 años contra la España
católica.
“Abderrahmán, fue el
último sobreviviente de los Omeyas había sido gobernante de la España musulmana
cerca de la época en que Fruela se convirtió en
gobernante de la España cristiana. Por 759 años, los dos reyes se enfrentaron
en Galicia”
[44]
.
El
hecho de que la mezquita a la que él asistió llevase el nombre de un grupo que
es tan representativo de la lucha contra el cristianismo sólo añade insulto a
su apostasía. La sangre de todos los fieles católicos que murieron luchando
contra los Omeyas por la supervivencia de la España cristiana clama contra él.
Apocalipsis
17, 6: “Vi a la mujer embriagada con la
sangre de los mártires de Jesús, y viéndola me maravillé sobremanera”.
Juan Pablo II enseña que los
musulmanes y católicos tienen el mismo Dios
En
unos capítulos atrás cubrimos la enseñanza herética del Vaticano II que dice
que los católicos y musulmanes adoran al único Dios verdadero. Juan Pablo II
repitió esta herejía del Vaticano II en innumerables ocasiones.
Juan
Pablo II, Encíclica Sollicitudo rei socialis, # 47, 30 de diciembre de 1987:
“… y a quienes, como nosotros, creen en Dios
justo y misericordioso, es decir, los musulmanes…”
[45]
.
Juan
Pablo II, Homilía, 13 de octubre de
1989:
“… los seguidores del islam que creen en el mismo Dios bueno y justo”
[46]
.
Juan
Pablo II, Homilía, 28 de enero de
1990:
“… nuestros hermanos y hermanas musulmanes (…) que adoran como nosotros al
Dios único y misericordioso”
[47]
.
Juan
Pablo II, Audiencia general, 16 de
mayo de 2001:
“… los creyentes del islam, a quienes
estamos unidos por la adoración del único Dios”
[48]
.
Juan
Pablo II, Audiencia general, 5 de
mayo 1999:
“Hoy
me gustaría repetir lo que dije a los jóvenes musulmanes algunos años atrás en
Casablanca: ‘Creemos en el mismo Dios…’”
[49]
.
Esto
es una blasfemia y apostasía. Los musulmanes rechazan la Santísima Trinidad.
Ellos no adoran al único Dios verdadero. Al afirmar que los católicos y
musulmanes creen en el mismo Dios una y otra vez, Juan Pablo II niega la
Santísima Trinidad sucesivamente. Por otra parte, llama la atención la
especificidad con la que Juan Pablo II (al igual que el Vaticano) negó a
Jesucristo en muchas de estas citas, por ejemplo:
Juan
Pablo II, Nuevo Catecismo, párrafo
841: “… los musulmanes, que profesan tener la fe de Abraham y adoran con
nosotros al Dios único y misericordioso que
juzgará a los hombres al fin del mundo”
[50]
.
Aquí
nos encontramos con el catecismo de Juan Pablo II enseñando que el dios de los musulmanes
(que no es Jesucristo) juzgará a los hombres al fin del mundo. Esto significa
que Jesucristo no juzgará a la humanidad en el último día, sino que lo hará el
dios de los musulmanes. Esta es una negación de la segunda venida de Jesucristo
para juzgar a los vivos y los muertos.
Papa
San Dámaso, Concilio de Roma, 382,
can. 15: “Si alguno no dijere que Él [Cristo]… ha de venir a juzgar a los vivos y a los
muertos, es hereje”
[51]
.
La apostasía de Juan Pablo II con
los judíos
El
13 de abril de 1986, Juan Pablo II visitó la sinagoga judía de Roma.
Juan
Pablo II llegando a la sinagoga de Roma el 13 de abril de 1986
Aquí
vemos a Juan Pablo II llegando a la sinagoga de Roma en 1986 donde participó en
un servicio de culto judío. Al tomar parte en un servicio judío, Juan Pablo II
cometió un acto público de apostasía, y mostró una vez más que él es un hereje
manifiesto y un apóstata. Nótese que Juan Pablo II y el rabino se saludaron
como si fueran muy buenos amigos por mucho tiempo. Durante su estancia en la
sinagoga, Juan Pablo II inclinó su cabeza como rezan los judíos pidiendo la
venida de su Mesías.
Juan
Pablo II en la sinagoga con los judíos
Este
increíble acto de apostasía de Juan Pablo II estaba directamente relacionado
con su enseñanza herética de que la Antigua Alianza está todavía vigente. La Iglesia
Católica enseña que la venida de nuestro Señor Jesucristo y la promulgación del
Evangelio, la Antigua Alianza (es decir, el acuerdo hecho entre Dios y los
judíos por la mediación de Moisés) cesó, y fue reemplazada por la Nueva Alianza
de nuestro Señor Jesucristo. Es cierto que en algunos aspectos la Antigua
Alianza sigue siendo válida, puesto que están incluidas en el Nuevo y Eterno
Testamento de Jesucristo, como los diez mandamientos; pero la Antigua Alianza
en sí (el acuerdo entre Dios y el pueblo judío) cesó con la venida del Mesías.
Por lo tanto, decir que la Antigua Alianza sigue siendo válida es afirmar que
el judaísmo es una religión verdadera y que Jesucristo en realidad no es el
Mesías. Ello también es una negación del dogma católico definido, como la
enseñanza del Concilio de Florencia, que definió ex cathedra que la Antigua Ley
ahora está muerta y que aquellos que la practican (es decir, los judíos) no se
pueden salvar.
Papa Eugenio IV, Concilio
de Florencia, 1441, ex cathedra: “
El
Papa Benedicto XIV reiteró este dogma en su encíclica Ex quo primum.
Papa
Benedicto XIV, Ex quo primum,
# 61:
“La primera consideración es que las
ceremonias de la ley mosaica fueron derogadas por la venida de Cristo y que ya
no pueden ser observadas sin pecado después de la promulgación del Evangelio”
[53]
.
Papa
Pío XII, Mystici Corporis Christi, # 29-30, 29 de junio de 1943: “Y, en primer
lugar, con la muerte del Redentor, a la
Ley Antigua abolida sucedió el Nuevo Testamento (…) en el patíbulo de su
muerte Jesús abolió la Ley con sus
decretos [Ef. 2, 15] (…) y constituyó el Nuevo en su sangre, derramada por
todo el género humano. Pues, como dice
San León Magno, hablando de la Cruz del Señor, ‘de tal manera en aquel momento
se realizó un paso tan evidente de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la
Iglesia, de lo muchos
sacrificios a una sola hostia, que, al exhalar su espíritu el Señor, se rasgó inmediatamente de arriba abajo
aquel velo místico que cubría a las miradas el secreto sagrado del templo’. En la Cruz, pues, murió la Ley Vieja, que en breve había de ser enterrada y resultaría mortífera…”
[54]
.
Juan
Pablo II repudió este dogma en repetidas ocasiones, un dogma enseñado por la Iglesia
Católica por 2000 años, definido infaliblemente por el Concilio de Florencia, y
claramente afirmado por lo Papas Benedicto XIV y Pío XII.
En un discurso ante los judíos en Mainz, Alemania Occidental, el 17 de noviembre de 1980, Juan Pablo II dijo que “la
Antigua Alianza nunca fue revocada por Dios…”
[55]
.
Papa
Benedicto XIV, Ex quo primum,
# 59, 1 de marzo de 1756:
“Sin
embargo, ellos no intentan observar los
preceptos de la Antigua Alianza, los cuales, como todo el mundo sabe, fueron
revocados con la venida de Cristo”
[56]
.
Aquí
vemos que el Papa Benedicto XIV condena la herejía enseñada por Juan Pablo II,
¡que la Antigua Alianza ha sido revocada por Dios! Juan Pablo II repitió la
misma audaz herejía en un discurso en 1997:
Juan
Pablo II, Reunión sobre las raíces del
antisemitismo, 1997: “Este pueblo
[los judíos], ha sido llamado y guiado por Dios, creador del cielo y la
tierra. Su existencia no es apenas un acontecimiento natural o cultural, (…) Es
un acontecimiento sobrenatural. A pesar
de todo, este pueblo continua siendo el pueblo de la alianza…”
[57]
.
Es
importante tener en cuenta que el “arzobispo” de Estrasburgo, Francia, de la
secta del Vaticano II, Joseph Dore, recordó con júbilo la mencionada herejía de
Juan Pablo II sobre la Antigua Alianza, que Juan Pablo II pronunció en un
discurso en Mainz, Alemania y en otros lugares.
Nótese que el “arzobispo” Dore, admite que el Vaticano II cambió la enseñanza
tradicional de la Iglesia sobre la cesación de la Antigua Alianza.
“Arzobispo”
Joseph Dore de Estrasburgo, Francia, discurso a la B'nai B'rith (masones judíos), agosto de 2003: “Cualquiera
que sea la descripción [de los judíos en el arte católico tradicional] (…) el mensaje teológico es el mismo – la
elección de Dios ha pasado ahora al pueblo cristiano; y la Iglesia, la
verdadera Israel, puede triunfar; ella que confiesa la verdad salvadora que
Cristo ha traído”.
“En el Concilio Vaticano II, la Iglesia
Católica finalmente revisó esta enseñanza y entendió en qué medida ella
contradice la Biblia misma (…) En 1973, el episcopado Francés, particularmente
bajo la influencia de Mons. Elchinger [fallecido]
obispo de Estrasburgo, publicó un documento acerca de la incomparable sobre
fuerza moral de las relaciones judeo-cristianas, mientras que el Papa Juan Pablo II recordó en
numerosas ocasiones la permanencia de la Primera Alianza [la Antigua
Alianza], ‘que nunca fue revocada’ por
Dios [Juan Pablo II, Mainz, Alemania, 1980]. Hoy
en día, deseamos trabajar juntos con nuestros hermanos mayores hacia la
reconciliación y el diálogo fraterno. Sin embargo, debemos tener la humildad de reconocer que la doctrina del desprecio y
la ‘teología de la sustitución’ – que hace que la Iglesia sea la nueva y la
única Israel de Dios – todavía penetra la mente de muchos”
[58]
.
De
hecho, Juan Pablo II enseña la misma herejía sobre la Antigua Alianza en su
nuevo catecismo, oponiéndose directamente una vez más al dogma católico.
Juan
Pablo II, Nuevo Catecismo de la Iglesia
Católica, párrafo 121: “…porque la
Antigua Alianza no ha sido revocada”
[59]
.
El increíble mensaje de Juan Pablo
II en conmemoración de la sinagoga judía
Juan
Pablo II, Mensaje al Gran Rabino de
Roma, 23 de mayo de 2004: “Distinguidísimo Dr. Riccardo Di Segni, Gran Rabino de Roma. ¡Shalom! Con
profunda alegría me uno a la comunidad judía de Roma que celebra el
centenario de la Gran Sinagoga de Roma, un símbolo y un recordatorio de
la presencia milenaria en esta ciudad del pueblo de la Alianza del Sinaí. Por
más de 2000 años vuestra comunidad ha sido una parte integral en la vida de la ciudad; ella puede gloriarse de ser la más antigua comunidad judía de Europa
occidental y de haber desempañado un rol importante en la difusión del
judaísmo en todo el continente. La conmemoración de hoy, por lo
tanto, adquiere un significado especial (…) Puesto que no estoy en
condiciones de asistir en persona, le he pedido a mi vicario general Camillo Ruini que me
represente; él está acompañado del cardenal Walter Kasper,
presidente de la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones con los
Judíos. Ellos expresan formalmente mi
deseo de estar con vosotros en este día.
”Al ofreceros mi respetuoso saludo,
distinguido Dr. Riccardo Di Segni, extiendo mi
cordial saludo a todos los miembros de la comunidad, a vuestro presidente, el
Sr. Leone Elio Paserman, y a todos los que están
reunidos para presenciar una vez más la
importancia y el vigor del patrimonio religioso que se celebra cada
sábado en la Gran Sinagoga de Roma.
