por Hno. Pedro Dimond O.S.B.
Es apropiado también examinar las enseñanzas de algunos de los otros Padres. San Gregorio Nacianceno es uno de los cuatro grandes Doctores orientales de la Iglesia católica. Él rechazó explícitamente el concepto de bautismo de deseo.
San Gregorio Nacianceno, 381 d.C.: “De todos los que no han sido bautizados algunos son completamente animales y bestiales, según si sean necios o malvados. A esto, pienso, debe añadírseles sus otros pecados, que ellos no tienen ninguna reverencia por este don, sino que lo consideran como cualquier otro don, para aceptarlo si se les da, o abandonado si no se les da. Otros conocen y honran el don; pero demoran, algunos por descuido, algunos por el deseo insaciable. Sin embargo otros no pueden recibirlo, posiblemente por causa de la infancia, o alguna circunstancia perfectamente involuntaria que les impide recibir el don, incluso si lo desean…
”Si sois capaz de juzgar a un hombre que tiene la intención de cometer un asesinato, tan sólo en su intención y sin ningún acto de asesinato, entonces también podéis considerar como bautizado a uno que deseó el bautismo, sin haber recibido el bautismo. Pero, ya que no podéis hacer lo primero, ¿cómo podéis hacer esto último? Yo no lo puedo ver. Si os parece, digámoslo de esta manera: si en vuestra opinión el deseo tiene el mismo poder que el bautismo real, entonces haced el mismo juicio con respecto a la gloria. Entonces os podéis contentar con anhelar la gloria, como si ese mismo anhelo fuese la gloria. ¿Sufrís algún prejuicio por no alcanzar la gloria real, con tal que tengáis un deseo de ella?”[1].
¡Esto en cuanto a la afirmación de que “los Padres son unánimes” a favor del bautismo de deseo! Cuando los sacerdotes de la FSSPX aseveran públicamente esto, ellos están diciendo exactamente lo opuesto a la verdad y mienten descaradamente. Y lo que hace que esta mentira sea mucho más increíble, es el hecho que ¡la FSSPX cita la declaración anterior de San Gregorio en las páginas 64-65 de su libro, ¿Es el Feeneyismo Católico?!
Esto es lo que la liturgia dice sobre la enseñanza del gran San Gregorio Nacianceno, quien claramente rechazó el bautismo el de deseo. En el Breviario Romano, una lección para la fiesta de San Gregorio Nacianceno (el 9 de mayo) declara:
Breviario Romano, 9 de mayo: “Él [San Gregorio] escribió mucho, tanto en prosa como en verso, de una admirable piedad y elocuencia. En la opinión de hombres sabios y santos, no se encuentra nada en sus escritos que no sea conforme a la verdadera piedad y fe católica, ni que alguno pudiere razonablemente poner en duda”[2].
Este hecho bastante significativo refuta totalmente a los defensores el bautismo de deseo/sangre que argumentan que la enseñanza del Breviario prueba que los hombres pueden salvarse sin el bautismo (lo cual vimos que no es cierto). San Gregorio Nacianceno rechazó claramente el bautismo de deseo (véase arriba), ¡y el Breviario dice aquí que no hay nada en sus escritos que no esté conforme a la religión católica o que se pueda poner en duda! Por consiguiente, si aceptamos que la enseñanza del Breviario sea infalible sobre materias teológicas, entonces tendríamos que rechazar el bautismo de deseo. Como dice el defensor del bautismo de deseo Juan Daly: “Y, por supuesto, los teólogos consideran imposible que haya error teológico en el Breviario...” (2 de septiembre de 2006). Parece que este defensor del bautismo de deseo tendrá que rechazar el bautismo de deseo o revisar sus argumentos (espero lo primero). En realidad, San Gregorio fue el único Doctor en toda la historia de la Iglesia que tiene por sobrenombre “el teólogo”.
El famoso Abad Benedictino Dom Prospero Guéranger: “Es Gregorio [Nacianceno] (…) el único de todos los Gregorios que ha merecido y recibido el glorioso nombre de Teólogo, debido a la solidez de sus enseñanzas, la sublimidad de sus ideas, y la magnificencia de su dicción”[3].
Esto en cuanto a la mentira de que “los teólogos” son unánimes a favor del bautismo de deseo. ¡El único Doctor en la historia de la Iglesia apellidado “el teólogo”, lo rechazó explícitamente!
Notas:
[1] Jurgens, The Faith of the Early Fathers, edición inglesa, vol. 2: 1012.
[2] Dom Prosper Gueranger, The Liturgical Year [El Año Liturgico], edición inglesa, Fitzwilliam, NH: Loreto Publications, 2000, vol. 8, p. 478.
[3] Dom Prosper Gueranger, The Liturgical Year, edición inglesa, vol. 8, p. 475.