”La
celebración de hoy, en cuya alegría todos nos unimos, recuerda el
primer centenario de esta majestuosa Sinagoga. Ella se encuentra en ribera del Tíber,
testimoniando con la armonía de sus líneas arquitectónicas la fe y la
alabanza al Todopoderoso. La
comunidad cristiana de Roma junto al sucesor de San Pedro, se une a vosotros
en agradecimiento al Señor por esta feliz ocasión [¡el 100° aniversario
de la sinagoga!]. Como dije durante mi primera visita, os saludamos como nuestros ‘queridos
hermanos’ en la fe de Abraham, nuestro patriarca (…) vosotros continuáis siendo el pueblo primogénito de la Alianza (Liturgia del Viernes Santo,
intenciones generales por el pueblo judío)…
”[Estas
amistosas relaciones] nos vieron
unidos en la conmemoración de las víctimas de la Shoa [los judíos fallecidos que no aceptaron a Cristo], especialmente aquellos que
fueron arrancados de sus familias y de vuestra amada comunidad judía en Roma en
octubre de 1943 e internados en Auschwitz. Que su memoria sea bendita y nos
induzca a trabajar como hermanos y hermanas…”
”… la Iglesia no ha dudado en expresar su profundo pesar por las
‘fallas de sus hijos e hijas en todas las épocas’ y, en un acto de
arrepentimiento, ha pedido perdón por
su responsabilidad por haber estados conectados de alguna manera con el
flagelo del anti-judaísmo y del antisemitismo… ”En el día de hoy, (…) dirigimos una
ferviente plegaria al Eterno, al Dios de Shalom, para que la enemistad y el
odio nunca más subyuguen a aquellos que acuden a nuestro padre, Abraham – judíos, cristianos y musulmanes…
”Nuestra reunión de hoy es, por así
decirlo, en preparación para vuestra inminente solemnidad de Shavout y de nuestro Pentecostés que proclaman la
plenitud de nuestras respectivas celebraciones pascuales. Que estas fiestas
nos vean unidos en la oración del Hallel pascual de David”.
(L’Osservatore Romano, 2 de junio de 2004, p. 7).
|
He
aquí un breve resumen del mensaje de conmemoración de la Sinagoga de Juan Pablo
II:
1)
Él se une a la comunidad judía para conmemorar el 100 aniversario de la sinagoga
– apostasía.
2)
Él dice que esta comunidad judía puede gloriarse de ser la más antigua sinagoga
de Europa occidental y de hacer difundido el judaísmo – apostasía total.
3)
Él expresa formalmente su deseo de haber podido estar con ellos en la conmemoración
de la sinagoga – apostasía.
4)
Él alaba la importancia y el vigor de la religión que se celebra cada
sábado en Roma – apostasía. La palabra “vigor” significa “fuerza o energía física activa, condición física floreciente,
vitalidad; fuerza mental o moral, fuerza o energía”. Por lo tanto, él les
está diciendo nuevamente que su Alianza con Dios es válida, floreciente, en
vigor.
5)
En nombre de toda la comunidad cristiana de Roma, como supuesto “sucesor de San
Pedro”, ¡él agradece formalmente al Señor por los 100 años de la sinagoga! – ¡apostasía!
6)
Él saluda a los judíos como queridos hermanos en la fe de Abraham, lo que es
otra negación total de Cristo, ya que enseña la Escritura que sólo aquellos que
son de Cristo tienen la fe de Abraham.
Gálatas
3, 14: “Para que la bendición de Abraham
se extendiese sobre las gentes en Jesucristo y por la fe recibamos la promesa del Espíritu”.
Gálatas
3, 29: “Y si sois de Cristo,
luego sois descendientes de Abraham, herederos según la promesa”.
Papa
San Gregorio Magno (590): “… si sois
de Cristo entonces sois de la simiente de Abraham (Gál.
3, 29). Si debido a nuestra fe en Cristo
son considerados hijos de Abraham, los judíos, por lo tanto, por su perfidia
han dejado de ser su descendencia”
[60]
.
Papa
San León Magno, carta dogmática a Flaviano, (449),
leída en el Concilio de Calcedonia (451), ex cathedra: “La promesa fue dirigida
a Abraham y su descendencia. Él no dice ‘a su descendencia’ – como
refiriéndose a la multiplicidad – sino a una sola, ‘y tu descendencia’, que es Cristo (Gal., 3, 16)”
[61]
.
7)
Él afirma que los judíos “continúa siendo el pueblo primogénito de la Alianza”
citando la oración del Viernes Santo de la Nueva Misa, que dice que los judíos
“continúan en fidelidad a la Alianza de Dios”. Juan Pablo II, está enseñando
descaradamente, una vez más, que la Alianza de los judíos con Dios sigue siendo
válida – apostasía.
8)
Él conmemora a aquellos que murieron como judíos y dice que su memoria sea
bendita – herejía.
9)
En nombre de “la Iglesia”, él se arrepiente de todo anti-judaísmo –
apostasía. Esto incluiría el dogma anti-judío de la Iglesia de que los judíos
que mueren sin convertirse al catolicismo van al infierno, y por lo tanto necesitan convertirse para salvarse. Él se está
burlando de nuestro Señor y de la Iglesia.
Este
discurso se alinea a las principales blasfemias y herejías de Juan Pablo II.
Juan Pablo II fue totalmente a favor de la negación de Cristo; él enseñó
claramente que la Antigua Alianza sigue siendo válida; él negó totalmente a
Jesucristo y la fe católica; él puso su apostasía frente a la cara de todo el
mundo. Aquellos que sostienen que este apostata y hereje manifiesto fue un
católico, estando conscientes de estos hechos, y rechazan denunciarlo como un
hereje, son en realidad enemigos de Dios.
1
Juan 2, 22: “¿Quién es el embustero sino el que niega que Jesús es el Cristo?
Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo”.
El
mejor amigo de Juan Pablo II, Jerzy Kluger, era un judío.
Juan
Pablo II abrazando a su mejor amigo judío Jerzy Kluger.
Por
supuesto, Juan Pablo II nunca trató de convertir a Kluger. Kluger afirmó explícitamente que Juan Pablo II nunca
le dio a él la más mínima indicación de que él quería convertirlo. Por el
contrario, Kluger acredita su relación de toda la vida
con Juan Pablo II haciéndolo “sentir más judío”. En su juventud, Juan Pablo II
jugó de arquero de fútbol en un equipo judío con Kluger;
ellos jugaban contra los católicos. En una carta a Kluger,
el 30 de marzo de 1989, en referencia a la destrucción de una sinagoga durante
la Segunda Guerra Mundial, Juan Pablo II escribió lo siguiente:
“Yo también
(…) venero este lugar de culto [la sinagoga], que los invasores
destruyeron”
[62]
.
Esto
es apostasía descarada. Al venerar la sinagoga, Juan Pablo II está venerando la
negación de los judíos de Jesucristo como Mesías.
Pero Jerzy Kluger no fue el
único judío que se sintió más judío por Juan Pablo II. También lo es el maestro
judío, Gilbert Levine.
El
maestro judío Gilbert Levine con Juan Pablo II(
[63]
)
Levine señaló
que, en sus muchos años de relación, Juan Pablo II nunca le dio la más mínima
indicación de que quería convertirlo. Levine también
señaló públicamente que, después de conocer a Juan Pablo II, él volvió a la
práctica del judaísmo.
Juan
Pablo II le pidió a Levine que dirigiera un concierto
en el Vaticano para conmemorar el holocausto. Levine accedió, y con la asistencia del antipapa Juan Pablo II se realizó el concierto
en el Vaticano. Todos los crucifijos fueron cubiertos.
Juan
Pablo II sentado junto al rabino judío para el concierto del Holocausto (un
servicio de oración judío) en el Vaticano
El
concierto comenzó con “Kol Nidre”,
la oración cantada en el día más sagrado del calendario judío. Algunos de los
muchos judíos que asistieron encendieron velas durante la ceremonia,
convirtiéndose rápidamente en un servicio religioso judío en el Vaticano.
Después del concierto Levine comentó:
“Fue como si estuviera en un
servicio litúrgico judío en el Vaticano. Fue una noche de oración (…) de
oración judía”
[64]
.
Después
del concierto Juan Pablo II pidió que Levine recibiera el título de caballero del Vaticano. Levine se convirtió en caballero comandante de la Orden Ecuestre de San Gregorio
Magno. Juan Pablo II escogió al “cardenal” Lustiger de París para otorgarle el honor. El mismo Lustiger,
que se crió judío, declaró en una entrevista en 1981: “Yo soy un judío. Para mí las dos religiones son una”
[65]
.
El honor que Juan Pablo II le otorgó a Levine es uno
de los más altos que un laico puede recibir.
Gilbert Levine reveló el
alcance total de la apostasía de Juan Pablo II en una entrevista en el
programa Larry King Live, el 4 de abril de 2005.
-
Le
envió una carta a cada uno de sus hijos para felicitarlos por su bar mitzvah;
-
Que
el mismo Juan Pablo II le dio una menorah judía a
su familia;
-
Que
Juan Pablo II envió por medio del “cardenal” Kasper a Levine una “asombrosa” carta por ocasión del bar mitzvah, en que les decía debían estar orgullosos de su
herencia judía y vivirla plenamente, y que la carta era tan judía que
el rabino dijo que era de un rabino, cuando en realidad venía de Kasper a petición de Juan Pablo II.
|
Esto
demuestra que Juan Pablo II alentó oficialmente la práctica del judaísmo; que
él alentó oficialmente la negación de Jesucristo; que él oficialmente ayudó a
las personas practicar la Antigua Alianza; y que él celebraba la observancia de
la religión judía con ellos. A la luz de estos hechos, quien niegue que Juan
Pablo II haya sido un apóstata no-católico simplemente niega a Jesucristo, es
evidente. He aquí un extracto de la entrevista en vivo en el programa Larry
King Live de la CNN:
“KING:
¿Cuánto entendía él de música?
”LEVINE:
Maravillosamente. Tanto es así que yo,
como director de orquesta judío, sugerí para el concierto de 1994 que yo
dirigiera una obra de Malher. Y él dijo: ‘¿No se
convirtió Malher al catolicismo para lograr ser el
director de música de la Filarmónica de Viena?’ Como músico yo no pensé en
ello. No lo pensé. No es que yo no lo supiera, no lo pensé. Ese era el tipo de
sensibilidad que él tenía hacia los asuntos judíos. Y él quiso que se ampliara.
Y lo que ocurría era que él se sentía como si la música fuera un vehículo para
el diálogo interreligioso.
”KING: ¿El Papa felicitó el bar mitzvah de sus hijos?
”LEVINE: No solo nos felicitó, él nos envió una menorah.
”KING: ¿Él le envió una menorah?
”LEVINE: En realidad él nos la dio, no la
envió. Creo que es de Praga del siglo XVI. Es la más hermosa menorah. Él nos
envió una carta por ocasión del bar mitzvah de cada
uno de mis hijos. Él también nos envió por medio del cardenal encargado de
las relaciones católicos/judíos que fue leída en mi sinagoga ortodoxa por
ocasión del reciente bar mitzvah de mi hijo. Y el
rabino la leyó como si viniera de un rabino. Al final, él dijo: ‘Es del rabino
Joel Schwartz. Dijo él, pero no era del rabino Joel Schwartz. Era del rabino –
el cardenal Kasper. Fue asombroso. Era una carta que
decía, debéis estar orgulloso de vuestra herencia judía y vivirla a plenitud.
”KING:
¿Dónde ha estado usted? ¿Por qué lo hemos recién encontrado? ¿Usted dirige en
todo el mundo?
”LEVINE:
Sí. Yo dirijo en todo el mundo y he dirigido para él en el Vaticano varias
veces. También dirigí para él en el Día Mundial de la Juventud en Denver. Yo,
¿dirigiendo para la juventud católica? Y en aquella ocasión, él se acercó a mí
y me interrumpió toda la interpretación, puso su brazo sobre mí y me dijo, ¿lo
interrumpo maestro? Y él de hecho detuvo todo el espectáculo.
”KING:
¿Va a ir al funeral?
”LEVINE:
Por supuesto. Parto mañana en la mañana. Estaré en el funeral. No podría no
estar”
[66]
.
– Fin del extracto a la entrevista.
Nótese
que Gilbert Levine quería interpretar la música de un
ex judío, Malher, para el concierto, ¡pero Juan
Pablo II lo desalentó al señalar que Malher fue un
judío que se convirtió al catolicismo!
Juan
Pablo II rezando en el Muro de los Lamentos
El
26 de marzo de 2000, Juan Pablo II rezó en el muro occidental en Jerusalén,
llamada Muro de los Lamentos. La muralla occidental es lo que quedó de la
muralla de piedra del Templo judío en Jerusalén que fue destruido por los
romanos el año 70 d.C. Los judíos rezan el Muro de los Lamentos como siendo el
sitio más sagrado del judaísmo.
Juan
Pablo II rezando en el Muro de los Lamentos
La
destrucción del templo el año 70 d.C., dejando sólo la muralla occidental,
siempre ha sido entendida por los católicos para significar la sentencia de
Dios sobre los judíos. La destrucción
del templo impidió que los judíos pudieran ofrecer el sacrificio, lo que
significó que su religión había llegado a su fin. La destrucción del templo fue
la poderosa señal de Dios para los judíos de que el Mesías había venido, que la
Antigua Alianza había cesado, y que el templo había sido reemplazado por la Iglesia
católica.
Entonces,
cuando un judío reza en la muralla occidental, o deja una oración allí, es una
negación de que Jesucristo es el Mesías; es una afirmación de que él cree que
la Antigua Alianza todavía está vigente; y es un lamentable y triste intento de
ignorar el claro aviso de Dios de que los judíos abandonen el templo destruido
y entren en la Iglesia católica.
Entonces,
cuando el mismo Juan Pablo II rezó en el Muro de los Lamentos en marzo de 2000,
ello fue un intento de validar el judaísmo. Ello fue una negación de que
Jesucristo es el Mesías, y una indicación de que él cree que la Antigua Alianza
está todavía en vigor, y una burla a la clara señal de Dios de que los judíos
deben abandonar el Templo destruido y entrar en la Iglesia católica. Un
informado comentarista señaló que, cuando Juan Pablo II rezó en el Muro de los
Lamentos, la mayoría de la nación de Israel lo estaba viendo en la televisión.
Esto significa que cada judío que veía la televisión, veía que Juan Pablo II
les decía que no era necesario que se convirtieran a Jesucristo, porque Cristo
no es el Mesías.
La
oración que Juan Pablo II dejó en el Muro de los Lamentos pedía perdón por los
pecados contra el pueblo judío.
Otra apostasía con los judíos
durante el reinado de Juan Pablo II
A
finales de 2001, una comisión del Vaticano bajo Juan Pablo II publicó un libro
titulado El Pueblo Judío y la Sagrada
Escritura en la Biblia Cristiana. El
libro dice que la espera de los judíos por la venida del Mesías sigue siendo
válida. Hay más sobre este libro en la sección siguiente sobre Benedicto
XVI.
El
12 de agosto de 2002, los obispos norteamericanos en unión con Juan Pablo II
publicaron un documento sobre los judíos. Encabezado por el famoso apóstata
William Keeler de Baltimore, y sin ni un atisbo de
oposición de Juan Pablo II, el documento declaró: “… intentos por la conversión de los judíos al cristianismo ya no son
teológicamente aceptables en la Iglesia Católica”
[67]
.
Todo
esto demuestra que Juan Pablo II y sus obispos eran y son completos apóstatas
de la fe católica.
Las increíbles herejías de Juan
Pablo II sobre los bautizados no católicos (es decir, los herejes y cismáticos)
Ya
hemos examinado en detalle la innegable apostasía de Juan Pablo II con el
paganismo, el islam y el judaísmo. Además de las numerosas declaraciones y
actos de herejía y apostasía que cometió Juan Pablo II con las falsas
religiones no cristianas, están sus increíbles herejías sobre los no católicos
bautizados y sus sectas heréticas. Por ejemplo:
Juan Pablo II enseña que los
cismáticos no deben ser convertidos
Juan
Pablo II en la catedral “ortodoxa” siria junto a los patriarcas cismáticos Zakka I e Ignacio IV en 2001(
[68]
)
Juan
Pablo II enseñó que los cismáticos orientales (llamadas “ortodoxos”) no deben
ser convertidos a la Iglesia Católica. Aquí presentamos algunos antecedentes:
los cismáticos orientales rechazan el dogma del papado, lo que significa que
ellos rechazan la suprema autoridad de todos los Papas en la historia. Ellos
rechazan el dogma de la infalibilidad: la verdad de que el Papa enseña
infaliblemente cuando habla desde la cátedra de Pedro. Ellos rechazan el dogma
de la Inmaculada Concepción, ellos rechazan aceptar los 13 últimos concilios de
la Iglesia Católica romana, y permiten el divorcio y el nuevo matrimonio.
Juan
Pablo II, Homilía, 23 de mayo de
2003: “Quiero repetir una vez más, honrarlos
también a ustedes, la santa Iglesia ortodoxa…”
[69]
.
En
su escandaloso Directorio para la
Aplicación de los Principios y Normas del Ecumenismo (# 125), Juan Pablo II
alienta el culto interreligioso con los cismáticos orientales y declara: “… cualquier insinuación de proselitismo debe
ser evitada”
[70]
. Como diremos más adelante, Juan Pablo
II aprobó el Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas del
Ecumenismo en Ut unum sint # 58 y en otros lugares.
Hacer
proselitismo es convertir al otro. Así, Juan Pablo II dice que cualquier
esfuerzo para convertir a los cismáticos orientales debe ser evitado. Estas son
las palabras de un verdadero Papa, el Papa Benedicto XIV, sobre exactamente el
mismo tema:
Papa Benedicto XIV, Allatae sunt, #19,
26 de julio de 1755:
“En primer lugar, el
misionero que se esfuerza con la ayuda de Dios de traer de vuelta a la unidad a
los griegos y cismáticos orientales, debe dedicar todos sus esfuerzos de
liberarlos de la única-objeción de las doctrinas que están en desacuerdo con la
fe católica”
[71]
.
Papa Benedicto XIV, Allatae sunt, #19,
26 de julio de 1755:
“Porque la única obra confiada al misionero es la de atraer al
oriental a la fe católica…”
[72]
.
Se
puede ver fácilmente la diferencia entre las dos religiones: la religión
católica enseña que debe ser aceptada toda su enseñanza y que los no católicos
deben ser convertidos. La religión no católica de Juan Pablo II enseña que la
fe católica no tiene sentido y que los no católicos no deben ser convertidos.
Walter Kasper, un miembro de alto rango de la Iglesia del
Vaticano II, entiende esto muy bien. Kasper fue
nombrado “cardenal” y jefe del Consejo para la Promoción de la Unidad de los
Cristianos del Vaticano por Juan Pablo II. Benedicto XVI confirmó a Kasper en su cargo como jefe de este organismo. Expresando
la opinión tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, Kasper declaró:
“…
Hoy en día ya no entendemos el ecumenismo en el sentido de un retorno por el
cual los otros deben ‘ser convertidos’ y volver a ser ‘católicos’. Esto fue
abandonado expresamente por el Concilio Vaticano II”
[73]
.
Católicos que fueron torturados y
martirizados por negarse a convertirse en cismáticos orientales
En
su encíclica Orientales Omnes Ecclesias de 1945, del Papa Pío XII se dan algunos
ejemplos de católicos en la historia que fueron torturados y asesinados por
negarse a abandonar la fidelidad al papado y convertirse en “ortodoxos”
orientales cismáticos. San Josafat es un ejemplo famoso, pero hay muchos otros.
San Josafat convirtió a muchos cismáticos orientales a la fe católica hasta que
fue asesinado por traer a esas personas de regreso a la unión con el papado.
Papa
Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 15, 23 de diciembre de 1945: “Josafat Kuntzevitch (…) fue famoso por su santidad de vida y celo apostólico y fue un intrépido
campeón de la unidad católica. Él fue
perseguido por el odio amargo y la intención homicida de los cismáticos y el 12
de noviembre de 1623 fue herido y muerto inhumanamente con una alabarda”
[74]
.
Hubo
muchos otros que fueron mutilados, ahogados y asesinados porque no se
convirtieron en cismáticos orientales.
Papa
Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 20, 23 de diciembre de 1945: “Aquellos fieles que no quisieron separarse
de la verdadera fe y obedientemente y sin dudar resistieron a unirse a la
Iglesia [cismáticos] disidente impuesta en 1879, fueron castigados con multas
vergonzosas y flagelados y exiliados”
[75]
.
Papa
Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 46, 23 de diciembre de 1945: “La comunidad
de ruteno recibió (…) una noble compañía de confesores y mártires. Para preservar su fe y mantener su
celosa lealtad al pontífice romano, ellos no dudaron en soportar todo tipo de
trabajos y dificultades, o incluso ir con gusto a la muerte (…) Josafat Kuntzevitch (…) Él
fue el excepcional mártir de la fe católica y de la unidad en aquel período,
pero no fue el único; no pocos de los clérigos y legos recibieron la palma de
la victoria después de él; algunos fueron muertos con la espada, otros
atrozmente flagelados, algunos ahogados en el Dniéper, pasando así de
su triunfo de la muerte al cielo”
[76]
.
Papa
Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 49, 23 de diciembre de 1945: “Además de
todo esto, una nueva y no menos amarga persecución al catolicismo comenzó unos
pocos años antes de la partición de Polonia. En esa época, cuando las tropas
del emperador de Rusia había invadido Polonia, muchas iglesias del rito ruteno
fueron separados de los católicos por la fuerza de las armas; los sacerdotes que rechazaron abjurar de su
fe [y convertirse en cismáticos] fueron encadenados, insultados, flagelados y
echados a la cárcel, en donde sufrieron cruelmente de hambre, sed y frío”
[77]
.
Por
su enseñanza herética de que los “ortodoxos” cismáticos no están fuera de la
Iglesia y no necesitan convertirse para salvarse, la secta del Vaticano II
absolutamente se burla de los santos y mártires que sufrieron horriblemente por
no hacerse cismáticos.
La declaración de Balamand del Vaticano con los cismáticos orientales,
aprobada por Juan Pablo II, rechaza la conversión de estos no católicos como
“eclesiología obsoleta”.
El
24 de junio de 1993, el Vaticano firmó la Declaración de Balamand con los cismáticos orientales (la llamada “Iglesia ortodoxa”). En esta
Declaración de Balamand, citada a continuación, que
fue aprobada por Juan Pablo II, se rechaza todo intento de convertir a los
cismáticos orientales como siendo “una eclesiología
obsoleta de retorno a la Iglesia Católica”. Estos son algunos pasajes
de la increíble herética Declaración Balamand.
Declaración de Balamand de la secta del Vaticano II con los “ortodoxos”,
1993, # 10: “La situación creada ha dado como resultado se creasen tensiones
y oposiciones. Progresivamente en las décadas que siguieron a esas uniones, la actividad misionera tendió a incluir
entre sus prioridades el esfuerzo de convertir a los otros cristianos,
individualmente o en grupos, a fin de “traerlos de vuelta” a la Iglesia. Para legitimar esta tendencia, nacida del proselitismo, la Iglesia Católica desarrolló la visión teológica según la cual
ella se presenta a sí misma como a la única que se le encomendó la salvación. Como reacción, la Iglesia ortodoxa, a su vez, llegó a aceptar la misma visión
según la cual sólo en ella se podía encontrar la salvación…”
#’s 14-15: “… De
acuerdo a las palabras del Papa Juan Pablo II, el esfuerzo ecuménico de
las Iglesias hermanas de oriente y occidente, basado en el diálogo y la
oración, es la búsqueda de la perfecta y total comunión que no es ni absorción ni fusión, sino un
encuentro en la verdad y el amor (cfr. Slavorum Apostoli, 27). 15. Mientras que la
inviolable libertad de las personas y su obligación de cumplir los
requerimientos de su propia conciencia permanece asegurada, en la búsqueda de restablecer la
unidad no se trata de convertir a las personas de una Iglesia a la otra a fin
de asegurar su salvación.
22. “La actividad pastoral en la Iglesia
Católica, tanto latina como oriental, ya no aspira a que los fieles pasen de
una religión a otra, es decir, ya
no se pretende hacer proselitismo entre los ortodoxos. Ella tiene como
objetivo responder a las necesidades espirituales de sus propios fieles y no tiene ningún deseo de expansión a
expensas de la Iglesia ortodoxa.
30. “Para
allanar el camino para las futuras relaciones entre las dos Iglesias, que pasa más allá de una eclesiología
obsoleta de retorno a la Iglesia Católica relacionado con el problema
que es el objetivo de este documento, se prestará especial atención a la
formación de los futuros sacerdotes y de todos aquellos que, de alguna
manera, están involucrados en una actividad apostólica llevada a cabo en un
lugar donde la otra Iglesia tiene tradicionalmente sus raíces. Su formación
debe ser objetivamente positiva respecto de la otra Iglesia”. (http://www.cin.org/east/balamand.html)
|
¡Esta
es una increíble y descarada herejía! Este documento aprobado por los antipapas
del Vaticano II, es sin duda una de las peores herejías de la secta del
Vaticano II. Ella menciona sin rodeos y luego rechaza totalmente el dogma
tradicional de la Iglesia Católica de que los cismáticos se deben convertir a
la fe católica para obtener la unidad y la salvación.
Juan
Pablo II dijo que la Declaración de Balamand era un
“nuevo paso” que “debe ayudar a todas las iglesias ortodoxas e iglesias
católicas locales, tanto latinas como orientales, que viven juntas en una misma
región, a continuar en su compromiso con el diálogo de caridad y a continuar o
buscar relaciones de cooperación en la zona de sus actividades pastorales”
[78]
.
Por
favor, repare especialmente en los ítems #14 y 15 que afirman que “en la búsqueda del restablecimiento de la
unidad no se trata de la conversión de las personas de una Iglesia a otra con
el fin de asegurar su salvación…”. Por favor, repare en el ítem # 22 que
afirma que la Iglesia católica “no desea
la expansión expensas de la Iglesia ortodoxa”, y en el # 30, que rechaza la
“anticuada eclesiología de retorno a la Iglesia católica”. Nótese cómo todo
esto rechaza rotundamente el dogma católico de que los no católicos deben
retornar a la Iglesia católica para la salvación y la unidad cristiana.
Papa
Pío XI, Mortalium animos, # 10,
6 de enero de 1928:
“…
la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el
retorno de los disidentes a la única: y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual
un día desdichadamente se alejaron”
[79]
.
Por
tanto, es un hecho que Juan Pablo II y su secta rechaza palabra por palabra el
dogma de la fe católica: la unidad de los cristianos sólo se logra mediante la
conversión al catolicismo. Vemos de nuevo este rechazo al dogma católico en la
siguiente cita.
Otras increíbles herejías de Juan
Pablo II con los “ortodoxos” cismáticos orientales
Juan
Pablo II, Homilía, 25 de enero de
1993:
“La forma de lograr la unidad, de
hecho, dice el documento de la Pontificia Comisión para Rusia, ‘no es el
proselitismo sino el diálogo fraterno…’”
[80]
.
Es
un hecho que Juan Pablo II enseña que la fe de Roma no debe ser mantenida por
los no católicos; por lo tanto, es claro que se engañan quienes creen que él
tenía la verdadera fe católica.
Papa
León XIII, Satis cognitum,
# 13, 29 de junio de 1896:
“Quien no quiera ser hereje ni
sentar plaza de tal no trate de satisfacer a éste ni al otro (…) Apresúrese a
satisfacer en todo a la Sede de Roma”
[81]
.
Quienes
dicen, frente a estos hechos, que Juan Pablo II debe ser considerado un
católico verdadero (en otras palabras, que él era un Papa verdadero), están
negando esta enseñanza de la Iglesia.
En
su encíclica sobre los santos Cirilo y Metodio, # 27, Juan Pablo II indicó que los cismáticos
orientales no deben ser convertidos a la Iglesia católica. Él afirmó que la
unidad con los cismáticos “no es ni
absorción ni fusión”
[82]
, lo cual significa conversión. Como vimos anteriormente, la Declaración Balamand con los “ortodoxos”, que cita las reales
palabras de la encíclica de Juan Pablo II sobre los santos Cirilo y Metodio, muestra que él dice que los católicos no deben
convertir a los ortodoxos.
Juan
Pablo II confirmó su herejía en incontables reuniones con los cismáticos. El 24
de febrero de 2000, Juan Pablo II se reunió con el cismático obispo de
Alejandría, “Papa” Shenouda III.
Reunión
de Juan Pablo II con el obispo cismático de Alejandría, quien se hace llamar
“Papa” Shenouda III
En
su mensaje al obispo cismático, Juan Pablo II lo llamó “Su Santidad” y dijo:
Juan
Pablo II, Mensaje a “Papa” Shenouda III, 24 de febrero de 2000: “Estoy agradecido por todo lo que
habéis dicho, Su Santidad (…) Dios
bendiga a la Iglesia del Papa Shenouda. Gracias”
[83]
.
En
otras palabras, Juan Pablo II dijo: “Dios bendiga a la Iglesia cismática”. Esto
es un rechazo de la fe católica. La Escritura nos dice específicamente que no
se puede saludar (en otras palabras decirle, “Dios le bendiga”) a los herejes.
“Si
alguno viene a vosotros y no lleva esta doctrina, no le recibáis en casa ni le saludéis, pues el que
le saluda comunica sus malas obras” (II Juan, 10).
Decir
“Dios bendiga” a una falsa Iglesia, es pedirle a Dios que se multiplique y se
propague esa secta falsa.
“El Papa respalda nueva
catedral – La iglesia ortodoxa rumana ha aumentado en un 40% los fondos
necesarios para la construcción de una catedral en Bucarest, incluyendo una contribución de $100.000
dólares de parte del Papa Juan Pablo II, dijo un funcionario ortodoxo”.
Juan
Pablo II y Teoctist (el patriarca cismático de
Rumania) en una declaración conjunta en la que renuncian mutuamente por la
conversión del otro
El
12 de octubre de 2002, Juan Pablo II y el patriarca cismático de Rumania
renunciaron conjuntamente a tratar de convertirse unos a otros en una
declaración conjunta. Ellos declararon: “Nuestro objetivo y nuestro ferviente
deseo es la comunión plena, que no es la absorción...”
[84]
.
Esto es lo contrario a la conversión. Juan Pablo II usó frecuentemente la frase
“ni absorción ni fusión” para indicar que la unidad con los cismáticos no es
por medio de su conversión. Recuérdese que esta frase fue usada con el mismo
significado en la Declaración Balamand (citada
anteriormente) con el cismático “ortodoxo”.
Teoctist,
el patriarca cismático de Rumania, reveló
en 1999 que Juan Pablo II hizo una gran donación a su Iglesia no católica(
[85]
).
¡El servicio de noticias Zenit y otros reportaron (véase imagen arriba) que la
donación de Juan Pablo II al patriarca cismático fue de US$100.000!
“El
clero ortodoxo de Rumania, dijo hoy que Juan Pablo II ha donado US$100.000 para
la construcción de una catedral ortodoxa, la que podrá albergar hasta 2.000
personas, reportó Agencia France-Presse”
[86]
.
Papa
Inocencio III, IV Concilio de Letrán,
constitución # 3 sobre los herejes, 1215: “Determinamos someter a excomunión a
los creyentes que reciban, defiendan, o apoyen a los herejes”
[87]
.
En
su discurso en el mismo día de su declaración conjunta, Juan Pablo II le dijo
lo siguiente al patriarca cismático Teoctist: “El objetivo es (…) alcanzar la unidad, la
que no implica ni absorción ni fusión”
[88]
.
Por
consiguiente, Juan Pablo II públicamente ha asegurado una y otra vez a sus
oyentes que los católicos no deben tratar de convertir a los no católicos y que
la fe católica no es necesaria para alcanzar la salvación.
Papa
Pío IX, Nostis et nobiscum,
# 10, 8 de diciembre de 1849: “En particular hay que procurar que los mismos fieles tengan fijo en sus almas y
profundamente grabado el dogma de nuestra santa Religión de que es necearía la
fe católica para obtener la eterna salvación”
[89]
.
De
hecho, en el mismo discurso al patriarca cismático de Rumania, Juan Pablo II
hizo esta increíble declaración:
“Por
su parte, la Iglesia católica reconoce la misión a la que están llamadas las
Iglesias ortodoxas en los países donde ella se ha arraigado desde hace siglos. Ella no desea más que ayudar a esta
misión…”
[90]
.
¡Esto
en cuanto al papado! ¡Esto en cuanto a los últimos 1000 años de declaraciones
dogmáticas que los cismáticos rechazan! ¡Esto en cuento al divorcio y las
segundas nupcias! Y esto en cuanto a la Iglesia católica, según Juan Pablo II.
Según este apóstata, todo esto no significa nada y de hecho no debe creerse
porque la “Iglesia” no desea más que mantener a estas personas en el cisma y
fuera de sus enseñanzas.
Papa
Gregorio XVI, 27 de mayo de 1832: “No os engañéis, mi hermano; quien sigue a un
cismático, no obtendrá la herencia del reino de Dios”
[91]
.
Papa
León XII, Quod hoc ineunte,
# 8, 24 de mayo de 1824: “Nos dirigimos
a todos vosotros que todavía estáis apartados de la verdadera Iglesia y del
camino a la salvación. En este júbilo universal, una cosa falta: que
habiendo sido llamados por la inspiración del Espíritu celestial y habiendo
roto todo lazo decisivo, podáis estar de acuerdo sinceramente con la Madre Iglesia, fuera de cuyas enseñanzas
no hay salvación”
[92]
.
Papa
León XII, Ubi primum, # 14,
5 de mayo de 1824: “Es imposible que el
Dios verdadero, que es la Verdad misma, el mejor, el más sabio proveedor y
el premiador de los buenos, apruebe
todas las sectas que profesan
enseñanzas falsas que a menudo son inconsistentes y contradictorias entre
sí, y otorgue premios eternos a sus
miembros (…) porque por la fe divina confesamos un solo Señor, una sola fe,
un solo bautismo. (…) Por eso confesamos
que no hay salvación fuera de la Iglesia”
[93]
.
Papa Pío XI, Mortalium animos, # 11, 6 Enero 1928: “Sólo la Iglesia Católica es la que
conserva el culto verdadero. Ella es la fuente de la verdad, la morada de la
fe, el templo de Dios; quienquiera que
en él no entre o de él salga, ha perdido la esperanza de vida y de salvación”
[94]
.
Aquí
vemos a Juan Pablo II y el patriarca cismático Teoctist sentados en sillas al mismo nivel
Esta
es otra acción por la cual Juan Pablo II manifestó que él aceptó la herejía
“ortodoxa” de que todos los obispos son iguales. Juan Pablo II declaró que está
bien negar la primacía del obispo de Roma.
En
el verano de 2003, Juan Pablo II repudió de nuevo el proselitismo para con los
cismáticos orientales.
Juan
Pablo II, exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Europa, 28 de junio de 2003: “Al mismo tiempo, quiero asegurar una vez más a los
pastores y nuestros hermanos y hermanas de las iglesias ortodoxas que la nueva
evangelización de ninguna manera debe confundirse con proselitismo…”
[95]
.
Papa
Pío IX, Concilio Vaticano I, sesión 4, cap. 3, ex cathedra: “Enseñamos, por ende, y declaramos, que la Iglesia
Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad ordinaria
sobre todas las otras (…) Tal es la
doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo
de su fe y salvación”
[96]
.
Esta
definición infalible del Vaticano I declara que todo el que se desvíe del dogma
del papado (que el Papa de Roma tiene el poder soberano en la Iglesia de
Cristo), como los cismáticos “ortodoxos” y los protestantes no pueden conservar
la fe y salvarse. En cambio, Juan Pablo II nos dice que los cismáticos
“ortodoxos” y los protestantes no sólo pueden conservar la fe y la salvación al
tiempo que niegan el papado, sino que no deben creer en el papado. Él fue un
completo hereje que rechazó este dogma del Concilio Vaticano I.
Juan Pablo II declara unidad de fe y
comunión con las sectas no católicas
En
su encíclica Ut unum sint, Juan Pablo II declaró 16 veces que su
“Iglesia” está en comunión con las sectas no católicas, y que tiene la misma fe
que las sectas no católicas 8 veces.
Juan
Pablo II, Ut unum sint # 62, 25 de mayo de 1995, hablando del
cismático y no-católico patriarca de Etiopía: “Con el venerable patriarca de la
Iglesia de Etiopía, Abuna Paulos, que me visitó en
Roma el 11 de junio de 1993, hemos puesto de relieve la profunda comunión existente entre nuestras dos Iglesias:
‘Compartimos la fe transmitida por los Apóstoles, (…) además, podemos afirmar que profesamos la misma fe en Cristo…’”
[97]
.
Papa San León Magno, Sermón 129:
“Dondequiera que sea, ya que fuera de
Cuando
Juan Pablo II afirma que él tiene la misma fe y comunión con las sectas
no-católicas, él está afirmando que no es católico.
Juan Pablo II dio una reliquia al
cismático Karekin II, y declaró que su secta es la
“Esposa de Cristo”
Juan
Pablo II también le dio a Karekin II, jefe de la
Iglesia cismática de Armenia, una reliquia de San Gregorio el Iluminador.
Juan
Pablo II da una reliquia de San Gregorio el Iluminador al jefe de la “Iglesia”
cismática de Armenia
Juan
Pablo II, Homilía al patriarca cismático Karekin II, 10 de noviembre de 2000: “Estoy muy contento de regresar a Su
Santidad una reliquia de San Gregorio el Iluminador… La reliquia será
colocada en una nueva catedral que se está construyendo… Mi esperanza es que la nueva catedral se adornará con la belleza aún
mayor de la Esposa de Cristo de Armenia”
[99]
.
San
Gregorio el iluminador (257-332 d.C.) fue el apóstol de Armenia, quien propagó
la verdadera fe cristiana (la fe católica en Armenia).
“Trabajando
en estrecha colaboración, el rey Tiridates y San
Gregorio el Iluminador destruyeron todos los antiguos templos paganos en
Armenia, comenzando con los de la diosa Anahit y el
dios Tir. En su lugar fueron colocadas cruces. Un
gran número de personas fueron bautizadas”
[100]
.
Al
entregar la reliquia de este gran apóstol cristiano de Armenia a los cismáticos,
Juan Pablo II estaba indicando claramente que él considera que los cismáticos
profesan la verdadera fe cristiana, la verdadera fe que tuvo San Gregorio el
Iluminador. Además, en la homilía anterior Juan Pablo II llamó “Esposa de
Cristo” a la iglesia “ortodoxa” cismática, un título reservado a la Iglesia
católica.
La herejía de Juan Pablo II con la
secta anglicana
Margaret Clitherow, quien se negó a aceptar la secta anglicana
y su “Misa” e invitaba a su hogar a los sacerdotes católicos yendo en contra de
las leyes penales, por ello, fue martirizada, aplastada hasta morir debajo de
una gran puerta sobre la cual pusieron pesadas cargas. Este estilo de ejecución
es tan doloroso que es llamado “castigo severo y cruel”. Ella sufrió todo eso por negarse a aceptar el anglicanismo. Sin
embargo, la secta del Vaticano II enseña que los anglicanos son miembros de los
“cristianos” que no necesitan convertirse y cuyos falsos “obispos” son en
realidad verdaderos obispos de la Iglesia de Cristo. La secta del Vaticano II
enseña que su martirio fue inútil.
Juan Pablo II visitó la catedral
anglicana y participó del culto de la secta anglicana, lo que constituye
herejía formal por acción
Juan
Pablo II hablando en la catedral anglicana de Canterbury en 1982(
[101]
)
Juan Pablo II se burló de los
mártires ingleses al rezar junto al “arzobispo” anglicano de Canterbury en 1982
Juan
Pablo II rezando junto al hereje y cismático “arzobispo” anglicano de
Canterbury, quien no es más que un lego que se hace pasar por obispo
El
29 de mayo de 1982, Juan Pablo II se arrodilló junto al “arzobispo” de
Canterbury, Robert Runcie en “oración conjunta”, lo
que constituye una burla al martirio de tantos santos católicos, que derramaron
valientemente su sangre al no aceptar la falsa secta anglicana o a participar
en un culto falso.
Papa Pío IX, Neminem vestrum, # 5,
2 de febrero de 1854: “…queremos que sepáis que los mismos monjes nos enviaron
una espléndida profesión y declaración de la fe y doctrina (…) Pues no sólo con elocuentísimas expresiones
profesan con espíritu animoso y decidido que acatan todas las ordenaciones y
decretos de los Romanos Pontífices y Sagradas Congregaciones sea que ya estén
publicados o que en adelante se publicaren y en particular las que vetan communicatio in divinis (la comunicación en las
cosas divinas) con los cismáticos…”
[102]
.
Juan Pablo II concedió la cruz
pectoral al jefe de la secta anglicana, quien es un simple lego
En
2003, Juan Pablo II concedió la cruz pectoral a Rowan Williams, el “arzobispo” anglicano de Canterbury.
Juan
Pablo II besando el anillo de Rowan Williams, el jefe
de la secta anglicana, a quien también otorgó la cruz pectoral, a pesar que
Williams es un laico
Para
los que no saben, la secta anglicana no tiene siquiera sacerdotes y obispos válidos.
El Papa León XIII declaró infaliblemente que las ordenaciones anglicanas son
inválidas.
Papa
León XIII, Apostolicae curae, 13 de
septiembre de 1896: “Por propia
iniciativa y a ciencia cierta, pronunciamos
y declaramos que las ordenaciones hechas en rito anglicano han sido y son
absolutamente inválidas y totalmente nulas…”
[103]
.
Los
“sacerdotes” y “obispos” anglicanos son, por lo tanto, laicos además de ser
herejes y cismáticos. A pesar de ello, después de la elección del nuevo
“arzobispo” de Cantorbery (Rowan Williams), ¡Juan Pablo II le envió una cruz pectoral y
un telegrama de aprobación a este hereje lego! Esto es tan herético que
casi no hay palabras para describirlo.
“Arzobispo”
anglicano de Canterbury Rowan Williams a Juan Pablo
II, 4 de octubre de 2003: “En 1966 el Papa Paulo VI le entregó al arzobispo
Michael Ramsey su propio anillo episcopal, el que ha sido atesorado por sus
sucesores y que yo uso hoy. Me
complace agradeceros por vuestro regalo personal, una cruz pectoral, que me
envió con motivo de mi entronización a principios de este año. Al tomar
cargo de mi nuevo ministerio aprecio profundamente ese signo de tarea
compartida…”
[104]
.
La
cruz pectoral es un símbolo católico tradicional de la autoridad episcopal. Al
otorgarle la cruz pectoral al apóstata Rowan Williams
– que también está a favor del sacerdocio de las mujeres y de la ordenación
de los homosexuales –, por esa acción, Juan Pablo II no sólo negó
rotundamente la definición infalible de León XIII de que las ordenaciones
anglicanas son inválidas, sino que también hizo una burla completa de los
dogmas católicos sobre el papado y la Iglesia de Cristo.
¡Y
lo que hace aún más increíble esta acción de Juan Pablo II es el hecho de que
al mismo Williams se le prohibió hacer los servicios de “comunión” en 350
parroquias anglicanas por su opinión a favor del sacerdocio de mujeres!
[105]
Pero esto no detuvo a Juan Pablo II; él sólo siguió adelante con su apostasía.
Juan
Pablo II incluso indicó que el lego no católico Williams es el legítimo obispo
de la “sede de Canterbury”.
Juan
Pablo II, “Al reverendísimo y muy honorable Rowan Williams, arzobispo de Canterbury”, 4 de octubre de 2003: “Estos encuentros han buscado renovar los vínculos entre la sede de
Canterbury y la sede Apostólica (…) Es la fidelidad a Cristo que nos obliga
a continuar en la búsqueda de la plena unidad visible y encontrar las formas
adecuadas de participación, siempre que sea posible, en testimonio y misión
comunes (…) Ruego por una renovada efusión del Espíritu Santo sobre
vosotros (…) Que Dios os guarde, cuide y os guíe siempre en el ejercicio de
sus altas responsabilidades”
[106]
.
Como
se indicó anteriormente, durante su reunión con Rowan Williams, Juan Pablo II también besó su anillo, lo que demuestra una vez más
que Juan Pablo II reconoció a este lego no-católico como siendo un legítimo
obispo en la Iglesia de Cristo. Juan Pablo II se burló de Jesucristo, de la
Iglesia católica y de los mártires ingleses que sufrieron horribles
torturas por rechazar abandonar el catolicismo y hacerse anglicanos. Con esta
acción, Juan Pablo II rechazó la enseñanza de la Iglesia católica sobre el
episcopado, la ordenación, la sucesión apostólica y la unidad de la Iglesia.
Juan Pablo II visitó el templo
luterano
Juan
Pablo II en el templo luterano en 1983
En
1983, Juan Pablo II visitó un templo luterano por ocasión de los 500 años del
natalicio de Martín Lutero. Esta es otra acción herética – participar en una
ceremonia de culto de una religión no-católica y celebrar a un heresiarca – que
prueba absolutamente que Juan Pablo II no era católico.
Juan Pablo II elogió a Lutero,
Calvino, Zwinglio y Hus
Juan
Pablo II también elogió a los enemigos más grandes que la Iglesia católica haya
jamás conocido, incluyendo a los revolucionarios protestantes Lutero y Calvino.
En octubre de 1983, Juan Pablo II hablando de Martín Lutero declaró: “Nuestro
mundo experimenta incluso hoy su impacto en la historia”
[107]
.
Y el 14 de junio de 1984, Juan Pablo II elogió a Calvino como alguien que
quería “hacer que la Iglesia fuera más fiel a la voluntad del Señor”
[108]
.
Elogiar a los peores herejes de la historia de la Iglesia es ir más allá de la
herejía.
Papa
Gregorio XVI, Encíclica, 8 de mayo de
1844:
“Pero
más tarde se requirió aún más atención cuando los luteranos y calvinistas se atrevieron a oponerse a la doctrina inmutable de la fe con una variedad de
errores casi increíble. Ellos no ahorraron medio algunos para engañar a los
fieles con las perversas explicaciones de los libros sagrados…”
[109]
.
Juan
Pablo II también elogió a los conocidos herejes Zwinglio y Hus. Incluso fue tan lejos como para decir que Juan Hus, quien fue condenado como hereje por el Concilio
de Constanza, ¡fue un hombre de “integridad personal infalible”
[110]
!
Juan Pablo II aprobó el acuerdo
entre el Vaticano y los luteranos sobre la justificación
El
31 de octubre de 1999, el “cardenal” Edward Cassidy y
el “obispo” luterano Christian Krause se dan la mano al firmar la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de
la Justificación en Augsburgo, Alemania. Este acuerdo, que fue aprobada por Juan Pablo II enseña: que la justificación
viene por “la sola fe” (anexo 2, C), que los cánones del Concilio de Trento ya
no se aplican a los luteranos (# 13), que ninguna de las enseñanzas luterana en
la declaración conjunta, incluyendo la herejía de la justificación por la sola
fe y las otras numerosas herejías luteranas, están condenadas por Trento (#
41). En resumen, este acuerdo entre la “Iglesia” de Juan Pablo II y la secta
luterana rechaza totalmente el Concilio dogmático de Trento. Ella es una verás
declaración de que la secta de Juan Pablo II es una secta protestante (más
adelante hay una sección dedicada a este acuerdo increíblemente herético).
Juan
Pablo II, 19 de enero de 2004, En una
reunión con los luteranos de Finlandia: “... quiero expresar mi gratitud
por el progreso ecuménico entre católicos y luteranos en los cinco años desde la firma de la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la
Justificación”
[111]
.
Juan Pablo II enseñó que los no
católicos pueden recibir la comunión
Juan
Pablo II también enseñó que los no católicos pueden recibir legalmente la sagrada comunión. El canon 844.3 de su Código de Derecho Canónico de 1983 establece
que:
“Los
ministros católicos pueden administrar lícitamente los sacramentos de la penitencia,
eucaristía y unción de los enfermos a los miembros de las iglesias orientales
que no están en comunión plena con la Iglesia católica...”
[112]
.
La
idea de que los no católicos pueden recibir legalmente la sagrada comunión o
los otros sacramentos es contraria a la enseñanza de 2000 años de la Iglesia
católica.
Papa
Pío IX, Encíclica, 8 de abril de
1862:
“….
‘quienquiera que comiere el Cordero y no es miembro de la Iglesia, ha
profanado’”
[113]
.
Lo
que es particularmente significativo de esta herejía de Juan Pablo II (que es
lícito darle la comunión a los no católicos) es el hecho que aquello aparece en
el nuevo catecismo párrafo # 1401. Este documento fue promulgado por la llamada
suprema autoridad apostólica de Juan Pablo II. En su constitución Fidei Depositum,
Juan Pablo II promulgó su nuevo catecismo usando su “autoridad apostólica” para
declarar que se trata de una “norma segura para la enseñanza de la fe”.
Juan Pablo II, Fidei
Depositum, 11 de octubre de 1992:
“El Catecismo de la Iglesia Católica que aprobé
el 25 de junio pasado, y cuya publicación ordeno
hoy en virtud de la autoridad apostólica, es una exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica,
(…) Lo reconozco (…) como norma
segura para la enseñanza de la fe”
[114]
.
El
catecismo de Juan Pablo II no es norma segura para la enseñanza de la fe. Es
una norma segura para la enseñanza de la herejía. Por lo tanto, ya que Juan
Pablo II pretendió de haber hablado desde la cátedra de Pedro que su
catecismo es norma segura para la enseñanza de la fe (cuando no lo es), sabemos
que con ello se ve que él no está sentado en la cátedra de Pedro. Un Papa no
puede errar cuando habla desde la Sede Apostólica, esto es, con su autoridad
apostólica de la cátedra de Pedro.
Papa
Pío IX, Concilio Vaticano I, ex cathedra:
“… la Sede Apostólica, que guardó siempre sin mácula la religión católica, y
fue celebrada la santa doctrina”
[115]
.
Papa
Pío IX, Concilio Vaticano I, ex
cathedra:
“Así,
pues, este carisma de la verdad y de la fe nunca deficiente, fue divinamente
conferido a Pedro y a sus sucesores en esta cátedra…”
[116]
.
Esta
herejía de que a los no católicos se les permita recibir la sagrada comunión
fue también enseñada en el Concilio Vaticano II, como ya hemos tratado. Juan
Pablo II también se refirió a esta enseñanza con la aprobación de Ut unum sint.
Juan
Pablo II, Ut unum sint, # 58, 25 de mayo de 1995: “En función de
los estrechísimos vínculos sacramentales existentes entre la Iglesia católica y
las Iglesias ortodoxas (…) la Iglesia católica, según las circunstancias de
tiempos, lugares y personas, usó y usa con frecuencia un modo de actuar más
suave, ofreciendo a todos medios de salvación y testimonio de caridad entre los
cristianos, mediante la participación en
los sacramentos y en otras funciones y cosas sagradas (…) No se debe perder
nunca de vista la dimensión eclesiológica de la participación en los
sacramentos, sobre todo en la sagrada Eucaristía”
[117]
.
Él
señala la “dimensión eclesiológica” de la participación en los sacramentos con
los “ortodoxos”. Con ello, él quiere decir que los cismáticos “ortodoxos” son
parte de la misma Iglesia.
Juan Pablo II enseñó que las sectas
no católicas son un medio de salvación
Siguiendo
al Vaticano II, Juan Pablo II también enseñó que las sectas no católicas son un
medio de salvación, lo cual es una herejía.
Juan
Pablo II, Nuevo Catecismo, párrafo 819,
hablando de las Iglesias no católicas: “El
Espíritu de Cristo se sirve de estas Iglesias y comunidades eclesiales como
medios de salvación…”
[118]
.
Papa
Pío IV, profesión de fe, Concilio de Trento, ex cathedra: “Esta verdadera
fe católica, fuera de la cual nadie puede salvarse, y que al presente
espontáneamente profeso y verazmente mantengo…”
[119]
.
Juan Pablo II enseñó que las sectas
no católicas tienen santos y mártires
Juan
Pablo II enseñó repetidamente que las sectas no católicas tienen santos y
mártires.
Juan
Pablo II, Ut unum sint, # 84, 25 de mayo de 1995, hablando de las
“Iglesias” no católicas: “La comunión aún no plena de nuestras comunidades está
en verdad cimentada sólidamente, si bien de modo invisible, en la comunión
plena de los santos, es decir, de aquéllos que al final de una existencia fiel
a la gracia están en comunión con Cristo glorioso. Estos santos proceden de
todas las Iglesias y Comunidades eclesiales, QUE LES ABRIERON LA ENTRADA EN
LA COMUNIÓN DE LA SALVACIÓN”
[120]
.
Esta
es una herejía innegable, claramente manifiesta. Es un artículo de fe divina y
católica que quienes no están en la Iglesia católica, incluso si derramaran la
sangre en nombre de Cristo, no se pueden salvar.
Papa
Eugenio IV, Concilio de Florencia, ex cathedra:
“…nadie, por más limosnas que hiciere, aun
cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no
permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica”
[121]
.
Este
dogma definido solemnemente en el Concilio de Florencia fue repetido por el
Papa Pío XI:
Papa
Pío XI, Rappresentanti en terra, #
99, 31 de diciembre de 1929: “Se destaca notablemente en la vida de numerosos santos, a quienes la Iglesia, y ella
sola, produce, en quienes se realiza perfectamente la finalidad de la
educación cristiana…”
[122]
.
Es
imposible imaginar una negación más específica y explícita de este dogma
particular que la hecha por Juan Pablo II en Ut unum sint #
84, citada arriba.
Papa
Gregorio XVI, Summo iugiter studio, 27 de mayo de 1832:
“Finalmente, algunas de estas
personas descarriadas intentan persuadirse a sí mismos y a otros que los
hombres no se salvan sólo en la religión católica, sino que incluso los
herejes pueden obtener la vida eterna”
[123]
.
Por
favor, nótese además que el hereje manifiesto Juan Pablo II declara en Ut unum sint # 84 que no solo hay “santos” en las Iglesias no
católicas (herejía manifiesta), sino que él va más allá al declarar que tales sectas no católicas “les abrieron la
entrada” de la salvación: “las iglesias y comunidades eclesiales, que
les abrieron la entrada en la comunión de la salvación”.
Juan
Pablo II, Ut unum sint, # 83, 25 de mayo de 1995:
“Todas las comunidades cristianas saben que una exigencia y una superación de este tipo, con la fuerza que da el
Espíritu, no están fuera de su alcance. En efecto, todas tienen mártires de la fe cristiana”
[124]
.
Juan
Pablo II, Discurso al patriarca
cismático no católico Karekin II, 9 de
noviembre de 2000:
“Una
vez más, agradezco a usted, Santidad, por su disposición a formar parte de la liturgia en la persona de su
representante. En efecto, ‘tal vez la
forma más convincente del ecumenismo es el ecumenismo de los santos y de los
mártires. La communio sanctorum habla más fuerte que las cosas
que nos dividen’”
[125]
.
Juan
Pablo II, Ut unum sint, # 1, 25 de mayo de 1995:
“El valiente testimonio de tantos
mártires de nuestro siglo, pertenecientes también a otras Iglesias y
Comunidades eclesiales no en plena comunión con la Iglesia católica,
infunde nuevo impulso a la llamada conciliar y nos recuerda la obligación de
acoger y poner en práctica su exhortación”
[126]
.
Juan
Pablo II, Salvifici doloris, #
22, 11 de febrero de 1984:
“La resurrección de Cristo ha
revelado ‘la gloria del siglo futuro’ y, contemporáneamente, ha confirmado ‘el
honor de la Cruz’: aquella gloria que está
contenida en el sufrimiento mismo de Cristo, y que muchas veces se ha reflejado y se refleja en el
sufrimiento del hombre, como expresión de su grandeza espiritual. Hay que reconocer el testimonio glorioso no
sólo de los mártires de la fe, sino también de otros numerosos hombres que a
veces, aun sin la fe en Cristo, sufren y dan la vida por la verdad y por
una justa causa. En los sufrimientos de todos éstos es confirmada de modo
particular la gran dignidad del hombre”
[127]
.
Juan
Pablo II, Discurso de ángelus, 19 de
septiembre de 1993:
“En
el espacio sin límites de Europa oriental, la
Iglesia ortodoxa también puede decir al final de este siglo lo que los
Padres de la Iglesia ha proclamado acerca de la propagación inicial del
Evangelio: 'Sanguis martyrum - semen Christianorum' [la sangre de los mártires es
la semilla de cristianos]”
[128]
.
Juan
Pablo II, Tertio millennio adveniente, # 37, 10 de noviembre de 1994:
“El testimonio ofrecido a Cristo
hasta el derramamiento de la sangre se ha hecho patrimonio común de católicos,
ortodoxos, anglicanos y protestantes, como revelaba ya Pablo VI en la
homilía de la canonización de los mártires ugandeses”
[129]
.
Juan
Pablo II, Tertio millennio adveniente, # 37, 10 de noviembre de 1994:
“… es preciso que las Iglesias locales
hagan todo lo posible por no perder el
recuerdo de quienes han sufrido el martirio, recogiendo para ello la documentación
necesaria. Esto ha de tener un sentido y una elocuencia ecuménica. El ecumenismo de los santos, de
los mártires, es tal vez el más convincente. La communio sanctorum habla con una voz más fuerte que los elementos de división”
[130]
.
Juan
Pablo II, Ut unum sint, # 84, 25 de mayo de 1995:
“Si
nos ponemos ante Dios, nosotros cristianos
tenemos ya un martirologio común. Este incluye también a los mártires de nuestro siglo, más numerosos de lo que
se piensa…”
[131]
.
Juan
Pablo II, Ut unum sint, # 84, 25 de mayo de 1995:
“En la irradiación que emana del ‘patrimonio
de los santos’ pertenecientes a todas las comunidades, el ‘diálogo de conversión’ hacia la unidad plena y visible aparece entonces
bajo una luz de esperanza. En efecto, esta presencia universal de los santos
prueba la trascendencia del poder del Espíritu”
[132]
.
Juan
Pablo II, Audiencia general, 12 de
mayo de 1999: “La experiencia del martirio se unió a los cristianos de varias
denominaciones en Rumania. Los
ortodoxos, católicos y protestantes dieron un testimonio unido a Cristo por el sacrificio de sus vidas”
[133]
.
Todo esto es herejía pública y
formal repetida reiteradamente. ¡Y pensar que
algunos “tradicionalistas” tienen la audacia de afirmar que Juan Pablo II nunca
negó un dogma! ¡Tanto escándalo y mentira! Esta sola herejía, sin siquiera
considerar todas las demás, demuestra que él no fue un católico. Esto demuestra
que Juan Pablo II rechazó directamente el dogma solemnemente definido (desde el
Concilio de Florencia, citado arriba) de que los no católicos no se pueden
salvar aun cuando derramen su sangre por Cristo.
Papa Pelagio II, epístola (2), Vestrae dilectionis, 585:
“No
pueden permanecer con Dios los que no quisieren estar unánimes en la Iglesia. Aun cuando ardieren entregados a las
llamas de la hoguera; aun cuando arrojados a las fieras den su vida, no será aquélla la corona de la fe, sino el castigo de la perfidia; ni
muerte gloriosa, sino perdición desesperada. Ese tal puede ser muerto; coronado
no puede serlo…”
[134]
.
Juan Pablo II aprobó la presencia de
niñas en el altar
Juan
Pablo II con niñas en el altar
Juan
Pablo II también aprobó la práctica de niñas en el altar, una práctica que está
muy extendida en la Iglesia del Vaticano II. La presencia de niñas en el altar
fue condenada como algo malo por el Papa Benedicto XIV, el Papa San Gelasio y
el Papa Inocencio IV.
Papa
Benedicto XIV, Encíclica, 26 de julio
de 1755:
“El
Papa Gelasio en su novena carta a los obispos de Lucania condenó la funesta práctica que había introducido a mujeres sirviendo al
sacerdote en la celebración de la misa. Puesto que este abuso se había extendido
a los griegos, Inocencio IV lo prohibió
estrictamente en su carta al obispo de Tusculum: ‘Las mujeres no se atrevan a servir en el altar; debe ser totalmente rechazado
este ministerio’. Nosotros también hemos
prohibido esta práctica con las mismas palabras en nuestra tantas veces
repetida Constitución…”
[135]
.
Juan
Pablo II también “canonizó” a personas que abrazaron totalmente las herejías
del Vaticano II, la Nueva Misa y el indiferentismo religioso. Esto es imposible
que un verdadero Papa lo haga, puesto que las canonizaciones de un Papa
verdadero son infalibles. Esto sirve para demostrar una vez más que Juan Pablo
II no fue un verdadero Papa.
Juan
Pablo II también condenó las Cruzadas. Las Cruzadas fueron aprobadas
solemnemente por cuatro concilios y por más de diez Papas, incluyendo a los
Papas Urbano II, Alejandro III, Calisto III, Clemente V y otros.
Juan Pablo II galardonado por los
masones
Juan
Pablo II recibe a la B'nai B'rith (Logia masónico de Nueva York) el 22 de marzo 1982
En
diciembre de 1996, la Logia del Gran
Oriente de la Masonería italiana ofreció a Juan Pablo II su mayor
condecoración, la Orden de Galilea, como expresión de gratitud por los
esfuerzos que él hizo en apoyo de los ideales masónicos. El representante de la
masonería italiana señaló que Juan Pablo II mereció el honor porque él promovió
“los valores de la masonería universal: la fraternidad, el respeto por la
dignidad del hombre, y el espíritu de tolerancia, puntos centrales de la vida
de los verdaderos masones”
[136]
.
Juan Pablo II pidió perdón a China
roja
El
24 de octubre de 2001, Juan Pablo II pidió perdón a China Roja. Eso es
correcto: ¡Juan Pablo II se disculpó ante el régimen satánico comunista de
China por los daños supuestamente de los católicos! Incluso elogió la justicia
social de la China Roja.
Juan
Pablo II, 24 de octubre de 2001: “La Iglesia católica, por su parte, observa
con respeto este sorprendente impulso y la planificación con visión de
futuro (…) La Iglesia se interesa mucho por los valores y objetivos que son
de fundamental importancia también para la China moderna: la solidaridad, la
paz, la justicia social…”
[137]
.
La
justicia social en China incluye una política de un solo hijo por familia, que
es impuesta por el aborto y la anticoncepción forzada. El Gobierno chino mata a
millones de niños cada año, además de encarcelar, torturar y asesinar a los
católicos.
Juan
Pablo II declaró que la Iglesia católica y China son dos antiguas instituciones
“que no se oponen entre sí”
[138]
.
Elogiar la justicia social de la China comunista es ir más allá de la herejía,
es satánico.
Juan Pablo II promovió la teoría de
la evolución
El
22 de octubre de 1996, Juan Pablo II declaró que la evolución era “más que una mera hipótesis”
[139]
.
Esto indica que él consideraba que la evolución es verdadera.
Juan Pablo II dijo que el cielo, el
infierno y el purgatorio no son lugares reales
En
una serie de discursos en el verano de 1999, publicados en el periódico oficial
del Vaticano, Juan Pablo II dijo que el cielo, el infierno y el purgatorio no
son lugares reales.
En
su Audiencia general del 21 de julio
de 1999, Juan Pablo II dijo que el cielo no era un lugar real(
[140]
).
El
28 de julio de 1999, Juan Pablo II dijo:
1)
“Es precisamente esta trágica situación que explica la doctrina cristiana cuando
habla de la condenación eterna del infierno. No es un castigo impuesto externamente por Dios, sino un desarrollo
de premisas ya puestas por el hombre en esta vida”
[141]
.
2)
“Mediante el uso de imágenes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a
los malhechores como un horno ardiente, donde habrá ‘llanto y rechinar de
dientes’ (…) Las imágenes del infierno
que la Sagrada Escritura nos presenta deben ser interpretadas correctamente. Ellas
expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. En vez de un lugar, el infierno
indica el estado de aquellos que libremente y definitivamente se alejan de
Dios, fuente de toda vida y felicidad”
[142]
.
3)
“La condenación eterna sigue siendo una posibilidad real, pero que no tenemos garantizado saber, sin
una especial revelación divina, si
los seres humanos, ni tampoco cuáles, están efectivamente involucrados en ella. El pensamiento del infierno no debe crear – y mucho menos el uso indebido de imágenes bíblicas –ansiedad o desesperación,
sino que es un recordatorio necesario y saludable de la libertad dentro de la
proclamación de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu
de Dios, que nos hace exclamar: ¡Abba, Padre!”
[143]
.
Este
discurso de Juan Pablo II, en sí mismo, constituye herejía formal. Él dice que
no sabemos si los seres humanos están condenados. Es una verdad divinamente
revelada del Evangelio que, en la condenación eterna, están involucrados los
seres humanos, como dice Jesús en repetidamente. Por ejemplo:
Mateo
13, 39-42: “A la manera que se recoge la cizaña y se quema en el fuego, así será en la consumación del mundo. Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles y recogerán de su reino a todos los
escándalos y a todos los obradores de iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego, donde habrá llanto y crujir
de dientes”.
En
una breve audiencia a sus compatriotas en polaco, Juan Pablo II recordó la
enseñanza del hereje Hans Urs von Balthasar de que “hay un infierno, pero podría
estar vacío”
[144]
.
El
4 de agosto de 1999, Juan Pablo II dijo que el purgatorio no es un lugar real(
[145]
).
Papa
Pío IV, Concilio de Trento, sesión
25, 3 a 4 de diciembre de 1563: “La Iglesia católica, instruida por el Espíritu
Santo, ha enseñado, basada en la Sagrada Escritura y en la tradición antigua de
los Padres, en sus concilios y más recientemente en este sínodo ecuménico, que el purgatorio existe, y que las almas allí detenidas, son socorridas por las oraciones de
los fieles y sobre todo por el sacrificio aceptable del altar”
[146]
.
En
el encuentro de Asís del 24 de enero de 2002, Juan Pablo II publicó el
“Decálogo de Asís”. La palabra Decálogo significa “los diez mandamientos”.
Juan
Pablo II, 21 de mayo de 2002: “El Día de la Oración por la Paz en el pasado
enero 24, proclamó tomar en serio la necesidad de promover el ‘Decálogo de Asís’, ayudar a crear un mundo más justo y
solidario”
[147]
.
Por
lo tanto, Juan Pablo II dijo que la gente necesita proclamar los nuevos diez
mandamientos que promulgó en Asís.
Juan Pablo II cambió el Rosario
Juan
Pablo II ¡¿venerando un pedazo de pan?!
Juan
Pablo II también ha cambiado el Rosario. En octubre de 2002, Juan Pablo II
añadió cinco nuevos misterios al Rosario, llamados “Misterios Luminosos”. En el
documento que promulgó los misterios luminosos, Juan Pablo II declaró:
“Quien
contempla a Cristo recorriendo las etapas de su vida, no puede dejar de
percibir en él la verdad del hombre”
[148]
.
Cuando
contemplamos los misterios de Cristo, no percibimos en Él la verdad sobre el
hombre. Juan Pablo II dijo esto porque él enseñó que el hombre es Dios, y
específicamente, que la verdad del hombre es que él es Jesucristo.
Juan Pablo II enseñó que el hombre
es Cristo
Juan
Pablo II, primera homilía, marcando para siempre el inicio de su ministerio
pastoral, el domingo 22 de octubre 1978: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” (Mt 16,16). Estas palabras fueron pronunciadas por Simón, hijo de Jonás, en la
región de Cesarea de Filipo (…) Estas palabras marcan
el comienzo de la misión de Pedro en la historia de la salvación...”.
“En
este día y en este lugar esas mismas palabras deben ser pronunciadas y
escuchadas de nuevo: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’. Sí, hermanos, hijos e hijas, en primer lugar estas palabras (…) por favor,
escúchenlas una vez más hoy en este lugar sagrado, las palabras pronunciadas
por Simón Pedro. En esas palabras está la fe de la Iglesia. En estas mismas palabras
está la nueva verdad, en verdad, la verdad última y definitiva acerca del hombre:
el Hijo del Dios viviente – ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’”
[149]
.
En
su primera homilía como “Papa” en 1978, en el mismo discurso que marcará para
siempre el inicio de su ministerio pastoral, el domingo 22 de octubre de 1978
Juan Pablo II proclamó al mundo que el hombre es el Cristo, el Hijo del Dios
vivo de Mateo 16, 16. Él incluso dijo que esta es una “verdad nueva” – una
nueva verdad que él estaba ahí para revelar. Según Juan Pablo II las palabras
de San Pedro “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” sobre nuestro Señor
Jesucristo son las palabras que describen la verdad del hombre. Esto es muy
significativo, porque demuestra que se han hecho realidad las palabras de
nuestra Señora de la Salette.
Nuestra
Señora de La Salette, 19 de septiembre de 1846: “Roma
perderá la fe y convertirse en la sede de la anticristo (…) la Iglesia será
eclipsada”.
De
hecho, Juan Pablo II predicó que el hombre es Cristo en muchas maneras. A veces
era muy sutil e inteligente, en otros momentos era muy evidente y audaz. Esto
se explica en detalle al final de este libro, pero aquí presentamos sólo
algunas citas:
Juan
Pablo II, Audiencia general, 22 de
febrero de 1984: “… para que las
conciencias pueden ser liberadas en la plena verdad del hombre, que es Cristo, ‘paz
y misericordia’ para todos”
[150]
.
Juan
Pablo II, Homilía, 17 de diciembre de
1991: “Queridos hermanos y hermanas, mirad
a Cristo, la Verdad sobre el hombre…”
[151]
.
Juan
Pablo II, Homilía, 10 de diciembre de
1989: “… enderezad el camino del Señor y
del hombre…”
[152]
.
Juan
Pablo II, Homilía, 10 de agosto de
1985: “El día de hoy, en la consagración
de vuestra catedral, deseamos ardientemente que ella se convierta en un
‘verdadero templo de Dios y del hombre’...”
[153]
.
Juan
Pablo II, 25 de diciembre de 1978: “La
Navidad es la fiesta del hombre”
[154]
.
Juan
Pablo II, 25 de diciembre de 2001: “… hagamos una pausa en la adoración en la
gruta, y la contemplación en el Redentor
recién nacido. En Él podemos reconocer el rostro de cada niño que nace…”
[155]
.
Juan
Pablo II, 25 de diciembre de 1985: “¿Qué
es la gracia? La gracia es precisamente la manifestación de Dios (…) La gracia es Dios como ‘nuestro Padre’. Es
el Hijo de Dios (…) Es el Espíritu
Santo (…) La gracia es, también,
el hombre…”
[156]
.
Juan
Pablo II, 31 de marzo de 1991: “Que el
respeto al hombre sea total (…) Todo
delito contra la persona es una ofensa contra Dios…”
[157]
.
Juan
Pablo II, 24 de enero de 2002: “Atentar contra hombre es, sin duda, atentar
contra la Dios”
[158]
.
Juan
Pablo II, Discurso al embajador de Túnez,
27 de mayo de 2004, p. 8: “… Por su parte, la
modesta comunidad católica que vive en Túnez no tiene otra ambición que dar
testimonio de la dignidad del hombre…”
[159]
.
¿La
“comunidad católica” de Túnez no tiene otra ambición que dar testimonio de la
dignidad del hombre? Esa declaración de Juan
Pablo II indica que la comunidad “católica” de Túnez no tiene ningún deseo de
convertir a otros no católicos, sino sólo dar testimonio de la dignidad del
hombre.
Juan
Pablo II, Homilía, 24 de junio de
1988: “… Dios quiere encontrar en el
hombre a toda la creación”
[160]
.
Esto
significa que en el hombre se puede encontrar toda la creación.
Antipapa
Juan Pablo II, Discurso a los Misioneros
de la Preciosa Sangre, 14 de septiembre de 2001: “Y en el momento de la
Pascua esta alegría llegó a su plenitud como la luz de la gloria divina
resplandeció en el rostro del Señor
resucitado, cuyas heridas brillan siempre como el sol. Esta es la verdad de
quien sois, queridos hermanos…”
[161]
.
Juan
Pablo II, Redemptor hominis, 4 de
marzo de 1979: “EN REALIDAD, ESE
PROFUNDO ESTUPOR RESPECTO AL VALOR Y A LA DIGNIDAD DEL HOMBRE SE LLAMA
EVANGELIO, ES DECIR, BUENA NUEVA. SE LLAMA TAMBIÉN CRISTIANISMO”
[162]
.
El
Evangelio es Jesucristo (su vida y enseñanza), es la religión de la fe y la
moral que Él reveló al mundo. Decir que el Evangelio, la Buena Nueva y el
cristianismo son el “profundo estupor respecto al valor y la dignidad del
hombre” es equiparar al hombre con Jesucristo; eso es exactamente lo que Juan
Pablo II dijo.
Gálatas
1, 8: “Pero aunque uno de nosotros o un
ángel del cielo os anunciase otro evangelio distinto del que os hemos
anunciado, sea anatema”.
Juan
Pablo II estaba bajo anatema. Él predicó un nuevo evangelio, no el de
Jesucristo, sino el del hombre en el lugar del de Cristo – el Evangelio del
Anticristo.
Papa
Pío X, E Supremi Apostolatus, 4 de octubre de 1903: “… el signo distintivo del anticristo, el
hombre se pone con temeridad infinita en el lugar de Dios…”
[163]
.
Juan Pablo II portaba la “cruz
quebrada”
Pablo
VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI portaron a una cruz que muy
pocos han entendido – la siniestra cruz torcida o quebrada en la que aparece el
cuerpo de Cristo como una figura repulsiva y distorsionada. Esta cruz torcida o
quebrada fue utilizada por los magos y hechiceros negros en el siglo VI para
representar el término bíblico de la “marca de la bestia”. Los satanistas en
los siglos quinto y sexto, así como magos negros y brujos de la Edad Media
(476 - 1453), la utilizaban como figuras
para representar su odio por el cristianismo. El hecho de que se haya usado la
cruz quebrada para los propósitos ocultos se puede comprobar en el Museo de la
Brujería en Bayona, Francia(
[164]
).
Puntos concluyentes sobre Juan Pablo
II
Por
tanto, la pregunta que todo el que profese ser católicos debe hacerse es la
siguiente: ¿Juan Pablo II fue el jefe de la Iglesia católica? ¿O fue Juan Pablo
II, pieza de una religión diferente? Si Juan Pablo II era pieza de una religión
diferente - ¿y quién se atrevería a negar esto a la luz de la evidencia clara y
contundente que acabamos de presentar? - entonces él no pudo haber sido el jefe
de la Iglesia católica.
San
Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia:
“De
hecho, sería uno de los más extraños
monstruos que se podría ver; que
el jefe de la Iglesia no fuera de la
Iglesia”
[165]
.
Hemos probado fuera de toda duda que
Juan Pablo II fue un hereje manifiesto. Puesto que era
un hereje, él no pudo haber sido un Papa válidamente elegido. Él fue un antipapa no católico. Como ya
hemos citado, el Papa Pablo IV enseñó solemnemente en su bula Cum ex apostolatus officio, del 15 de febrero de 1559, que es
imposible que un hereje sea un Papa legítimamente electo.
Notas de la sección 16:
[1]
www.cnn.com,
archivo del programa de Larry King Live, 4 de abril de 2005.
[2]
Denzinger, The
Sources of Catholic Dogma [El Magisterio de la Iglesia], B. Herder Book Co. trigésima edición inglesa, 1957, no.
464.
[3]
The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición inglesa,
de Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 5
(1958-1981), p. 255.
[4]
The
Encyclicals of John Paul II [Las Encíclicas de Juan Pablo II], edición inglesa, Huntington, IN: Our Sunday Visitor Publishing
Division, 1996, p. 497.
[5]
The
Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 643.
[6]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de
julio de 1985, p. 3
[7]
Denzinger 795.
[8]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de junio de 1980, p. 3.
[9]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de enero de 1979, p. 8.
[10]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 5
(1958-1981), p. 249.
[11]
The
Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 517.
[12]
The
Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 542.
[13]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1
(1740-1878), p. 280.
[14]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de
mayo de 1984, p. 3.
[15]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1
(1740-1878), p. 260.
[16]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de
mayo de 1984, p. 7.
[17]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de enero de 1995, p. 11.
[18]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 2
(1878-1903), p. 304.
[19]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de
abril de 1997, p. 3.
[20]
Citado en Abbe Daniel Le Roux, Peter, Lovest Thou Me? [Pedro, ¿Me
Amas?], edición inglesa, Angelus Press,
1988, p. 147.
[21]
Santo
Tomás de Aquino, Summa Theologica,
Pt. I-II, q. 103., a. 4.
[22]
Santo
Tomás de Aquino, Summa Theologica, Pt. II-II, q. 12, a. 1, obj. 2.
[23]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3
(1903-1939), p. 317.
[24]
L’Osservatore Romano CD-Rom,
edición inglesa, Año 1986, Ciudad del Vaticano, Discurso del ángelus de Juan
Pablo II, 12 de octubre de 1986.
[25]
The
Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 540.
[26]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1
(1740-1878), p. 222.
[27]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 29 de mayo
de 2002, p. 4.
[28]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1
(1740-1878), pp. 237-238.
[29]
The
Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 502.
[30]
Decrees of the
Ecumenical Councils [Decretos de los Concilios Ecuménicos], edición inglesa, Sheed & Ward y
Georgetown University Press, 1990, vol. 1, pp. 550-553; Denzinger 39-40.
[31]
Our Sunday Visitor [Nuestro
Visitante Dominical], edición inglesa, 17 de abril de 2005.
[32]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 26 de
agosto de 1985, p. 9.
[33]
The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición
inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 316.
[34]
Associated Press, “Religious Leaders denounce Extremism” [Líderes
religiosos denuncian extremismo], edición inglesa, 29 de octubre de 1999.
[35]
Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa,
vol. 1, p. 625.
[36]
Citado por Amleto Giovanni Cicognani, Canon
Law [Ley Canónica], edición inglesa,
Philadelphia, PA: The Dolphin Press, 1935, p. 177.
[37]
The Papal Encyclicals,
edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 381.
[38]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de
diciembre de 1980, p. 5.
[39]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de
marzo de 2000, p. 5.
[40]
Von
Pastor, History of the Popes [Historia de los Papas],
edición inglesa, II, 346; citado por Warren H. Carroll, A History of Christendom [Una Historia de la Cristiandad], vol.
3 (The Glory of Christendom [La Gloria
de la Cristiandad]), Front Royal, VA: Christendom Press, 1993, p. 571.
[41]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 29 de marzo de 2000, p. 2.
[42]
The Catholic
World Report [El Reportaje Mundial Católico], “World Watch”, edición inglesa, junio de 2000, p. 16.
[43]
L’Osservatore Romano CD-Rom,
edición inglesa, Año 2001, discurso de Juan Pablo II desde la mezquita, 6 de
mayo de 2001.
[44]
Warren
H. Carroll, A History of Christendom (The Building of Christendom), edición inglesa, vol. 2, p. 298.
[45]
The
Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 474.
[46]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de
octubre de 1989, p. 12.
[47]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de
febrero de 1990, p. 12.
[48]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de
mayo de 2001, p. 11.
[49]
L’Osservatore Romano, edición inglesa, 12 de
mayo de 1999, p. 11.
[50]
The Catechism of the Catholic Church [El Catecismo de la Iglesia
Católica], edición inglesa, de Juan Pablo II, St. Paul Books & Media, 1994, p. 223.
[51]
Denzinger 73.
[52]
Denzinger 712.
[53]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 98.
[54]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4
(1939-1958), p. 42.
[55]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de diciembre de 1980, p. 6.
[56]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 98.
[57]
Documentation Catholique 94 (1997), 1003; citado en The Bible, The Jews and the Death of Jesus [La
Biblia, los judíos y la muerte de Jesús], edición inglesa, Bishops’ Committee for Ecumenical and Interreligious Affairs, United States Conference of Catholic Bishops [Comisión Episcopal de asuntos ecuménicos e interreligiosos, Conferencia de
obispos católicos de los Estados Unidos], 2004, p. 31.
[58]
Boletín du prieure Marie-Reine [195 rue de Bale, 68100 Mulhouse]; tambíen en The Angelus, edición inglesa, marzo-febrero de 2004, p. 70.
[59]
The Catechism of the Catholic Church, edición inglesa,
#121.
[60]
The Sunday
Sermons of the Great Fathers [Los Sermones Dominicales de los Grandes Padres], edición inglesa, Chicago: Regnery Press, 1959, vol. 1., p.
92.
[61]
Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa, vol. 1, p. 78.
[62]
Darcy O' Brien, The Hidden Pope [El Papa Escondido], New York, NY: Daybreak Books, 1998, pp. 368-369.
[64]
Gilbert Levine, entrevista con el programa
de televisión CBS’s 60 Minutes [60 Minutos de CBS].
[65]
Romano Amerio, Iota Unum, edición inglesa, Kansas City, MO: Angelus Press, 1998, p. 578.
[66]
www.cnn.com,
archivo del programa de Larry King Live, 4 de abril de 2005.
[67]
Catholic Family News, Niagra Falls, NY, septiembre de
2002, p. 3.
[68]
L’ Osservatore Romano, edición
inglesa, 2001.
[69]
L’ Osservatore Romano, 29 de mayo de 2002, p. 5.
[70]
Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los
Cristianos, edición inglesa Boston, MA: St. Paul Books & Media, pp. 78-79.
[71]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 57.
[72]
The Papal Encyclicals, edición
inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 58.
[73]
Adista, 26 de febrero 2001.
[74]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 93.
[75]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 95.
[76]
The Papal Encyclicals [Las
Encíclicas Papales], edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 99.
[77]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 100.
[78]
Information Service 84 (1993/III-IV) 145; http://www.cnewa.org/ecc-bodypg- us.aspx?eccpageID=82&IndexView=alpha#footnote45
[79]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 317.
[80]
L’Osservatore Romano, edición
inglesa, 27 de enero de 1993, p. 2.
[81]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 2 (1878-1903), p. 399.
[82]
The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 248.
[83]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de marzo de 2000, p. 5.
[84]
L’ Osservatore Romano, edición
inglesa, 16 de octubre de 2002, p. 5.
[85]
Revista America, “A New Chapter in Catholic-Orthodox Relations”
[Nuevo capítulo en las relaciones católicos-ortodoxas], edición inglesa,
3-10 de Julio de 1999, vol. 181, No. 1
[86]
Zenit.org, 2 de
noviembre de 2000.
[87]
Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa, vol. 1, p. 234.
[88]
L’ Osservatore Romano, edición
inglesa, 16 de octubre de 2002, p. 4.
[89]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 297 y nota 4.
[90]
L’ Osservatore Romano, edición
inglesa, 16 de octubre de 2002, p. 4.
[91]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 230.
[92]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 207.
[93]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 201.
[94]
The Papal Encyclicals, edición inglesa,
vol. 3 (1903-1939), p. 318.
[95]
L’Osservatore Romano, edición
inglesa, 2 de julio de 2003, p. V.
[96]
Denzinger 1827.
[97]
The Encyclicals of
John Paul II, edición inglesa, p. 953.
[98]
Citado en Sacerdotium, # 2, edición inglesa, Instauratio Catholica, Madison Heights, WI, p. 64.
[99]
L’Osservatore Romano, 15 de noviembre de 2000, p. 6/7 – Joint Communique of John Paul II and Catholicos Karekin II.
[100]
Warren H. Carroll, A History of Christendom, edición inglesa, Christendom Press, 1985, vol. 1, p. 539.
[101]
30 Days Magazine, edición inglesa, noviembre de 1996.
[102]
The Papal Encyclicals, Vol. 1 (1740-1878), p. 321.
[103]
Denzinger 1966.
[104]
L’Osservatore Romano, edición
inglesa, 8 de octubre de 2003, p. 9.
[105]
CWNews, 8 de septiembre de 2003.
[106]
L’Osservatore Romano, edición
inglesa, 8 de octubre de 2003, p. 9.
[107]
L’Osservatore Romano, 14 de
noviembre de 1983, p. 9.
[108]
L’Osservatore Romano, 9 de
julio de 1985, p. 5.
[109]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 268.
[110]
30 Days Magazine, edición inglesa, revista No. 7-8, 1995, p. 19.
[111]
L’Osservatore Romano, 28 de enero de 2004, p. 4.
[112]
Código de Derecho Canónico (1983), Un Texto y Comentario, edición inglesa,
por encargo de Canon Law Society of America, editado por James A. Coriden,
Thomas J. Green, Donal E. Heintschel, Mahwah, NJ: Paulist Press, 1985, p. 609.
[113]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 364.
[114]
The Catechism of the Catholic Church, de Juan Pablo II, edición inglesa, p. 5.
[115]
Denzinger 1833.
[116]
Denzinger 1837.
[117]
The Encyclicals of
John Paul II, edición inglesa, p. 950.
[118]
The Catechism of the Catholic Church, edición inglesa, p. 216
[119]
Denzinger 1000.
[120]
The Encyclicals of
John Paul II, edición inglesa, p. 965.
[121]
Denzinger 714.
[122]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 368.
[123]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 229.
[124]
The
Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 965.
[125]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de noviembre de 2000, p. 5
[126]
The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 914.
[127]
Salvifici Doloris, Carta apostolica de Juan Pablo II, edición inglesa, 11 de febrero de 1984, Pauline Books, p. 35.
[128]
L’Osservatore Romano CD-Rom, año 1993, Discuros angelus de Juan Pablo II, 9 de septiembre de 1993.
[129]
L’Osservatore Romano CD-Rom, año 1994, Tertio Millennio Adveniente de Juan Pablo II, 10 de noviembre de 1994.
[130]
L’Osservatore Romano CD-Rom, año 1994, Tertio Millennio Adveniente de Juan Pablo II, 10 de noviembre de 1994.
[131]
The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 965.
[132]
The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 965.
[133]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de mayo de 1999, p. 11.
[134]
Denzinger 247.
[135]
The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición
inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 64.
[136]
The Remnant, edición inglesa, St. Paul, MN, 30 de abril de 2000, p. 6.
[137]
L’ Osservatore Romano, edición
inglesa, 31 de octubre de 2001, p. 3.
[138]
L’ Osservatore Romano, edición
inglesa, 31 de octubre de 2001, p. 4.
[139]
Declaración de la Academia
Pontificia de las Ciencias, 22 de
octubre de1996, versión original en frances.
[140]
National Catholic Register [Registro Nacional
Católico], Mt. Morris, IL, 1-7 de
agosto de 1999, p. 4.
[141]
L' Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de agosto de 1999, p. 7.
[142]
L' Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de agosto de 1999, p. 7.
[143]
L' Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de agosto de 1999, p. 7.
[144]
National Catholic Register, edición inglesa, 8-14 de agosto de 1999.
[145]
National Catholic
Register, 15-21 de agosto de 1999, p. 5.
[146]
Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa,
vol. 2, p. 774.
[147]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de junio
de 2002, p. 9.
[148]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de
octubre de 2002, p. 5.
[149]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de
noviembre de 1978, p. 1.
[150]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de
febrero de 1984, p. 1.
[151]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 8 de enero
de 1992, p. 9.
[152]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de enero
de 1990, p. 6.
[153]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de
septiembre de 1985, p. 3.
[154]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de enero
de 1979, p. 1.
[155]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de enero
de 2002, p. 1.
[156]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de enero
de 1986, p. 1.
[157]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de abril
de 1991, p. 1.
[158]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de enero
de 2002, p. 6 y 7.
[159]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de junio
de 2004, p. 8.
[160]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 29 de
agosto de 1988, p. 10.
[161]
L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de
septiembre de 2001, p. 10.
[162]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 5 (1958-1981), pp. 251-252.
[163]
The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 6.
[164]
Piers Compton, The Broken Cross [La Cruz Torcida], edición inglesa, p. 72
[165]
San Francisco de Sales, The Catholic Controversy, edición inglesa, Rockford, IL: Tan Books, 1989, p. 45.
(Este artículo puede ser citado, difundido y copiado con la condición de que se indique claramente a su autor, el Hno. Pedro Dimond OSB y nuestro sitio web: www.vaticanocatolico.com, Derechos reservados © 2011 Monasterio de la Sagrada Familia).
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